De qué se ocupa el Consejo para los Derechos Humanos de Rusia

Mijaíl Fedótov, consejero del presidente a la cabeza del Consejo para el Desarrollo de los Derechos Humanos. Fuente: Mijaíl Kleméntiev / Ria Novosti

Mijaíl Fedótov, consejero del presidente a la cabeza del Consejo para el Desarrollo de los Derechos Humanos. Fuente: Mijaíl Kleméntiev / Ria Novosti

El Consejo Presidencial de Rusia para el Desarrollo de la Sociedad Civil y los Derechos Humanos pide a la Duma de Estado (Cámara baja del Parlamento ruso) que, con carácter prioritario, apruebe enmiendas a la ley de los medios de comunicación, para proteger a los periodistas que trabajan en zonas de conflicto. Este proyecto de ley ya estaba preparado a principios de verano, pero después de la muerte del reportero gráfico ruso Andréi Stenin los defensores de los derechos humanos solicitan a los diputados que se den la mayor celeridad.

A principios de agosto desapareció en Ucrania el fotoperiodista de la agencia Rossiya Segodnya [Rusia Hoy] Andréi Stenin, y no se tuvo conocimiento de su fallecimiento hasta un mes después. Su desaparición ha tenido una gran resonancia mediática en muchos países y en especial ha causado una enorme indignación el hecho de que haya sido imposible llevar a cabo una investigación y dar con el paradero de los culpables.

La muerte de Stenin, como las de otros periodistas que han resultado muertos durante los combates en Ucrania, ha puesto de manifiesto las carencias de la legislación rusa y ucraniana, incapaz de garantizar la seguridad de los periodistas mientras ejercen su trabajo. La defensa de los derechos de los reporteros es una de las iniciativas propuestas por el Consejo Presidencial de Rusia para el Desarrollo de la Sociedad Civil y los Derechos Humanos.

Las fotos más destacadas de Andréi Stenin, fotógrafo ruso asesinado en Ucrania

Los miembros de este organismo hacen un seguimiento de los problemas sistémicos de la sociedad y de casos aislados en que se infringen los derechos humanos, elaboran propuestas y las envían al presidente para su consulta.

Sólo llegan hasta el Jefe del Estado en casos extremos o durante encuentros puntuales que no se celebran más de una vez al año. En el resto de casos las hacen llegar a los departamentos correspondientes. Ni mucho menos se llevan a la práctica todas las propuestas, señala Mijaíl Fedótov, consejero del presidente a la cabeza del Consejo para el Desarrollo de los Derechos Humanos.

La comisión del Putsch de Octubre

En noviembre de este año el Consejo cumplirá 21 años. Su aparición está relacionada con el Decreto Presidencial nº 1.400, también conocido como Putsch de octubre o la matanza de la Casa Blanca Rusa. Fue firmado el 21 de septiembre de 1993 por el primer presidente de la Federación de Rusia, Borís Yeltsin, para la disolución del Consejo Supremo. Más tarde, el 4 de octubre, se abrió fuego contra la Casa de los Soviets, donde se hallaban los diputados. El conflicto estuvo acompañado de enfrentamientos en las calles de Moscú en los que perdieron la vida más de 150 personas.

Cuando empezó la “gran sentada” frente a la Casa Blanca Rusa, se creó un grupo operativo que se instaló en el Kremlin. Allí nos reuníamos cada día y elaborábamos para el presidente propuestas sobre lo que había que hacer”, cuenta a RBTH Mijaíl Fedótov.

La instituida Comisión para los Derechos Humanos controló la votación pública a favor de una nueva Constitución y las elecciones a la Duma de Estado. En 2004 la Comisión se transformó en Consejo.

Los medios de comunicación, el tema principal del Consejo

Mijaíl Fedótov, exministro de Prensa y uno de los elaboradores de la ley sobre los medios de comunicación, se muestra convencido de que no puede fomentarse la sociedad civil sin periodistas independientes.

En la actualidad el Consejo está elaborando propuestas para que se pueda imputar responsabilidad criminal por la persecución a periodistas a causa de sus discursos críticos. Se preparan enmiendas a la “ley de los bloggers”, según la cual los blogs y las páginas en las redes sociales que cuentan con más de 3.000 seguidores deben cumplir las mimas limitaciones que las que se les impone a los medios de comunicación. El Consejo ha conseguido que los artículos sobre calumnias ya no conlleven la privación de libertad.

Gracias al Consejo, en el Código Penal ha aparecido un artículo que contempla el castigo a la obstrucción de la actividad de los periodistas mediante la violencia. Este verano los diputados de la Duma de Estado aceptaron la propuesta del Consejo y presentaron un proyecto de ley que debe garantizar la protección de los periodistas que trabajan en zonas de conflicto.

Represión, violencia y memoria histórica

Además de ocuparse de la libertad de los medios de comunicación, el Consejo trabaja sobre un gran número de cuestiones: la variedad de especialidades de los expertos que lo conforman hacen que esto sea posible.

En 2012 el Consejo pasó a estar integrado por 40 a 61 miembros. Con la vuelta al poder de Vladímir Putin, 13 miembros de Consejo decidieron abandonarlo a la vez por razones de diversa índole. Hubo que sustituirlos y para este fin se utilizó por primera vez en Rusia una votación en internet. Como resultado, el Consejo triplicó su personal, un incremento superior a lo previsto. Según Fedótov, en el Consejo la atmósfera se puso muy tensa, pues fueron a parar al seno de la organización personas con puntos de vista políticos opuestos.

En total en el Consejo hay 20 grupos de trabajo y algunas comisiones temporales. Se ocupan de la reforma de los sistemas penales, de los programas para perpetuar la memoria de las víctimas de las represiones políticas; formulan propuestas con respecto a problemáticas vinculadas con la migración, las organizaciones no gubernamentales, los presos, el control de las instituciones estatales, la violencia familiar e incluso los incendios forestales.

Una de las quejas fundamentales que se plantean contra el trabajo del Consejo es su tendencia a ocuparse de los casos mediáticos y a su ineficacia a la hora de trabajar en problemas ordinarios. Los defensores del Consejo y sus miembros no están de acuerdo con estas reclamaciones.

“La eficiencia del trabajo es un concepto muy abstracto, si se lleva a cabo por principios públicos. Por supuesto, se pueden señalar problemas en la realización de iniciativas del Consejo, pero de eso se deben ocupar ya otros organismos”, explicó el Secretario Adjunto de la Cámara Pública de la Federación de Rusia, Vladislav Grib.

 “Hay que resolver todos los problemas de un modo muy escrupuloso, y nuestros legisladores a menudo no lo comprenden. Por eso, las leyes que se aprueban a toda prisa no son precisas. Y las leyes imprecisas son un arma de destrucción masiva. Tenemos muchas leyes de este tipo. La misión del Consejo es aportar a cada caso un elemento de sensatez”, dice Fedótov.

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