Una mujer al frente de la protección de los derechos humanos en Rusia

La Duma aprueba la designación de Ella Pamfílova, exministra en el gobierno de Yegor Gaidar, como Defensora del Pueblo. Fuente: Kommersant

La Duma aprueba la designación de Ella Pamfílova, exministra en el gobierno de Yegor Gaidar, como Defensora del Pueblo. Fuente: Kommersant

Ella Pamfílova ha sido nombrada nueva Comisaria para los Derechos Humanos de Rusia. Es presidenta de un movimiento llamado 'Dignidad Cívica' y expresidenta del Consejo Presidencial para los Derechos Humanos (SPCh). Tomará decisiones sobre asuntos como los derechos de los presos y la objetividad en las decisiones judiciales, pero su función principal será la supervisión de las acciones de los funcionarios del Estado.

Hay una nueva Comisara para los Derechos Humanos en Rusia. Por primera vez en la historia, es una mujer. Ella Pamfílova fue ministra de Protección Social en el Gobierno reformista de Yegor Gaidar,  diputada durante las primeras dos formaciones de la Duma de Estado y presidenta del Consejo para los Derechos Humanos (SPCh) entre 2004 y 2010. Dejó el Kremlin por voluntad propia sin proporcionar ninguna explicación al respecto. Esta decisión fue precedida por varios conflictos con el movimiento juvenil pro-Kremlin “Nashi” (Nuestro), cuyo líder se cree que era el vicepresidente de la oficina presidencial, Vladislav Surkov, ahora auxiliar de la presidencia.

El 18 de marzo la Duma de Estado aprobó la candidatura de Ella Pamfílova para el cargo de Comisaria de los Derechos Humanos en Rusia, candidatura presentada por el presidente Putin. Según los resultados de una votación secreta, 344 diputados apoyaron a Pamfílova.

Panfilova habló ante la Duma el pasado martes y se refirió a la corrupción como el principal obstáculo para resolver los asuntos concernientes a los Derechos Humanos en Rusia. “Veo la corrupción en las altas esferas, especialmente en las fuerzas del orden público, como la principal amenaza a la protección de los Derechos Humanos. Este es nuestro objetivo común: eliminar la criminalidad no solo de las estructuras estatales, sino también de las comerciales”.

La institución del Comisariado para los Derechos Humanos fue aprobada en 1993 en la Constitución. Por ley, un comisario es independiente en el ejercicio de su autoridad y no tiene que responder ante ningún ente estatal ni ningún cargo público. Controla que los organismos del Estado y los funcionarios respeten los Derechos Humanos y las libertades ciudadanas. En esencia, en numerosos países de todo el mundo existe una institución similar llamada generalmente Defensor del Pueblo, aunque los nombres oficiales puede variar de país a país.

En Rusia, el comisario coordina una nutrida red de representantes regionales que supervisan los derechos humanos. Básicamente, cualquier ciudadano ruso o extranjero que tenga quejas contra las autoridades puede apelar a un comisario. Este, a su vez, puede dirigirse a un tribunal o a las autoridades competentes, por ejemplo, aceptando la petición de un fiscal para investigar las acciones de algún funcionario. También puede llevar la defensa de los derechos humanos hasta el Tribunal Constitucional.

En el caso de violaciones graves o masivas de los derechos humanos o de las libertades de los ciudadanos, el comisario tiene el derecho de apelar al Parlamento ruso e incluso proponer la creación de una comisión especial para llevar a cabo una investigación.

Su predecesor en el cargo fue Vladímir Lukin, que ocupó el puesto durante 10 años, el plazo máximo previsto por la legislación. En una entrevista aRossíyskaya Gazeta dijo que apoyaba la candidatura de Pamfílova. Además, señaló que las autoridades nunca se habían inmiscuido en su labor por la defensa de los derechos humanos.

"No puedo decir que las autoridades se inmiscuyeran de forma activa en nuestros asuntos. En algunos aspectos incluso nos ayudó. Según la ley, el delegado de derechos humanos debe presentar sus informes al Presidente, al Gobierno, a los órganos judiciales, al Parlamento, etc... Cuando propuse que el presidente recibiera personalmente el informe anual y que lo redirigiera a través de su administración a los gobernadores para que pudieran reaccionar más rápidamente ante las amonestaciones, estuvieron de acuerdo. A partir de entonces nos encontramos por lo menos dos veces al año", dice Lukin. "Por lo general el Estado ha tomado un postura neutral".

Leonid Poliakov, director de la cátedra de politología de la Escuela de Economía de la Universidad de Investigación Nacional, está convencido de la importancia de este, pero que el candidato debe poseer una fuerte personalidad y estar dispuesto a enfrentarse a las estructuras de poder. "Desde esa posición se puede ejercer una seria presión sobre los órganos de poder. Estos siempre intentan controlarlo todo, pero la existencia del  Defensor del Pueblo sirve, en la práctica, de contrapeso", explica el politólogo.

"Una persona en contra de la maquinaria estatal no es demasiado, pero la personalidad del defensor de los derechos humanos puede jugar un papel decisivo en muchos momentos de conflicto. 

Pamfílova además tiene reputación de ser una persona que confía en sus fuerzas y que conoce sus derechos y además conoce los mecanismos de funcionamiento del Estado. Es un digno sustituto de Lukin".

El experto señaló que Pamfílova tiene delante de sí una tarea complicada: llevar la defensa de los derechos humanos a un nuevo nivel. "Ahora mismo hace falta reaccionar de forma eficaz ante la violación de los derechos humanos, hacer un llamamiento al apoyo social, encontrar nuevas formas de diálogo con el poder".

La directora de la ONG, Agencia de Información Social, Elena Topoleva-Soldunova, señaló que el nombramiento de Pamfílova supone la continuidad en el trabajo del defensor del pueblo, ya que comparte los principios de su predecesor. "La figura del delegado para los derechos humanos es importante, pero no puede cambiarlo todo.  Pamfílova es una persona de principios, que no pacta, que no hace tratos con su conciencia", conlcuye.

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