Rusia recupera la diplomacia parlamentaria

Fuente: Oleg Prasólov / RG

Fuente: Oleg Prasólov / RG

El año 2015 estará marcado por unos intensos contactos diplomáticos entre Rusia y la UE. Sin embargo, para que tengan éxito, es necesario un diálogo no sólo entre el poder ejecutivo, sino también entre el poder legislativo.

Hasta hace poco los órganos de poder rusos tenían una cierta distribución de las responsabilidades.  El Ministerio de Asuntos Exteriores y la administración del presidente se encargaban de la diplomacia real, mientras que los comités para los asuntos internacionales de ambas cámaras del parlamento se dedicaban a mostrar una imagen sólida del país y a lanzar amenazas.

El encargado de esta tarea era  Alexéi Pushkov, director del comité para los asuntos internacionales de la Duma Estatal. Los duros y afilados comentarios de Pushkov son como regalos caídos del cielo para la prensa y cumplen con el principio de reciprocidad extendido en la diplomacia, según el cual una declaración hostil debe ser respondida con otra, aunque nivelan las posibilidades de la diplomacia parlamentaria.

La recuperación del diálogo

Sin embargo, en 2015 la utilidad de este sistema se ha puesto en duda. El año promete ser bastante intenso en cuanto a negociaciones entre Rusia y los países occidentales. El diálogo no sólo afectará a la recuperación de los vínculos políticos y económicos, sino también al desarrollo de un plan general de acciones para salvar a Ucrania de un colapso extremadamente desventajoso para ambas partes.

“El año que viene, la situación en Ucrania se agravará drásticamente. La economía sigue cayendo, creando de este modo acuciantes riesgos sociales y políticos para Europa. Por esta razón, será necesario hablar sobre la supervivencia económica de Ucrania, la garantía del suministro de recursos energéticos a través de Ucrania y en general de la seguridad energética de Rusia y la UE”, comenta Dmitri Súslov, director adjunto del Centro de Investigaciones Integrales Europeas e Internacionales de la Escuela Superior de Economía.

“Pedirán a Rusia que no hunda la economía ucraniana,  en cuya situación el papel de Moscú es decisivo. De este modo, la UE, que no desea ser responsable del colapso del Estado ucraniano y al mismo tiempo no quiere perder más dinero en Ucrania, cuenta con que Moscú no exija el pago de los 3.000 millones que Ucrania debe a la Federación de Rusia antes de finales de 2015”, comenta el socio gestor de la agencia analítica Política Exterior, Andréi Sushentsov.

Pero para que el diálogo resulte eficaz, este no sólo debe llevarse a cabo al nivel de los presidentes y los ministros de Asuntos Exteriores, es necesario recuperar la comunicación también a otros niveles. Por ejemplo, la comunicación interparlamentaria.

Este trabajo ha sido encomendado a Konstantín Kosachov  exdirector de Rossotrúdnichestvo (la Agencia federal para la comunidad de estados independientes, compatriotas residentes en el extranjero y de cooperación humanitaria  internacional), y nombrado director del comité para los asuntos internacionales del Consejo de la Federación (equivalente al Senado). Kosachov es un diplomático que en su momento trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores y está especializado en Europa.

A todas luces, la primera tarea de Kosachov en su nuevo puesto será recuperar la membresía total de Rusia en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, para lo cual encabezará la delegación rusa en este órgano.

Frente de trabajo

Esta tarea no resulta sencilla tanto desde el punto de vista diplomático como en materia de política interna. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa tiene una postura hostil respecto a Rusia. El pasado 10 de abril, la Asamblea retiró a Rusia el derecho a voto y la expulsó de sus órganos directivos, tras lo cual Moscú congeló su contacto con la organización. No sorprende, pues, que la opinión sobre la Asamblea en Rusia sea extremadamente negativa.

Sin embargo, en la situación actual un mayor alejamiento puede resultar imprudente. “No podemos romper el contacto. Sí, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa es una organización sin sentido, pero da la oportunidad de desahogarse a todos los países. En esta etapa de las relaciones, una superficie como esta resulta muy necesaria, - comenta Andréi Sushentsov. – Es más, la ruptura de las relaciones con la Asamblea tendría un importante valor simbólico, ya que sería una prueba de que nuestro conflicto con la UE es un conflicto a largo plazo, de que avanzamos en direcciones distintas y de que nos estamos convirtiendo en enemigos estratégicos en el siglo XXI”.

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