Las claves del lenguaje corporal de Putin

Fuente: ITAR-TASS

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Si hay un extranjero que merezca reconocimiento por el ascenso al poder del presidente Vladímir Putin, ese es quizá Allan Pease, un experto australiano en lenguaje corporal que califica a Putin de “estudiante muy capaz e inteligente”.

Pease, un autor de best sellers conocido internacionalmente como 'señor Lenguaje Corporal', conoció al futuro presidente en 1991, cuando fue invitado al Kremlin para participar en un seminario para políticos en carrera, entre los que se contaba Putin, un exoficial de la KGB de 39 años, responsable de relaciones e inversión internacionales en el Ayuntamiento de San Petersburgo. En el seminario también estaba el jefe de Putin, el alcalde de San Petersburgo Anatoli Sobchak.

“En aquel entonces, nuestra escolta estaba formada por siete personas, y todo el mundo parecía rudo y severo y llevaba pistola. Estaba tan asustado como entusiasmado”, recuerda Pease, de 61 años, la misma edad de Putin.

“Les enseñé cómo parecer más amigable en televisión y cómo evitar los gestos agresivos. Por cierto, Putin, que era el asistente del alcalde de San Petersburgo en aquel momento, era un estudiante muy inteligente y muy capaz”.

Diseccionar a Putin para saber qué está pensando ha sido el gran desafío para los que investigan sobre el Kremlin, para los Gobiernos extranjeros y la gente normal durante los 13 años que lleva en el poder. Conocido por su enorme deseo de privacidad, Putin ha sido a la vez admirado y ridiculizado por su mueca impasible, lo poco que mueve las manos y su mirada firme y sostenida.

Pero Pease, que recuerda su encuentro con Putin mientras imparte un seminario en Vorónezh este mes, alaba los gestos y expresiones faciales del líder del Kremlin, subrayando que durante los encuentros cara a cara entre el 60 y el 80 % del mensaje se transmite mediante el lenguaje corporal.

“Me fijé en él la primera vez que me reuní con Sobchak”, cuenta Pease. “Cuando entró en la sala, todo el mundo se calló. Todos sabían que trabajaba para la KGB, y yo lo entendí también. Los espías tienen una preparación y un talento especiales”.

Lo primero que Pease enseñó a Putin fue a abandonar los gestos agresivos que usaban los políticos de la era soviética. Estos gestos, como agitar los brazos o levantar los puños, se pueden recordar por el arrebato de Nikita Jruschov en la Asamblea General de la ONU en 1960, cuando protestó por un discurso golpeando la mesa con un zapato.

En lugar de recurrir a esos ademanes, Pease indica que “hay que mostrar las palmas abiertas o juntas, en un gesto llamado 'el campanario'. Ambos dan confianza”.

En la actualidad, Putin usa a menudo ambos gestos en sus discursos públicos y reuniones en el Kremlin. Pease afirma que vio cómo Putin usaba 'el campanario', lo que tuvo un gran efecto en una reunión con el presidente de los EE UU George Bush en el año 2000. “Bush, en comparación con Putin, no tenía posibilidades, por así decirlo, y Putin se comportó con discreción y confianza en sí mismo, levantando sus palmas unidas. Puede que estuviese pensando en pescar en ese preciso instante”.

Pease dice que Putin tiene otra regla de oro que emplea con éxito en las conversaciones uno a uno con otros líderes: inclina levemente la cabeza hacia un lado y realiza movimientos afirmativos hacia la persona que le habla.

“Las investigaciones demuestran que tres movimientos afirmativos seguidos con la cabeza obligan a la persona a la que escuchas a seguir hablando” explica Pease. “Por tanto, perciben que estás interesado en la conversación”.

Pease sabe de lo que habla. Es hijo de un comercial de seguros y comenzó a observar las estrategias comerciales de su padre antes de unirse a su empresa, a los 21 años, para convertirse en la persona más joven en vender más de un millón de dólares en pólizas en su primer año, según su biografía oficial.

En los años 60, Pease escribió manuales sobre cómo entender el comportamiento humano y convirtió este material en un best seller llamado Lenguaje corporal en 1981, al que siguieron otros nueve. Entre los clientes de Pease se cuentan IBM, McDonald's, la BBC, Mazda y Suzuki.

Ese mes ha tenido lugar la primera vuelta de Pease a Rusia desde 1991 para un ciclo de conferencias por Moscú, San Petersburgo, Surgut, Piatigorsk y Vorónezh. El tour terminó con charlas en Minsk y Almati (Kazajistán) el pasado fin de semana.

“Hoy en día Rusia es un lugar mucho más seguro y los rusos son realmente entusiastas y divertidos”, afirma.

A pesar de sus comentarios positivos, Pease cuenta que Putin trajo al seminario de 1991 un rasgo que nunca ha cambiado: su 'cara soviética'.

“Hay un gesto específico que usan los rusos, principalmente los hombres, pero ninguna otra nacionalidad. Es una cara soviética, la especialidad de Putin. La gente mayor lo usa más a menudo. En lugar de sonreír como los europeos, aprieta los labios y frunce el ceño para decir 'Hola, soy tu amigo'”, explica Pease.

“En realidad, con ese gesto se enmascaran los sentimientos. Es comprensible, porque en épocas pasadas podía ser peligroso mostrar tus emociones en medio de la calle”.

Es curioso que en algún momento la gente de naciones tan diversas adoptase esta impasible expresión para sobrevivir, mientras también usaban otros tipos de lenguaje corporal peculiares de sus culturas, según Pease.

Pero se ha producido un cambio drástico en todo el mundo en los últimos 40 años. Los gestos ahora son iguales en todos los países: palmas abiertas, sonrisa y movimientos de cejas.

¿Por qué? Pease respondió: “Porque los adultos ven películas de Hollywood y los niños prefieren dibujos animados de los EE UU y es de ahí de donde copian su lenguaje corporal”.

Artículo publicado originalmente en inglés en The Moscow Times.