La clase media de los BRIC carece de poder político

Para los rusos de clase media, el poder adquisitivo está acompañado de suficiente poder político. Fuente: Ruslán Sujushin

Para los rusos de clase media, el poder adquisitivo está acompañado de suficiente poder político. Fuente: Ruslán Sujushin

En Moscú son 'rusos no soviéticos'. En Nueva Delhi son un 'Goliat político' que podría despertar pronto. En Beijing y Sao Paolo, son abogados y otros profesionales liberales que denuncian la rígida burocracia estatal y la corrupción endémica.

La riqueza se extiende en muchos países emergentes, pero los cambios políticos no. La liberalización económica ha provocado grandes cambios económicos en los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China): una clase media que en el pasado se componía de funcionarios estatales está dominada ahora por empleados del sector privado. 

Al mismo tiempo, las instituciones gubernamentales que en tiempos proveían de lo básico (educación, sanidad y empleo) se están resquebrajando. Los miembros frustrados de esta clase media exigen cambios, pero los que tradicionalmente han ocupado el poder, desde el presidente Vladímir Putin a los grandes partidos políticos indios, se atrincheran en él. 

La clase media rusa: poder económico sin poder político 

"Quieren modernización", explicó un analista ruso, que prefiere no dar su nombre, en una reciente entrevista en Moscú. "Quieren ser respetados por la sociedad". 

Las dinámicas son diferentes en cada país, pero la clase media de Moscú es un ejemplo. Empleados en compañías privadas y autosuficiente financieramente, son los ganadores en la globalización económica. Desde ingenieros informáticos a diseñadores de interiores, prefieren las marcas internacionales y los viajes por Europa, y están conectados a los eventos y la cultura globales a través de internet. 

Están decepcionados con la sanidad y la educación que proporciona el Estado y forman sus propias organizaciones para llenar ese vacío. Maria Lipman, una investigadora del Carnegie Center de Moscú describió este grupo como 'estudiantes brillantes' que "creen en la solidaridad, exactamente como sus equivalentes europeos". 

"Me gusta describirlos como 'rusos no soviéticos', porque no comparten la mentalidad tradicional rusa del paternalismo estatal", añadió. 

El año pasado, decenas de miles de miembros de la clase media moscovita salieron a las calles para protestar por la discutida reelección de Putin. Los propios manifestantes se sorprendieron por el tamaño de las protestas, según Lipman. "De repente, despertaron a la política", afirma la investigadora. 

Pero un impulso básico limitó su efectividad: la clase media de Moscú que salió a la calle considera degradante dedicarse a la política tradicional. Elegir líderes, llegar a compromisos con otros grupos e ir construyendo un movimiento de oposición se juzgaron como potenciales formas de corrupción. 

Las divisiones dentro del movimiento y las severas medidas aplicadas por Putin diluyeron su fuerza. No está claro si Putin podrá mantenerse en el poder cuando concluya su mandato en 2016, pero muchos ciudadanos moscovitas de clase media piensan cada vez más en irse de Rusia, no en cambiar el país. 

"El motivo por el que están considerando emigrar es esta completa falta de protección", dice el analista. "Ahora estoy bien, pero si tengo el mínimo conflicto con las autoridades, terminaré en la cárcel. El sistema judicial está politizado y corrupto". 

La clase media en los BRIC 

La clase media india también muestra signos de un despertar político. El año pasado, cientos de miles de miembros de la floreciente clase media del país pusieron punto final a una década de apatía y protestaron contra la corrupción por primera vez. 

Hasta ahora, parece que no han podido arrebatar el poder a los partidos políticos dominantes, que encuentran sus apoyos principalmente en los más ricos y en las clases rurales más pobres. Las elecciones generales de 2014 mostrarán si la clase media india puede alcanzar influencia política. 

En Brasil, el enorme crecimiento de la clase media urbana ha fracasado estrepitosamente en arrebatarle el poder a los partidos políticos tradicionales, que están considerados corruptos por la mayoría. La clase media brasileña aplaude los esfuerzos de la presidenta, Dilma Rousseff, para reformar el Gobierno, pero se preguntan si tendrá éxito. 

En una entrevista en Sao Paolo el otoño pasado, Denis Dias, abogado en una compañía energética y el primero de su familia que fue a la Universidad, dijo que los brasileños pagan tantos impuestos como los ciudadanos de Europa occidental, pero que no reciben servicios equivalentes. "La gente está realmente decepcionada", comentó, "porque no logra ningún resultado". 

Hace 18 meses en un Ikea de Pekín, miembros de la clase media china también expresaron su frustración. En diferentes entrevistas, un banquero, un contable y un diseñador de interiores se quejaron de que los precios de la vivienda se habían disparado, de las desigualdades y de la corrupción del gobierno. También criticaron el bloqueo gubernamental a Facebook, YouTube y otras páginas. 

Un informático de 37 años que trabaja para Alí Babá, el equivalente chino de Amazon, fue el más pesimista. Aunque en China tiene una carrera de éxito, dijo que estaba solicitando un visado canadiense, ya que la polución y la mala calidad de la educación estaban perjudicando a su hijo de 18 meses. 

"Enseñan a mentir a nuestros hijos", dijo el hombre, que prefirió no dar su nombre. "Les enseñan valores incorrectos". 

Este activismo de la clase media podría extenderse. La semana pasada, en las elecciones generales en Pakistán, la rabia ante la corrupción y la falta de servicios públicos llevaron a las urnas a 40 millones de nuevos votantes y produjeron una participación récord del 60%. 

Los movimientos de protesta son fascinantes, pero la única amenaza al poder establecido sería una potente oposición política, disciplinada y organizada. Los líderes rusos y chinos han sido efectivos en evitar que se forme una oposición así; los políticos indios y brasileños utilizan medios más sutiles para conservar su poder. 

Sin embargo, hasta que los miembros de la nueva clase media de los BRIC se atrevan con el feo pero necesario mundo de la política, Putin y las otras elites en el poder tienen poco que temer. 

Publicado originalmente en inglés en The Moscow Times.