¿Se podría trasladar la capital de Rusia?

Krasnoyarsk. Fuente: Lori / Legion Media

Krasnoyarsk. Fuente: Lori / Legion Media

Vladímir Putin hizo referencia al traslado de una parte de los órganos de poder estatales a Siberia. Los líderes de varios centros regionales siberianos han apoyado esta idea. Los expertos señalan que esta retórica puede significar el deseo por parte de la dirección del país de reorientarse al este y de las regiones de recibir más dinero para su desarrollo.

El 29 de agosto el presidente de Rusia Vladímir Putin, al participar en el Foro de la Juventud Seliger 2014, declaró que “considera posible y acertado trasladar parte de la estructura de poder central y federal a Siberia”.

“Supongamos que Krasnoyarsk (situada 3.354 km al este de Moscú) sea adecuada, en mi opinión, para este lugar”, dijo el presidente ruso, tras aludir que también se podría extender la idea del traslado a Siberia de grandes compañías estatales.

Dmitri Peskov, portavoz del presidente ruso, más tarde puntualizó en el periódico Kommersant que la administración del presidente no tiene planes concretos para trasladar la capital. Sin embargo, ya han apoyado este traslado dos dirigentes regionales: Víktor Tolokonski (krai de Krasnoyarsk) y Vladímir Gorodetski (óblast de Novosibirsk).

Vladímir Gorodetski, que ejerce temporalmente las funciones de gobernador de la región de Novosibirsk, dijo que considera conveniente para las regiones de Siberia, desde el punto de vista geográfico, el traslado a Krasnoyarsk de parte de los órganos de poder federales.

Según Víktor Tolokonski, gobernador en funciones de la región siberiana de Krasnoyarsk, este paso podría suponer un gran espaldarazo para el desarrollo de la región. “Espero que Krasnoyarsk se convierta en el centro de desarrollo de la gran Rusia, en el centro de comunicaciones con los países del Este adonde se está desplazando también el vector de desarrollo de la política y de la economía mundiales”, declaró al diario Kommersant.

Orientarse hacia el Este

Tal y como declaró a RBTH Pável Salin, director del Centro de Estudios Políticos del Instituto de Finanzas del Gobierno de la Federación de Rusia, estas ideas pueden estar relacionadas con el deseo de una parte de las élites de orientarse hacia el Este. “Ahora, después de que haya surgido el conflicto con Occidente, estas ideas han cobrado un nuevo impulso y sentido”, declara el politólogo. “Se suele considerar que Moscú está orientada a Europa, pero si la capital fuera una ciudad siberiana, en el centro geográfico de Rusia, significaría que Rusia es, al mismo tiempo, como su símbolo heráldico, un águila bicéfala, que mira a Oriente y a Occidente”.

Ígor Bunin, director del Centro de Tecnología Política, está convencido de que cualquier traslado de las funciones de la capital suele significar el deseo de formar “un nuevo Estado” o de evitar probables amenazas. “Por ejemplo, cuando Pedro I quería acercarse a Europa, desplazó la capital a Petersburgo. Cuando fue preciso alejarse del Viejo Continente y hacer una frontera más segura la capital regresó a Moscú. Ahora rige el mismo principio: para que Moscú no esté bajo amenaza se propone esta alternativa”, explica el politólogo a RBTH.

“En Rusia este traslado significaría la creación de un Estado completamente diferente, asiático. Todo esto denota el deseo de alejarse de Europa”, añade el politólogo.

Alekséi Skopin, jefe de departamento de Economía Regional y Geografía Económica de la Escuela Superior de Economía, ve en esta propuesta causas exclusivamente económicas.

“Dado que el Estado dispone de una enorme cantidad de dinero y que su principal centro de distribución es Moscú, los territorios destinatarios principales son los cercanos a Moscú. Si la capital se trasladara a los Urales, los fondos del presupuesto se destinarían a los Urales y el territorio próximo a la capital crecería como Moscú”, explica el profesor a RBTH.

Trasladarse o repartir

Skopin se muestra convencido de que la idea del traslado de la capital en esta etapa de desarrollo del país no es realizable, porque no existe una ciudad análoga a Moscú en Rusia. “Trasladar la capital no sólo supone hacer lo mismo con todas las instituciones federales, hay que trasladar también las viviendas de los funcionarios y el sector de servicios bancario. Construir esta infraestructura desde cero es sumamente complicado, y para algunos tipos de actividad es del todo imposible”, precisa Skopin.

No obstante, ve utilidad en llevar parte de las funciones federales a las regiones. “Por ejemplo, el departamento de pesca podría tener su sede en el Extremo Oriente ruso o partes del ministerio de Industria podrían ir a grandes centros industriales con características similares a Krasnoyarsk. Lo más importante es trasladar los departamentos con sumo cuidado y sólo a las regiones que realmente necesiten estas funciones”, dice el economista. También expresó el recelo de que la ruptura de las relaciones de los funcionarios de estos ministerios con sus colegas de Moscú pueda acarrear complicaciones en el trabajo.

Salin supone que en un plazo de 20-30 años podría hacerse efectivo el reparto de las funciones de la capital. “En algunos países tienen una capital política, un centro financiero y cultural. Es probable que algunas de estas capitales se muevan hacia las fronteras orientales de Rusia”, añade.

En general los expertos comparten la opinión de que por el momento es mejor dejar la capital en Moscú.

No es el primer paso que dan las autoridades rusas para la redistribución de funciones estatales entre las regiones del país. En 2005 se tomó la decisión de trasladar a San Petersburgo el Tribunal Constitucional y, más tarde, otros tribunales superiores como las cortes Suprema y Superior de Arbitraje. Sin embargo, por ahora la infraestructura para estas instituciones todavía no está construida.

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