Similitudes entre la situación de 1914 y la actualidad

Fuente: servicio de prensa

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La situación internacional en 2014 presenta demasiadas semejanzas con la que reinaba en Europa en 1914; los conflictos amenazan con anunciar una Tercera Guerra Mundial, según advierten historiadores, economistas y politólogos, reunidos en un coloquio de tres días en Belgrado, sobre el centenario de la Primera Guerra Mundial.

Los participantes de la conferencia, organizada por fundaciones serbias y rusas próximas a Vladímir Yakunin, presidente de la Compañía Ferroviaria rusa (RZD), han aconsejado a gobiernos e instituciones que eviten “una nueva catástrofe para la Humanidad”.

En el marco del congreso, los historiadores han revisado los motivos de la Primera Guerra Mundial; en su opinión, el asesinato del heredero Habsburgo en Sarajevo solo fue un pretexto. De este modo,  Liubodrag Dimich, historiador serbio, ha demostrado que Serbia (proporcionalmente, el país con más víctimas durante el conflicto) no deseaba esa guerra y tampoco estaba en condiciones de arrastar a otros países.

Según explicaron algunas tendencias actuales buscan reescribir la historia en un sentido más políticamente correcto para la UE y Alemania. Esta tentativa tiene como objetivo señalar a Serbia y a Rusia como responsables de este conflicto mundial. Esto se aprecia en la prensa francesa, empeñada en “diabolizar” Rusia.

Por otra parte, existe una correlación entre deuda y guerra, crisis y voluntad de resolverlas mediante el conflicto, y la situación del dólar, relacionada con el deseo de dominación unipolar de la concepción geopolítica anglosajona, según los economistas presentes en el coloquio. Estos expertos han recordado que, una vez que la cooperación económica entre los países es igual a cero, la guerra se vuelve probable.

No puede haber Europa sin Rusia, ni tampoco Rusia sin Europa, declaró en el coloquio el austriaco Walter Schimmer, expresidente del Consejo de Europa, antes de denunciar los intentos de aislar a  Rusia.

Por su parte, Alexéi Podberezkine, del Instituto de Relaciones Internacionales del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, ha mostrado cómo las divergencias sobre los valores de la civilización pueden servir como pretexto para una guerra, motivada en realidad por conflictos de intereses.

Inquietantes presupuestos para una nueva guerra

La intervención del exembajador canadiense, James Bisset, ha sido especialmente relevante. Ha recordado el primer artículo del tratado de la Alianza Atlántica, que estipulaba que la OTAN jamás tomaría la iniciativa en un conflicto armado y ni siquiera amenazaría con ello.

Ha lamentado que este artículo haya sido “suprimido unilateral e ilegalmente (ya que es un tratado) por el presidente Bill Clinton” para poder intervenir en Yugoslavia.

En su opinión, este artículo garantizó la paz durante la Guerra Fría y su desaparición, junto con “la agresiva expansión de la OTAN” hasta las fronteras de Rusia, a pesar de las promesas realizadas por Bush padre a Mijaíl Gorbachov, justifica las peores sospechas.

Otros conferenciantes han explicado los mecanismos de la guerra de información actual, que ya ha comenzado y que puede ser el preludio de una guerra real. La comparación con la conducta de la prensa en la Primera Guerra Mundial salta a la vista.

Somos testigos de las mismas prácticas: de la desinformación (la pseudo-responsabilidad, afirmada sin pruebas, de los insurgentes de Donetsk en la catástrofe del Boeing malasio el pasado agosto); de la ocultación (no referirse a todos los datos presentados por el Estado Mayor ruso tras el accidente); del doble rasero (la masacre de Odesa ha sido prácticamente ignorada por la prensa occidental).

Contra tales comportamientos, que ponen en peligro el función misma de la información en una sociedad democrática y un sistema económico de libre mercado, los periodistas adoptaron un código deontológico desde 1918 en París, después en Múnich en 1971. El respeto a este código parece quedar lejos y la guerra parece estar ya instaurada en este ámbito.

“La Humanidad está atrapada por la idea de que la paz se ha adquirido de una vez para siempre. Exactamente igual, la opinión pública no creía en la posibilidad de una guerra global hace 100 años. Hoy en día, se están llevando a cabo operaciones militares en Europa y las perspectivas de guerra ya no parecen imposibles”, concluye el documento que resume el trabajo de la conferencia.

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