El papel de las mujeres en la política rusa

Fuente: Ria Novosti / Iliá Pitálev

Fuente: Ria Novosti / Iliá Pitálev

A principios de octubre Valentina Matvienko fue reelegida como presidenta de la cámara alta del parlamento ruso. Matvienko está considerada como una de las mujeres de mayor éxito en la política rusa. Este es el tercer año consecutivo en el que los rankings públicos le conceden el primer puesto en las listas de las mujeres más influyentes del país. Sin embargo, los expertos señalan que las mujeres únicamente consiguen hacer carrera pública y política en casos contados. Por lo general, la mayoría de las mujeres se suelen topar con el llamado “techo de cristal” en su carrera.

Durante los últimos 20 años, el número de mujeres en la política rusa se ha reducido de un 30% a un 10%. Estos son los datos de una investigación realizada por la facultad de Economía de la Universidad Estatal de Moscú Lomonósov(MGU).

En una rueda de prensa para RIA Novosti, Irina Kalabijina, profesora de la facultad de Economía de la MGU, señalaba durante la presentación de los resultados que las mujeres en el gobierno resuelven los problemas sociales de forma más productiva: “En la época soviética había unas cuotas que establecían que las mujeres debían tener una representación en el gobierno del 30%. Tras la caída de la URSS dejamos de aplicar esta práctica: ahora el nivel de participación de las mujeres en la política del país oscila entre un 10% y un 30%.

“La rama de la política en la que figuran más mujeres es el poder legislativo. En la Duma Estatal, hay 45 mujeres entre los 450 representantes, es decir, cerca del 10%,  aclara Natalia Korostyliova profesora del departamento de administración pública y política de personal de la Academia Rusa de Economía Nacional y Administración Pública. – En los órganos del poder ejecutivo a nivel gubernamental, de las 33 altos funcionarios, sólo dos (es decir, un 6%) son mujeres: la vicepresidenta del gobierno Olga Golodets y la ministra de sanidad Verónica Skvortsova. En cambio, en niveles más bajos del poder ejecutivo figuran más mujeres que hombres (cerca de un 72%). Estas ocupan puestos de funcionariado menor responsabilidad, mientras que entre los directivos de secciones en los órganos del poder ejecutivo vuelven a figurar considerablemente menos mujeres que hombres”. 

Según Natalia Korostyliova, las mujeres tienen competencias suficientes para ocupar puestos de responsabilidad en el gobierno, pero por lo general se conceden preferencias a los hombres. Esto se debe a un estereotipo de género asentado en el imaginario colectivo que establece que no hay lugar para la mujer en un puesto de dirección, aunque en la práctica esto no es así.

“Las mujeres suelen trabajar por lo general en ámbitos en los que el salario es menor. Ámbitos como la educación, la medicina, los servicios sociales, políticas de juventud, etc., - explica Korostyliova. – Pero incluso en estos ámbitos, los puestos más altos suelen estar ocupados por hombres. Tomemos por ejemplo el ámbito de la educación: muy pocas mujeres ocupan el puesto de rectoras en las universidades, sin embargo existen muchas mujeres dirigiendo escuelas y guarderías”.

Centrarse en la familia

“En Rusia, la desigualdad existente entre hombres y mujeres no se considera un problema demasiado grave. Por lo general se trata de una norma, - comenta el investigador sénior del Instituto de Sociología de la Academia Rusa de Ciencias, Leonti Byzov. – Aunque la rusa es una sociedad bastante matriarcal: si observamos la mentalidad del ciudadano ruso medio, las familias están compuestas por mujeres fuertes y hombres débiles. La tradición es esta: formalmente, la mujer debe ocupar un lugar en la jerarquía social inferior al del hombre y ejercer influencia sobre este por otras vías. No en vano se dice en Rusia: ‘El hombre es la cabeza y la mujer, el cuello. Allá adonde gires la cabeza, también mirará ella’. Se sigue viendo con prejuicios que la mujer ocupe puestos de dirección en la sociedad”.

Leonti Byzov señala que no sólo las mujeres deben dedicarse a la defensa de los derechos de la mujer en el espacio público, el hecho de conseguir que tengan un trabajo y un salario dignos es un asunto de toda la sociedad.

En los años 90, cuando cayó la Unión Soviética y la sociedad comenzó a construirse partiendo de una hoja en blanco, fueron llegando cada vez más mujeres al gobierno. En la actualidad, la situación ha empeorado. “En la sociedad rusa no es muy común que las mujeres se unan y defiendan sus derechos, - continua el sociólogo. – Se suele considerar que la mujer debe centrarse, en primer lugar, en la familia”.

Según el experto, la práctica rusa y mundial demuestra que las mujeres en las elecciones prefieren votar a los hombres antes que a las mujeres. Por lo tanto, las mujeres suelen llegar a la política gracias a los votos de los hombres. Los partidos más dirigidos a la defensa de los derechos de la mujer en Rusia no suelen contar con el apoyo de la sociedad. “En los años 90, en el parlamento había un partido llamado ‘Mujeres de Rusia’, pero este acabó disolviéndose”, recuerda Byzov.

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