Rusia solicita que una comisión internacional investigue la catástrofe del Boeing-777

Una mujer llora en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur mientras espera más información acerca de las víctimas del avión siniestrado. Fuente: Reuters

Una mujer llora en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur mientras espera más información acerca de las víctimas del avión siniestrado. Fuente: Reuters

El presidente Vladímir Putin espera que se garanticen las condiciones necesarias para poder trabajar con normalidad en el lugar de la catástrofe.

El 17 de julio, se estrelló un Boeing-777 de Malasya airlines que debía realizar el vuelo MH17 de Ámsterdam a Kuala Lumpur al sureste de Ucrania, en el foco de los enfrentamientos entre las fuerzas armadas ucranianas y los insurgentes separatistas de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk (RPD y RPL). Fallecieron los 283 pasajeros y los 15 miembros de la tripulación que viajaban a bordo. Los datos disponibles apuntan a que el avión fue derribado por un de misil tierra-aire incluido en un sistema Buk no identificado.

En este momento se está llevando a cabo una investigación para esclarecer las circunstancias que rodean la caída del Boeing en la que participan representantes de los Servicios de Seguridad de Ucrania, expertos holandeses y malasios y otros expertos de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). La OSCE también ha enviado observadores al lugar de la caída del avión.

La investigación se está complicando debido a que el avión cayó en una zona del conflicto armado controlada actualmente por los separatistas de la República Popular de Donetsk. Unas horas después de la tragedia, los representantes de la RPD declararon que tenían la intención de entregar a Moscú las cajas negras del Boeing.

Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, anunció en una declaración oficial que Rusia no tiene intención de recogerlas. Según una notificación de la agencia de noticias rusa Interfax, actualmente las cajas se encuentran en Donetsk.

Tras la catástrofe, las autoridades ucranianas culparon de la tragedia a los separatistas, quienes a su vez anunciaron que no disponen de medios capaces de derribar un avión situado a una altura de 10.000 metros.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, se inclina a pensar que el avión fue derribado por un misil lanzado desde tierra de manera consciente. Sin embargo, también señala que “la ONU no puede confirmar aún las circunstancias del accidente de manera independiente”.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, se ha dirigido al país y a la comunidad internacional en la noche del 21 de julio. En su discurso solicita que se garanticen las condiciones necesarias para poder trabajar con normalidad en el lugar de la catástrofe bajo la dirección de la OACI y asegura que: “Rusia hará todo lo posible para que el conflicto al este de Ucrania supere la fase armada y pase a las negociaciones de paz. En más de una ocasión, hemos solicitado a todas las partes implicadas que pongan fin al derramamiento de sangre y se sienten a negociar”, recuerda Vladímir Putin.

“Se puede afirmar con seguridad que, si el 28 de junio no se hubiese reanudado la operación militar al este de Ucrania, probablemente esta tragedia tampoco se habría producido”.
Inmediatamente después de la catástrofe empezaron a aparecer en las redes sociales mensajes condolencia por las víctimas y sus familias. Se han hecho llamamientos en algunos blogs para llevar flores a las embajadas de Holanda y Malasia en Moscú, para lo que se han publicando sus respectivas direcciones.

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