Ambiente patriótico en Crimea ante el primer aniversario de su vuelta a Rusia

Habitantes de Crimea después del referéndum, marzo 2014. Fuente: Valeri Mélnikov/RIA Novosti

Habitantes de Crimea después del referéndum, marzo 2014. Fuente: Valeri Mélnikov/RIA Novosti

Crimea comenzó ayer las celebraciones del primer aniversario de su incorporación a Rusia con actos en las principales ciudades, Simferópol y Sebastopol, en un ambiente patriótico con reminiscencias de la antigua Unión Soviética.

"La primavera crimea: nuestra elección, nuestra victoria" es el lema más repetido en los numerosos carteles que pueblan las calles de Simferópol, donde no faltan las banderas rusas y referencias al referéndum que hace un año decidió la separación de la península de Ucrania, una consulta solo reconocida por Moscú. 

"La elección era evidente: Ucrania, sangre y guerra, o Rusia, paz y estabilidad", afirmó el líder de Crimea, Serguéi Axiónov, en una sesión especial del Parlamento regional dedicada a la conmemoración del aniversario y que comenzó con el himno ruso. 

Axiónov, que agradeció al presidente ruso, Vladímir Putin, su decisivo apoyo a la voluntad de los crimeos de integrarse en Rusia, dijo que "nuestro presidente demostró valentía, una fuerte voluntad política y sabiduría de Estado al apoyar los resultados del referéndum". 

Los actos comenzaron a primera hora de la mañana, con la visita de Axiónov a una escuela, donde los alumnos adolescentes tuvieron ocasión de preguntarle, entre otras cosas, "de dónde saca la fuerza" para dirigir la república. 

Después, junto al edificio del Parlamento tuvo lugar un mitin-concierto en el que cantantes vestidos de camuflaje loaban a los milicianos que formaron las autodefensas crimeas que lograron, junto con las fuerzas rusas, expulsar al Ejército ucraniano. 

"Estamos locos de contento de estar en Rusia. Hemos esperado muchos años. Todo ha cambiado para mejor, tanto económica como espiritualmente. Y desde el punto de vista de la defensa, Rusia es un gran país que siempre nos defiende", comentó a Efe Lidia Andreevna, una jubilada originaria de una región ucraniana pero que se siente crimeana. 

"Llevamos un año en Rusia y hay puntos positivos y negativos, aunque estos últimos son temporales, están relacionados con temas de transporte, por ejemplo. Pero los jóvenes están muy contentos de pertenecer a Rusia, señaló, por su parte, Matvei Bukjarov, responsable de una sección de la Unión de Voluntarios de Rusia. 

El acto más multitudinario en Simferópol se celebró al caer la tarde en la céntrica plaza Lenin, donde cientos de colegiales vestidos con los colores blanco, rojo y azul de la bandera rusa, montaron una coreografía hasta formar un enorme mapa de la Federación Rusa. 

Los principales líderes de la región, entre ellos el presidente Axiónov, volvieron a agradecer a Putin su decisivo papel en la anexión de Crimea, mientras algunos miles de personas gritaban "Rusia, Rusia". 

Veteranos de la Segunda Guerra Mundial con sus medallas, jubilados con insignias patrióticas y una gran profusión de banderas, entre las que destacaban numerosas rojas con la hoz y el martillo, hacían retrotraer el ambiente a los tiempos soviéticos. 

La población rusa de esta península bañada por el Mar Negro sigue apoyando masivamente la anexión, a pesar de que las sanciones económicas impuestas por Occidente a Rusia y a Crimea han provocado una grave crisis, una galopante inflación y la región está geográficamente más aislada al cortarse los lazos con Ucrania. 

También la apoya Denís, oriundo de Donetsk, de padre ruso y madre ucraniana, que llegó el año pasado a Crimea con su familia huyendo de la guerra en el este de Ucrania.

"¿Yo qué soy, ruso o ucraniano? Antes aquí nadie miraba eso, la gente lo que quiere es trabajar, que no haya guerra, ahora en Simferópol hay más trabajo que en Donetsk", afirma este hombre de unos 40 años que conduce un taxi. 

Sin embargo, las minorías ucraniana y, sobre todo la tártara, siguen denunciando la conculcación de sus derechos por haberse opuesto a la reincorporación a Rusia. 

La consulta que decidió la salida de Crimea de Ucrania se hizo apenas dos semanas después de que un comando prorruso ocupara el Parlamento de Crimea, en lo que fue el primer paso de una intervención que Moscú justificó entonces como una operación para defender los derechos de la mayoritaria población rusohablante ante el cambio de poder en Kiev. 

Moscú considera que el referéndum se ajustó a la legalidad, ya que Crimea pertenecía a Rusia y fue cedida en 1954 por el entonces líder soviético, Nikita Jruschov, a Ucrania, cuando ambos países formaban parte de la URSS.

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