¿Qué información se considera secreto de Estado en Rusia?

Según el Tribunal Constitucional las circunstancias de la muerte de ciudadanos rusos no pueden ser información clasificada. Fuente: Ria Novosti / Alekséi Dánichev

Según el Tribunal Constitucional las circunstancias de la muerte de ciudadanos rusos no pueden ser información clasificada. Fuente: Ria Novosti / Alekséi Dánichev

Oficialmente no existe ningún registro de documentos clasificados. El Tribunal Constutucional y la ley Sobre el Secreto de Estado establecen algunos de los parámetros.

A principios de este mes el Tribunal Constitucional de Rusia dictaminó que no puede ocultarse a los ciudadanos las circunstancias mortales de sus allegados bajo el pretexto de que es información clasificada. Además, conforme a la ley Sobre el Secreto de Estado no está permitido restringir el acceso a la información relativa a los derechos humanos ni prohibir la revisión de los materiales de las instrucciones suplementarias a los abogados que no tengan autorización para consultar secretos de Estado.

Secretos revelados

 Sin embargo, a veces incluso la información obtenida de fuentes abiertas al público puede ser secreta. Por ejemplo, en 2006 los físicos Oleg e Ígor Minin escribieron el ensayo El instituto de física aplicada: escuelas científicas y tecnología. Les abrieron una causa, y el libro fue retirado de la venta. Esto causó una gran indignación entre la comunidad científica. Después de una comprobación que duró más de medio año, se sobreseyó la causa y los Minin quedaron libres de toda sospecha.

Estas nuevas resoluciones amplían una lista ya bastante extensa de lo que puede ser o no información clasificada de acuerdo a las leyes rusas.

Concierne a información sobre emergencias y accidentes, sobre el estado del medio ambiente, la salud, la higiene pública, la demografía, la educación, la cultura, la agricultura, así como al índice de criminalidad.

También atañe a información sobre los privilegios de los funcionarios estatales, las violaciones de los derechos humanos y las libertades del individuo, la cuantía del fondo de divisas y de oro y el estado de salud de los altos funcionarios de la Federación de Rusia, así como a los casos de corrupción. ¿Pero entonces qué es secreto de Estado?

Según la legislación se trata de la información que protege el Estado, en el ámbito ya sea de la política, la economía, la defensa, la inteligencia u otras áreas, susceptible de causarle daños. Por lo demás, no existe en Rusia una lista concreta, aunque sea confidencial, de documentos o de fuentes cuya información sea clasificada.

“Para obtener acceso a secretos de Estado el individuo debe ajustarse a ciertos parámetros que se determinan según el nivel de secretismo de la información”, explica a RBTH Svetlana Boshno, titular de la cátedra de Ciencias Políticas y de Derecho de la Academia Rusa de la Economía Nacional y la Administración Pública.

“Me encontré con un caso en que un hombre tenía acceso a los secretos de Estado, pero éste no informó de que su hermana había abandonado su lugar de residencia para partir al extranjero. Más tarde, cuando salió a la luz esta información, lo despidieron”, dice.

La jurista afirma que los extranjeros pueden encontrarse con restricciones similares si quieren trabajar en los organismos estatales de Rusia o en corporaciones estatales del tipo del gigante nuclear Rosatom o si tienen que trabajar con documentos históricos que puedan ser información clasificada.

Los secretos de la URSS

En la Unión Soviética existían varios niveles de confidencialidad. El más laxo correspondía a la tercera categoría. “Estas personas podían viajar al extranjero y acceder a los documentos con el sello ‘Para uso oficial’”, explica Alexander.

“En la Unión Soviética muchos documentos llevaban impreso este sello, incluso los informes de las reuniones del Partido Comunista, y no todo el mundo podía leerlos”.

El segundo nivel de secretismo permitía acceder a documentos "confidenciales" y "estrictamente confidenciales", y las personas de esta categoría ya no podían salir del país. Inmediatamente después iban los uno y los cero, que permitían un acceso más amplio a los documentos.

El historiador y famoso presentador de televisión Nikolái Svanidze señala que en la URSS realmente no existía una lógica para clasificar los documentos.

“La vigilancia se convirtió en desconfianza generalizada y manía persecutoria. Todos temían a los extranjeros, porque podían ser espías, y a los compatriotas, porque podían ser unos charlatanes”, dice. Según Svanidze, esta tradición sigue vigente y “ahora muchos documentos se catalogan como información clasificada por inercia o bien los grandes departamentos lo hacen para justificar su actividad. Cuantas más puertas cerradas haya, más personas necesitaremos que puedan abrirlas”.

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Texto basado en información de Rossiyskaya Gazeta y Kommersant.