Una mujer al frente de la defensa de los derechos humanos en Rusia

Ella Pamfílova se ha convertido en la nueva Defensora del Pueblo. Fuente: ITAR-TASS

Ella Pamfílova se ha convertido en la nueva Defensora del Pueblo. Fuente: ITAR-TASS

Ella Pamfílova sustituye a Vladímir Lukin. Tiene una dilatada experiencia en cuestiones de asuntos sociales y ha formado parte de la Comisión de Derechos Humanos.

De acuerdo con la legislación rusa, los únicos con derecho a presentar la candidatura son, el Presidente, el Consejo de la Federación, los diputados de la Duma estatal y los grupos de la Duma. Las exigencias que establece la ley para los aspirantes son: ser  ciudadano ruso mayor de 35 años que "tenga conocimientos en el ámbito de los derechos humanos y civiles, así como experiencia en su defensa".

Para que sea incluido en la lista de la votación secreta es obligatorio que cada candidatura sea votada por al menos dos tercios de los diputados. Inmediatamente después de que se hagan públicos los resultados de la votación, el Defensor del Pueblo elegido hace el juramento en la sala de juntas de la Duma y a partir de ese momento está en activo en el cumplimiento de sus obligaciones.

Ella Pamfílova fue ministra de Asuntos Sociales en el gobierno reformador de Yegor Gaidar, diputada de la Duma estatal en las dos primeras legislaturas y directora del Consejo de Derechos Humanos entre 2004 y 2010. Salió del Kremlin en 2010 por propia voluntad sin explicar las razones.

Antes había tenido algunos conflictos con el movimiento juvenil prokremlin Nashi, cuyo encargando era Vladislav Surkov, actualmente ayudante del Presidente.

Su predecesor en el cargo fue Vladímir Lukin, que ocupó el puesto durante 10 años, el plazo máximo previsto por la legislación. En una entrevista a Rossíyskaya Gazeta dijo que apoyaba la candidatura de Pamfílova. Además, señaló que las autoridades nunca se habían inmiscuido en su labor por la defensa de los derechos humanos.

"No puedo decir que las autoridades se inmiscuyeran de forma activa en nuestros asuntos. En algunos aspectos incluso nos ayudó. Según la ley, el delegado de derechos humanos debe presentar sus informes al Presidente, al Gobierno, a los órganos judiciales, al Parlamento, etc... Cuando propuse que el presidente recibiera personalmente el informe anual y que lo redirigiera a través de su administración a los gobernadores para que pudieran reaccionar más rápidamente ante las amonestaciones, estuvieron de acuerdo. A partir de entonces nos encontramos por lo menos dos veces al año", dice Lukin. "Por lo general el Estado ha tomado un postura neutral".

Leonid Poliakov, director de la cátedra de politología de la Escuela de Economía de la Universidad de Investigación Nacional, está convencido de la importancia de este, pero que el candidato debe poseer una fuerte personalidad y estar dispuesto a enfrentarse a las estructuras de poder. "Desde esa posición se puede ejercer una seria presión sobre los órganos de poder. Estos siempre intentan controlarlo todo, pero la existencia del  Defensor del Pueblo sirve, en la práctica, de contrapeso", explica el politólogo.

"Una persona en contra de la maquinaria estatal no es demasiado, pero la personalidad del defensor de los derechos humanos puede jugar un papel decisivo en muchos momentos de conflicto. 

Pamfílova además tiene reputación de ser una persona que confía en sus fuerzas y que conoce sus derechos y además conoce los mecanismos de funcionamiento del Estado. Es un digno sustituto de Lukin".

El experto señaló que Pamfílova tiene delante de sí una tarea complicada: llevar la defensa de los derechos humanos a un nuevo nivel. "Ahora mismo hace falta reaccionar de forma eficaz ante la violación de los derechos humanos, hacer un llamamiento al apoyo social, encontrar nuevas formas de diálogo con el poder".

La directora de la ONG, Agencia de Información Social, Elena Topoleva-Soldunova, señaló que el nombramiento de Pamfílova supone la continuidad en el trabajo del defensor del pueblo, ya que comparte los principios de su predecesor. "La figura del delegado para los derechos humanos es importante, pero no puede cambiarlo todo.  Pamfílova es una persona de principios, que no pacta, que no hace tratos con su conciencia", conlcuye.