Putin se consolida en el poder al cumplirse un año de su tercer mandato

El presidente ruso se apoya en valores conservadores para afianzarse. Fuente: ITAR-TASS

El presidente ruso se apoya en valores conservadores para afianzarse. Fuente: ITAR-TASS

En ausencia de unos logros económicos significativos, Vladímir Putin trata de afianzar a sus partidarios por medio de valores conservadores

Sigue siendo el político más popular de Rusia, pero la tendencia es clara: su índice de confianza cayó del 60 % al 52 % en el primer año de su tercera legislatura.

Durante su última campaña electoral, se celebraron las marchas antigubernamentales más multitudinarias de la historia de Rusia, en las que participaron, principalmente, representantes de la clase media urbana.

En un año, la protesta se ha desvanecido gradualmente y su posición actual es relativamente cómoda. ¿Pero hay alguna garantía de que el descontento de la calle no renazca con una nueva fuerza?

Afianzar a la mayoría conservadora

En vísperas de las pasadas elecciones a la presidencia, muchos analistas decían que Putin tenía que cambiar, convertirse en un Putin 2.0, con el fin de atraer a la ‘ciudadanía indignada’.

Sin embargo, a lo largo del último año, la oposición ha tachado repetidas veces de represivo el funcionamiento de las autoridades.

“Putin ha decidido que un cambio le haría vulnerable”, asegura Alexéi Makarkin, primer vicepresidente del Centro de Tecnología Política. “No hace concesiones porque está convencido de que estas conllevarían nuevas concesiones”.

El suceso más llamativo del inicio de la tercera legislatura de Putin ha sido el proceso contra las integrantes del grupo punk Pussy Riot, que han sido sentenciadas a dos años en una colonia penal por representar la canción ‘Echa a Putin, María’ (en referencia a la Virgen María) en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú.

A finales del año pasado se estableció una prohibición a la adopción de niños rusos  por parte de ciudadanos estadounidenses, como respuesta al ‘acta Magnitski’ de los norteamericanos, que recibió este nombre en honor al abogado fallecido en una prisión preventiva rusa, Serguéi Magnitski.

Se endureció la legislación sobre las manifestaciones masivas y se desplegó una campaña contra “la propaganda homosexual” entre los menores de edad.

27 personas se encuentran bajo investigación, sospechosas de haber participado en los disturbios que se desencadenaron durante la marcha antigubernamental celebrada en Moscú la víspera del nombramiento de Putin. Se ha iniciado el juicio contra uno de los líderes de la protesta anti Putin, Alexéi Navalni, al que acusan de fraude fiscal.

A las organizaciones no gubernamentales que reciben financiación extranjera y participan en actividades políticas se les ha asignado el calificativo de ‘agentes extranjeros’, lo que en ruso se asocia con la palabra espía.

Al mismo tiempo, más de 1.800 organizaciones públicas se han unido al Frente Popular Panruso, fundado en mayo de 2011 por Putin y en el que participa el partido gobernante Rusia Unida. De los 238 diputados electos de Rusia Unida en 2011, 80 representan al Frente Popular Panruso.

“El Frente Popular Panruso ha unido a la gente de acción: médicos, profesores, mineros”, comenta la conocida socióloga Olga Krishtanóvskaya. “Este formato es muy cómodo para el propio Putin, entre ellos se siente a gusto, quiere entender los problemas reales que preocupan a esta gente”.

“Ha escogido el camino de la consolidación de los ‘suyos’, explica Alexéi Makarkin.

“Los ‘suyos’ o el electorado fundamental de Putin son, según datos aportados por los sociólogos, habitantes de pequeñas ciudades y pueblos, con educación secundaria y que no suelen usar internet.

“Para afianzar a este electorado hacen falta valores conservadores, antiliberales, antioccidentales”, opina Alexéi Makarkin. “La aprobación de la ley de ‘agentes extranjeros’ señala un enemigo, el caso de Pussy Riot, otro”.

La nacionalización de la élite

Con un trasfondo de escándalos que afectan a miembros del partido gobernante Rusia Unida, a quienes se acusa de poseer activos no declarados en el extranjero, Putin ha decidido tomar el camino de la ‘nacionalización de la élite’.

Hasta el 1 de julio los empleados públicos tendrán que deshacerse de sus cuentas en bancos extranjeros, aunque tener una propiedad fuera las fronteras rusas aún les está permitido.

“Las medidas adoptadas por Putin con respecto a los altos cargos del funcionariado buscan la devolución del patrimonio y del interés a Rusia”, comenta Olga Krishtanóvskaya. “Se les ha puesto ante una elección clara: o sirves a tu país o te vas”.

A finales del año pasado, Putin aprobó una ley sobre la declaración de la renta de los funcionarios y sus familiares.

El año pasado se destapó el escándalo de corrupción más sonoro de los últimos años, a causa del cual, el entonces ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, fue destituido de su cargo.

“En lo que respecta a los intentos del gobierno de hacer frente a la corrupción, en esencia no ha cambiado nada”, asegura Elena Panfílova, directora general de Transparencia Internacional Rusia, un centro de investigaciones e iniciativas contra la corrupción.

“Hay temas que están cerrados y que afectan a los aspectos más esenciales; no hablo de sobornillos cotidianos (que persisten sin mayores consecuencias), sino de la corrupción a gran escala, que supone una verdadera alteración de la normalidad”.

La estructura y la calidad de la economía siguen igual”

El objetivo principal del gobierno en cuestiones económicas, según declaraciones del primer ministro Dmitri Medvédiev, consiste en alcanzar un crecimiento anual no inferior al 5% del PIB”.

De acuerdo con las previsiones del Centro de Desarrollo de la Escuela Superior de Economía (VSHE, por sus siglas en ruso), este año la economía rusa crecerá solo un 2,4%, “debido a la falta de mecanismos de crecimiento”. En 2012, el ritmo de crecimiento descendió del 4,3% al 3,4%.

“La nueva economía rusa es una economía diversificada que, aparte del actual Congreso Económico del Pacífico (TEK, por sus siglas en ruso), permitirá el desarrollo de otros sectores competitivos”, manifestó Vladímir Putin en un artículo precampaña en enero del año pasado.

Según datos del servicio aduanero federal de Rusia, la base de la exportación rusa más allá de la CEI en 2012 la conformaron los productos energéticos y el combustible, que supusieron un 73% de la estructura comercial del país. Las exportaciones de maquinaria y utillaje supusieron el 3,6%.

Las inversiones extranjeras directas se redujeron en 2012 casi un 20%, hasta los 39.000 millones de dólares. “A finales del año pasado volvieron a crecer los salarios por delante de la productividad (crecimiento del CLU), lo que hace que la industria rusa sea menos atractiva para la inversión”, concluyen los expertos de la Escuela Superior de Economía. “La estructura y la calidad de la economía siguen igual”.

Uno de los sucesos económicos claves del año pasado fue la incorporación de Rusia a la Organización Mundial del Comercio.  “Los próximos años de Rusia como miembro de la OMC van a ser duros”, confiesa el director de la Oficina de información sobre la adhesión de Rusia a la OMC, Alexéi Portanski. “Si se quebranta nuestro escenario de ‘desarrollo inercial’ o el de las materias primas, no obtendremos nada de la pertenencia a la OMC. También se pueden vender hidrocarburos y otras materias primas fuera de la OMC”.