La nueva estrategia de Rusia en contra del extremismo

El Estado ha establecido cuáles son las amenazas potenciales y una manera de luchar contra ellas. Fuente: TASS / Aleksander Riumin

El Estado ha establecido cuáles son las amenazas potenciales y una manera de luchar contra ellas. Fuente: TASS / Aleksander Riumin

Durante una asamblea del Consejo de Seguridad para debatir la nueva estrategia de Rusia para la lucha contra el extremismo hasta 2025, Vladímir Putin declaró que lo importante es no permitir que lleguen al país las “revoluciones de colores” o los conflictos internacionales, que son “herramientas del extremismo”.

El 20 de noviembre, durante la asamblea del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa dedicada a la estrategia para la lucha contra el extremismo hasta 2025, Vladímir Putin declaró que “en el mundo actual el extremismo se utiliza como un instrumento geopolítico para el reparto de los ámbitos de influencia”.

El presidente recordaba las negativas consecuencias de las revoluciones de colores (como las ocurridas en Georgia en 2003, en Ucrania en 2004, y Kirguistán en 2005) en distintos países y subrayaba que es importante no permitir que estas lleguen a Rusia.

Los expertos entrevistados por RBTH coinciden en la opinión de que hoy en día no existen razones para temer una “revolución de color” en Rusia, aunque valoran de modo distinto la amenaza del extremismo y los conflictos interétnicos del país.

Dmitri Trenin, director del centro Carnegie de Moscú, opina que el problema del extremismo sigue siendo muy grave. “El país fue un gran imperio durante muchos años y hoy en día se está produciendo un complejo proceso de transformación en un estado nacional multiétnico. Conservar la unidad de Rusia, donde además de los rusos viven más de 100 grupos étnicos distintos que conservan sus costumbres en sus respectivas repúblicas, es una difícil tarea para el gobierno. Además, la situación se agrava cuando surgen dificultades económicas y sociales adicionales, que provocan el descontento en la ciudadanía”.

“El factor de la inestabilidad en Ucrania influye en la popularidad de Putin y el gobierno, así como en la seguridad en el país, pero yo no exageraría la amenaza de las ‘revoluciones de colores’ en Rusia”, comenta Trenin.

Vladímir Zharijin, director adjunto del Instituto de Países de la CEI, tampoco es partidario de dar demasiada importancia a la gravedad del problema del extremismo y de las “revoluciones de colores” en Rusia, aunque opina que el gobierno debe seguir de cerca las potenciales amenazas y reaccionar a ellas de forma eficaz.

“En las que la popularidad del presidente es tan alta, resulta poco probable que se den cambios bruscos. Si el gobierno se protege de ellas de forma eficaz mediante todos los medios constitucionales de que dispone, como sucede en Estados Unidos, Europa o China cuando se organizan huelgas, la probabilidad de que se desarrollen estas revoluciones es muy baja”.

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