60 personas mueren en Siberia intoxicadas por una loción de baño

El triste suceso revela el consumo masivo de sucedáneos de alcohol

El triste suceso revela el consumo masivo de sucedáneos de alcohol

Kirill Shipitsin/TASS
El consumo de este producto se debe a que es una alternativa barata al vodka. Según las estadísticas, uno de cada diez rusos bebe sucedáneos de alcohol, y las autoridades son consciente de este problema desde hace años.

El lunes 19 de diciembre, los medios de comunicación rusos informaron de una intoxicación masiva producida por un líquido concentrado para baños Boyáryshnik en Irkutsk [a 5225 kilómetros de Moscú], que ha provocado la muerte de 60 personas, mientras que otras 40 se encuentran ingresadas en hospitales. “Es difícil concebir un número tan alto de víctimas de una intoxicación. Parece un atentado terrorista” — escribían los periodistas mientras el gobierno retiraba de la venta la loción de baño Boyáryshnik como medida cautelar y preparaba una enmienda a la ley que dificultaba el comercio de líquidos cosméticos con contenido de alcohol.

Los habitantes de Irkutsk habían bebido una loción de baño, según los medios de comunicación, con una concentración del 93 %. Este concentrado se añade al agua del baño y, según aseguran los fabricantes, su uso resulta beneficioso para la salud. Sin embargo, el alto contenido de alcohol (por lo general a partir del 40 %) en este concentrado y en otros líquidos como lociones, colonias y limpiacristales, atrae algunos como alternativa barata al vodka. En el caso del producto Boyáryshnik de Irkutsk, un examen ha revelado que los fabricantes, en lugar de alcohol etílico, añadieron a esta loción alcohol metílico, una sustancia mortalmente peligrosa, y las personas que acostumbraban a comprar el típico alcohol de farmacia, murieron tras ingerirlo.

Lo peor de la situación es que no se trata de un caso aislado que no se volverá a repetir. Uno de cada diez rusos consume regularmente sucedáneos del alcohol, y los políticos están al corriente de este problema desde hace años, tanto en el gobierno y en el parlamento como en las administraciones locales

La “bebida” de los pobres

Productos como Boyáryshnik y otros medicamentos y cosméticos son éxitos de ventas en las regiones. Su precio medio es de 20-30 rublos [0,3-0,4 dólares] la botella de 250 ml, mientras que el precio mínimo del vodka es de 190 rublos [3,1 dólares] el medio litro. La diferencia es enorme, y esto se debe en gran medida a que estas “bebidas” no tienen el impuesto de 100 rublos [1,62 dólares] por cada botella de vodka de 0,5. Por esta razón, cuando se comenzó a informar sobre las muertes masivas, entre las causas de las muertes figuraba en primer lugar el bajo nivel de la calidad de vida en las regiones y, como consecuencia, el gran número de personas dispuestas a beber literalmente cualquier cosa que lleve alcohol.

El pasado mes de octubre la campaña de divulgación de la loción Boyáryshnik alcanzó su apogeo cuando en varias ciudades rusas aparecieron expendedoras automáticas callejeras disponibles las 24 horas con este concentrado (en algunos casos, en la etiqueta se leía “loción”). Cualquier persona, incluidos los niños, podía comprar un frasco por el ridículo precio de 20 rublos [0,3 dólares].

Al mismo tiempo, en internet apareció publicidad para colocar estas máquinas expendedoras. Las buenas perspectivas de este negocio se justificaban del siguiente modo: “los tiempos son difíciles, la demanda de estas lociones por parte de los consumidores crece cada día, la máquina expendedora se amortiza en un plazo máximo de un mes y todo esto es 100 % legal”.

Con la etiqueta de un producto cosmético, el alcohol alternativo es realmente legal: la policía no puede hacer nada. Y es que el consumo inadecuado de productos de cosmética y medicamentos no es problema de los fabricantes. Por ejemplo, después de que se instalara una de estas máquinas expendedoras en las que se venía un producto llamado Boyarka en Kaluga [a 188 kilómetros de Moscú], el gobierno no consideró que el empresario infringiera la ley, pero la máquina desapareció de la calle al día siguiente: el empresario accedió a retirarla gracias al argumento de que los niños podían comprar este producto alcohólico.

El invencible Boyáryshnik

El Kremlin ha calificado la intoxicación en Irkutsk de “terrible tragedia”, pero Dmitri Peskov, secretario de prensa del presidente, ha señalado que “este asunto no concierne a la administración del presidente, sino al gabinete de ministros”. El primer ministro, Dmitri Medvédev, ha ordenado al gobierno retirar el producto Boyáryshnik de la venta al por menor o “tomar el control del comercio de este producto”. Por lo visto, Medvédev ha olvidado que en 2014 ya ordenó restringir la venta de sustancias con contenido alcohólico y vender productos similares solo con prescripción médica, pero estas enmiendas se quedaron atascadas en la Duma Estatal y nunca llegaron a estudiarse.

Se trata de un gran negocio con miles de millones de ventas a menudo encubierto por las mafias locales y por los propios funcionarios, señalan actualmente los partidos de la oposición y los periodistas. La loción Boyáryshnik acapara cerca de un 20 % del mercado de las bebidas alcohólicas, y esta es solo la información oficial, y la demanda de estas lociones crece en casi un 20 % al año, según la oficina reguladora del consumo de bebidas alcohólicas.

Es cierto que a los tres días de la tragedia el Kremlin se ha puesto manos a la obra para resolver el problema: el presidente Putin ha ordenado restringir las normas de la producción, el comercio y la venta de estos productos.

No obstante, la gente se muestra escéptica con las medidas del gobierno: “El problema permanecerá. Si no hay sucedáneos de alcohol, se tomarán bebidas de destilación casera, y si no, habrá otra cosa. Mientras la gente no tenga dinero para permitirse comprar el vodka que quiere, esta situación continuará –declara a RBTH el presidente del Instituto de Desarrollo Contemporáneo, Ígor Yurguens-. Hace falta, o bien bajar los precios de las bebidas alcohólicas, o bien subir el nivel de vida de la población. No hay otra solución”.

“Ayer bebimos, hoy todavía venden y seguiremos comprándolo, nos encontramos bien, como siempre” — declara a la revista Life un vecino de Irkutsk.

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