¿Qué analogías hay entre la historia de Chile y el cambio de poder en Ucrania?

Fuente: AFP / East News

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En una reunión en el centro de prensa de la recién creada agencia informativa Rossía Segodnia, expertos rusos han intentado responder a la siguiente pregunta: ¿sigue vigente hoy en día el guion chileno de los golpes de Estado?

Vladímir Davídov, director del instituto de Latinoamérica de la Academia Rusa de Ciencias

Las raíces y la experiencia de la celebración de las “revoluciones de colores” y de los golpes de Estado actuales deben buscarse precisamente en los acontecimientos chilenos.

En los años 70 en Chile se utilizó muy hábilmente el ímpetu de las masas. Se promovió expresamente el descontento, la “impaciencia revolucionaria” de los que se apresuraron a iniciar un proceso de la socialización de la economía chilena. Tanto el gobierno como los círculos de la derecha, así como sus aliados en EE UU, fomentaron este descontento para agravar la situación económica en Chile.

Pero no bastó con esto, los partidarios por la “recuperación” de Chile se vieron obligados a tomar la vía militar para derrocar al gobierno de Salvador Allende.

Alexander Jarlámenko, director del centro de investigación científica del Instituto de Latinoamérica de la Academia Rusa de Ciencias

La toma de las calles por los fascistas en Ucrania tiene muchas analogías con las del frente nacionalista Patria y Libertad y otras agrupaciones similares de Chile. En todos los países de Latinoamérica (y no sólo) que han intentado llevar a cabo ciertas transformaciones progresistas ha sucedido algo similar.

Cualquier intento de reforzar la soberanía de un Estado ha hecho que aparezca un conflicto con esos mismos círculos de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, que se consideran los dueños del mundo actual. Por lo general, en estos casos utilizan las llamadas sanciones, totalmente ilegales, en el ámbito económico y financiero, entre otros.

La plaza Maidán en Kiev. Fuente: Getty images / fotobank

Sin embargo, existe una diferencia, especialmente cuando se trata de Ucrania y otros de los países que aparecieron en el espacio postsoviético. En Latinoamérica en general y en Chile, en particular, dominaba la izquierda. Esto distingue la situación de aquellos años respecto a la actual, en la que, por desgracia, son los sectores de derechas quienes intentan utilizar la imagen de la revolución de forma demagógica.

Verónica Krashenínnikova, directora del Centro de Periodismo Internacional e Investigación de la agencia informativa Rossía Segodnia

En los años 60, Chile estaba considerado como uno de los proyectos de mayor éxito de la CIA en Latinoamérica. Respecto a las medidas de estrangulamiento de la economía chilena, podemos hacer paralelismos directos con las llamadas sanciones con las que en la actualidad se intenta hacer entrar en razón a Rusia.

En lo referente al golpe de Estado que tuvo lugar en Chile tras las elecciones en septiembre de 1970, tenemos ante nosotros el ejemplo de Ucrania. Sobre todo porque en ambos casos Washington apostó principalmente por los elementos fascistas de ultraderecha dentro del Estado. Esto sucedió en Ucrania y lo mismo sucedió hace 44 años en Chile.

Tatiana Vladímirskaia, investigadora jefe del Instituto de Latinoamérica de la Academia Rusa de Ciencias

EE UU utiliza Latinoamérica como un laboratorio para desarrollar y llevar a la práctica distintos escenarios que más tarde realiza, de forma total o parcial, en distintos países del mundo. Se ha desarrollado una gran variedad de nuevas técnicas a las que debemos prestar atención, pero la base de todos los escenarios estadounidenses sigue siendo la misma.

Los movimientos de izquierdas en Chile eran muy fuertes. Tenían de su parte a la clase intelectual chilena, algo que hoy en día debemos tener especialmente en cuenta. Pero recordemos la energía con la que protestó la comunidad mundial contra el golpe de Estado en Chile. Y veamos cómo es hoy en día la reacción de esa misma sociedad a los intentos de Estados Unidos de cambiar el gobierno de Venezuela o Bolivia. Todo esto es el resultado del lavado de cerebro que lleva a cabo la máquina propagandística de EE UU.

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