Las penas de prisión por los ataques a periodistas serán más severas

Después del último asesinato de un periodista en el Cáucaso Norte, los diputados proponen elevar de seis a diez años la pena máxima de prisión por violencia contra los profesionales de la información.

 

El último asesinato de un profesional de la información en el Cáucaso ha generado la propuesta. (El cartel dice "Un fotógrafo no es un espía"). Fuente: ITAR-TASS

El pasado miércoles 10 de julio, el diario Izvestia informaba de la presentación de un proyecto de ley, en la cámara baja del Parlamento ruso que endurecería la responsabilidad por los crímenes contra periodistas. El proyecto se presentó sólo un día después de que unos desconocidos asesinasen a tiros a un reportero político del periódico local Nóvoye Delo, Ajmednabi Ajmednabíev , de 53 años, en Daguestán, república del Cáucaso Norte. En enero de este año, el periodista ya había sufrido otro intento de asesinato. 

Si el proyecto progresa hasta convertirse en ley, el castigo por usar la violencia contra los periodistas será el mismo que se impone a quienes atentan contra representantes de las autoridades. La pena máxima por acciones violentas que no pongan en peligro la vida o la salud, así como las amenazas verbales en relación con el desempeño de su actividad profesional, será de cinco años de prisión. Mientras que los actos que sí pongan en peligro la vida o la salud de los informadores las penas podrán ser de hasta diez años. 

En el texto se ampliaría la lista de circunstancias agravantes, añadiendo las “relacionadas con la realización de ciertos aspectos de actividades profesionales", además de las actividades oficiales y el cumplimiento de deberes sociales. 

"En el Código Penal sólo están registradas las actividades oficiales, y aquí se trata de una actividad profesional”, argumenta uno de los autores de la iniciativa, el diputado del partido socialdemócrata Rusia Justa, Mijaíl Serdyuk. “Si está sentado en una redacción llevando a cabo una actividad oficial, escribiendo un artículo, nadie va a atacarle; y Dios quiera que no lleguemos a este punto. Cuando a uno le acechan cerca de su casa, e incluso si el acechador es capturado y llevado a los tribunales, en el momento en que hable de ‘actividad oficial’ sonará inverosímil, simplemente no convencerá. Actividad profesional es un término más amplio ". 

El propósito de este proyecto de ley, de acuerdo con Serdyuk esproteger la vida personal y profesional de los periodistas. Al mismo tiempo, opina que esta iniciativa sólo va a funcionar en el caso de que el delincuente entienda la certeza del castigo. "Aunque a él quizás le dé igual pasar cien años en prisión", reconoce Serdyuk de repente.

Según él, el gobierno debe dar una señal clara de que no es indiferente a la cuestión de la seguridad de los periodistas y de que está haciendo todo lo posible para no tener que lamentar más atentados. 

"Podemos hacer una parte del trabajo necesario”, dijo Serdyuk. “En cuanto a la segunda parte, habrá que ver la voluntad política del presidente, del jefe de la Comisión de Investigación y del Ministerio de Interior”.

Uno de los principales abogados de Rusia, el jefe del Consejo de Derechos Humanos para la Presidencia de la Federación de Rusia, Mijail Fedótov, consideró excesiva e inútil la iniciativa de Mijaíl Serdyuk, formado en económicas, y su colega de la Duma estatal, Valeri Trapeznikov, con 50 años en el organismo. 

"El artículo 144 del Código Penal sobre la  'Obstrucción de la ley contra las actividades profesionales de los periodistas', que se propone ampliar, está relacionado tanto con la obstrucción de la ley contra actividades profesionales con violencia y amenazas, y se establece un castigo bastante severo de prisión de hasta seis años,” explica Fedótov. “Lo que los diputados proponen duplicaría lo que ya existe ". 

Según Fedótov, para una acusación en virtud del artículo 144, en su redacción actual, queda en duda el momento en que sucede el ataque contra el periodista. "No es estrictamente necesario atacar a un periodista en el momento en que está sentado frente a su ordenador. Lo que importa es la conexión entre el ataque y su actividad profesional,” explica Fedótov. 

“Si el periodista resultase herido, por ejemplo, durante una pelea en una tienda de licores, no se encontraría ninguna relación con su actividad profesional. Aquellos que le atacaron podrían no tener ni la menor idea de que estaban atacando a un periodista".

El jefe de la Unión de Periodistas de Rusia, Vsevolod Bogdánov, señaló que el problema radica los pocos crímenes que se resuelven. "¿Cuál es el objetivo de esta ley, si aún así nadie encuentra a los criminales?", apunta Bogdánov.

En julio de 2012 estuvo de visita en Daguestán para unas reuniones de la Unión de Periodistas con representantes de las fuerzas locales de seguridad. El Cáucaso Norte es una de las regiones rusas más problemáticas, en términos de la seguridad de los periodistas. 

"Las conversaciones fueron largas,” recuerda Bogdánov. “Al final, los jefes de policía nos aseguraron que vendrían a Moscú en seis meses y llevarían consigo los datos de las investigaciones sobre asesinatos de periodistas. Pasó el tiempo y no vino nadie, y no hemos conseguido ningún dato".

Según Bogdánov, la Unión de Periodistas apoya a 300 familias de periodistas asesinados en Rusia en los últimos 15 años. 

Bogdánov añadió que agradecerá cualquier iniciativa que pueda ayudar a mejorar la condición social del profesional de la información "porque hasta ahora nada ha dado resultado”.

Según él, la Unión de Periodistas ha enviado en repetidas ocasiones sus propuestas al Parlamento, pero éstas nunca han progresado. Al preguntarle si los autores del nuevo proyecto de ley le habían contactado para saber su opinión, Bogdánov respondió que no.

Por su parte, Serdyuk asegura que "si alguien quiere añadir argumentos, estoy dispuesto a escucharlo."