Putin dispuesto a reconocer el nuevo gobierno de Kiev

Fuente: ITAR-TASS

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El presidente Vladímir Putin lanza una importante señal a Occidente durante una intervención en el Foro Económico de San Petersburgo. El jefe del Estado ruso ha sugerido que a Moscú también le conviene rebajar la escalada de tensión en Ucrania y que, para ello, está dispuesta a hacer concesiones. En particular, reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 25 mayo.

“Todavía estamos trabajando con la gente que controla el poder en Kiev, pero después de las elecciones trabajaremos sin duda con las instituciones recién elegidas”, anunció el presidente ruso. Kiev ha respondido favorablemente al anuncio de Putin.

El exministro de Finanzas de Rusia y aliado del presidente ruso Alexéi Kudrin ha calificado las declaraciones de Putin sobre Ucrania y sobre la relación de Rusia con Occidente como el principal resultado del foro.

“Es la noticia que todos los estaban esperando, se oía por los pasillos, y es que a todos los asistentes al foro les preocupa tener que interrumpir los acuerdos cerrados y desestimar los contactos recopilados. Entendemos que esto no es más que una propuesta, un deseo, pero aun así hoy hay más esperanza de que la situación se normalice y podamos retomar la rutina”, comentó Kudrin. 

Una oportunidad para dejar a un lado el resentimiento

“Se trata de una señal evidente, cómo la entenderán en Occidente es otra cuestión”, explicó a Expert Online el jefe del departamento de valoraciones estratégicas del Centro de Análisis Situacional adscrito a la Academia Rusa de las Ciencias, Serguéi Utkin.

“Entre la élite política occidental se pueden encontrar grupos con voluntad de escuchar y comprobar que la postura de Rusia no está exenta de puntos constructivos. Pero también los hay que consideran las declaraciones de Putin una nueva maniobra para confundir a los observadores y rebajar la tensión sobre la dirección política rusa”.

Lo más probable es que se mantengan estas divergencias. Pero no cabe duda de que, con sus declaraciones, el presidente ruso ha dado un argumento a los políticos occidentales que instan al diálogo con Rusia y piden que no se presione al país eslavo.

Por otro lado, los acontecimientos de Ucrania siguen su propia dinámica: la de continuar acusando a Rusia, aunque esto ya no es suficiente para diseñar un modelo de normalizaciónefectivo.

“La etapa actual se caracteriza por las siguientes evidencias: incluso si se elimina del cuadro ucraniano el factor de influencia ruso en su totalidad, la situación en Ucrania no se calmará por sí sola”, explica Utkin. “Para ello habría que poner en marcha un proceso efectivo de normalización de la crisis, y este no llegará a buen puerto si Rusia no colabora de manera constructiva. Por esta razón, los políticos que se decantan por regular la situación están tratando de entender en qué centrar el diálogo con Rusia y qué pasos estaría dispuesto a dar el gobierno ruso”. 

Moscú espera una señal de Occidente

La intervención de Vladímir Putin lleva a una conclusión: si Occidente envía una señal clara de que la incorporación de Ucrania en la OTAN no está sobre la mesa y se empiezan a debatir cuestiones que inviten a Rusia a asociarse con la UE, entonces hay esperanza de que se restablezca la normalidad.

“Occidente puede acusar a Rusia de doble moral, pero no puede negar que la idea de una guerra civil en sus fronteras resulta desconcertante (también para Rusia) por sus consecuencias negativas”, señala Utkin.

“De modo que el actual estado de latencia del conflicto debería dar un giro de 180 grados que permita redirigir la relación entre Kiev y el sureste del país por el cauce político. Precisamente en esta dirección deberían orientar sus esfuerzos ambas partes; no es el mejor momento para aclarar quién de los dos es culpable de la situación vigente. De esta situación debemos salir todos juntos. Tras la intervención del presidente Putin, se puede prever que debatir con Rusia sobre las posibles vías de salida del conflicto tiene sentido y futuro”. 

Ambas partes han perdido la confianza

Por otra parte, el anuncio de Putin constituye un intento de responder a uno de los principales reproches de Occidente, el de la pérdida de confianza.

“El presidente quiere remarcar que antes de que se perdiera la confianza en él, también él había perdido la confianza en los socios internacionales, en los europeos y en los norteamericanos”, aclaró a Expert Online Mijaíl Remizov, presidente del Instituto de Estrategia Nacional.

“Que como respuesta al juego desplegado alrededor de la cumbre de Vilna, del acuerdo de asociación y de la elección de Ucrania entre la Unión Aduanera y una zona de libre comercio con Europa, Occidente se ha limitado a sacar del tablero a determinadas figuras mediante un cambio de régimen en Kíev por medio de la fuerza. Es una señal importante en términos de recuperación de la comprensión mutua. Putin ha sugerido que, con la decisión de Crimea, Rusia ha respondido a un intento de ponerla en su sitio por medio de estrategias poco ortodoxas.

Pero este paso constituye además una señal de cara al futuro. Una signo de que Rusia en cierto modo se lava las manos ante una posible guerra civil en Ucrania y no apoya a las regiones autodeterminadas del este del país”.

Esto no significa que el gobierno ruso no esté considerando otros posibles escenarios. Pero, en opinión de Remizov, la señal es esa. “Está claro que para el Kremlin lo más cómodo sería un escenario de amplia autonomía en las regiones de Ucrania que se decanten por una opción geocultural distinta de la de Occidente y la zona central de Ucrania”, explica Remizov. “Pero es precisamente ese prudente escenario el que resulta imposible dadas las circunstancias”.

Vladímir Putin ha dado prácticamente a entender que Rusia está abierta al diálogo. Es de suponer que todo lo demás dependerá tanto de la actuación del nuevo gobierno de Kiev como del de sus supervisores occidentales.

Articulo publicado originalmente en ruso en Expert Online.

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