Rusia y Occidente incapaces de acordar un plan de paz para Ucrania

El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier (segundo por la izquierda), recibe al francés Laurent Fabius (a la derecha), al ruso Serguéi Lavrov (a la izquierda) y al ucraniano Pavlo Klimkin (segundo a la derecha) en Berlín. Fuente: AP

El ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier (segundo por la izquierda), recibe al francés Laurent Fabius (a la derecha), al ruso Serguéi Lavrov (a la izquierda) y al ucraniano Pavlo Klimkin (segundo a la derecha) en Berlín. Fuente: AP

Las próximas dos semanas podrían ser decisivas para el futuro de la regulación de la crisis ucraniana. Durante este periodo, expertos y diplomáticos intentarán preparar una base para las negociaciones entre los presidentes.

El encuentro celebrado el 12 de enero en Berlín entre los ministros de Asuntos Exteriores de los cuatro de Normandía (Rusia, Ucrania, Francia y Alemania) demostró que sigue habiendo importantes diferencias entre las partes.

El encuentro entre los líderes de los cuatro países estaba previsto para el 15 de enero en Astaná, capital de Kazajistán, aunque ha sido pospuesto a una fecha por determinar.

Estas negociaciones a alto nivel deberán ir precedidas de tres encuentros preparativos: el del grupo de contacto (los representantes de Kiev, los sublevados, Rusia y la OSCE), el de los directores políticos de los departamentos de política exterior de los cuatro de Normandía (en representación de la parte rusa acudirá el director del segundo departamento de la CEI del Ministerio de Asuntos Exteriores, Víktor Sorokin) y, finalmente, el de los propios ministros.

Se espera que los directores de los departamentos de política exterior de los cuatro países se vuelvan a encontrar durante la próxima semana, aunque por ahora no se han acordado ni el día ni el lugar para esta reunión.

Al mismo tiempo, los expertos rusos advierten de que próximamente en Donbass podría estallar un nuevo conflicto.

Andréi Súzdaltsev, vicedecano de la facultad de Economía y Política Internacional de la Escuela Superior de Economía, señalaba en una entrevista para RBTH: “El ejército ucraniano ha sido movilizado y reforzado. Para Kiev una operación militar podría implicar la resolución de muchos problemas económicos. El gobierno tiene una larga lista de exigencias a Occidente sobre ayuda económica y militar, y todo esto tendrá sentido si demuestran que están luchando contra Rusia”.

Alexéi Arbátov, director del Centro de Seguridad Internacional del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias, declaraba a RBTH que para detener el conflicto no basta con acuerdos sobre la separación de las partes enfrentadas ni con la presencia de los observadores de la OSCE: “Para detener el fuego es necesario introducir en la zona fuerzas pacificadoras multilaterales que no permitan que se violen los acuerdos. No es suficiente con volver a llamar al alto el fuego”.

Según Alexéi Arbátov, para que una cumbre como la que podía haberse celebrado el 15 de enero en Astaná tenga éxito, es necesario un exhaustivo trabajo preparatorio al nivel de expertos y representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores: “Si los líderes vuelven a intercambiar declaraciones y a instar al cumplimiento de los acuerdos de Minsk, no conseguirán nada”. 

El presidente de Bielorrusia, un mal mediador

Por su parte, Andréi Súzdaltsev, comentando las perspectivas del proceso de negociaciones, indicaba: “Occidente está cambiando el formato. En el marco de las negociaciones de Minsk únicamente se logró acordar el intercambio de prisioneros. Y nada más. El formato de Minsk implicaba también una participación más activa en las negociaciones del presidente de Bielorrusia.

Pero ha quedado claro que Alexander Lukashenko únicamente se preocupaba por sus propios intereses. No ha ayudado de ningún modo al proceso de negociaciones”.

“Ahora se está preparando un formato distinto, el de Normandía. Se está llevando a cabo un cambio de líderes en el proceso de negociaciones. Desde el espacio postsoviético ha dado un paso al frente Nursultán Nazarbáyev, presidente de Kazajistán, y desde Occidente el presidente de Francia. Occidente se convenció tras el G20 que a la canciller alemana, Angela Merkel, le resulta difícil trabajar directamente con Vladímir Putin, Alemania no puede hacer frente a esta tarea”.

En opinión de Súzdaltsev, la principal complejidad en estos momentos reside en las distintas interpretaciones de los acuerdos de Minsk: “Rusia ve en estos acuerdos la instauración de la paz, mientras que Occidente y Kiev contemplan los acuerdos de Minsk como un formato para la rendición de las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk, y en parte la rendición de Rusia”. Pero Moscú nunca accederá a estas condiciones.

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