La oposición rusa saldrá a las calles para protestar contra la gestión de la crisis

El opositor Alexéi Navalni durante una protesta. Fuente: TASS.

El opositor Alexéi Navalni durante una protesta. Fuente: TASS.

Alexéi Navalni, que se encuentra en arresto domiciliario, convoca una manifestación anticrisis para el próximo 1 de marzo.

El pasado martes 27 de enero el opositor Alexéi Navalni anunció la convocatoria de una manifestación anticrisis en Moscú para el 1 de marzo. “La idea de la marcha es sencilla: los que están en el Kremlin, no han logrado resolver los problemas y no lo podrán hacer. Han tenido a su disposición 15 años y 3 billones de dólares procedentes de la venta de recursos naturales”, escribió Navalni en su página web. Ahora, cuando “se ha agotado el tiempo y se gastado el dinero” y “la economía rusa ha caído hasta considerar su deuda como un 'bono basura', el país vuelve al nivel de 2005”, el opositor llama a los ciudadanos a unirse a la marcha. 

Las cuestiones económicas empiezan a copar la agenda de la oposición. Para Mijaíl Vinogradod, presidente de la fundación “Petersburgskaya polítika” (Política de Petersburgo), la creciente inflación y la incertidumbre respecto al futuro hacen que mucha gente no preste atención a la lucha política. Mientras tanto, la oposición intenta improvisar posibles respuestas.

En caso de que la marcha sea un éxito, permitirá unir a los ciudadanos descontentos política y socialmente”, dice el politólogo. A su juicio, la personalidad de Navalni está lejos de provocar el rechazo de la población, como muestra se refiere a las últimaselecciones a la alcaldía de Moscú, donde obtuvo el 27% de los votos. La cuestión es si su retórica va a poder entusiasmar a los ciudadanos.

Para la socióloga Olga Kryshtanóvskaya la incomodidad a causa de las turbulencias económicas no es todavía tan grande como para provocar que los ciudadanos salgan a las calles. “Existen factores económicos para protestar. La gente no murmura: 'Apoyamos el rumbo político de Rusia, estamos listos para soportar, hemos soportado algo peor'. La desesperación puede llegar más tarde, en caso de que quiebren algunas empresas estatales o haya un gran aumento del desempleo”. Además, la reciente condena a Navalni ha socavado su reputación, destaca la socióloga. “Para ampliar la base de simpatizantes, hace falta confiar en el líder. ¿Y qué confianza puede haber si fue condenado y está bajo custodia?”

La crisis como pretexto 

El bloque de exigencias económico-sociales incluye la cancelación del veto a la importación de alimentos procedentes de Occidente, recortes en gastos militares y policiales y la cancelación de las medidas que que congelan o limitan las pensiones.

Según Alexander Pozhalov, director del Instituto de Estudios Socioeconómicos y Políticos, cercano al Kremlin, las propuestas económicas son bastante imprecisas, a diferencia de las exigencias políticas.

Actualmente hay otros asuntos mucho más acuciantes como los servicios comunales, el apoyo social a los ciudadanos más necesitados, los problemas de las personas que tienen préstamos hipotecarios, incluso en moneda extranjera y las dificultades del transporte en las regiones”. El experto reconoce que el aumento de los precios preocupa a muchos, pero “la cancelación del veto sobre los alimentos no influirá en la situación: aunque las importaciones de productos se reanuden, los precios no volverán a ser los mismos”.

La oposición trata de crear una amplia coalición para la campaña y entre sus organizadores hay partidos diferentes, algunos incluso con ideologías contradictorias entre sí. Navalni ha instado a todos los que compartan las exigencias de la marcha anticrisis a que salgan a las calles.

Sin embargo, los expertos consultados por RBTH consideran poco probable que la oposición se consolide como un movimiento unitario, a menos de que se produzca algún hecho que precipite la unidad. En ese caso “los participantes de la manifestación podrán olvidarse de sus discrepancias”, dice Mijaíl Vinogradov. Pero si la situación económica no empeora drásticamente hasta el día de la protesta, la unión no se realizará, considera este experto.

Alexéi Navalni fue condenado el pasado 30 de diciembre a tres años de arresto domiciliario por una serie de delitos económicos. Su hermano Oleg ingresó el prisión y el opositor lo consideró como un chantaje. Navalni es abogado y en su blog ha denunciado numerosos casos de corrupción. En 2011 fue uno de los organizadores de las protestas y en 2013 se presentó a la alcaldía de Moscú, donde obtuvo el 27% de los votos, por detrás del oficialista Sergúei Sobianin.

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