Hombre de más de 30 años con educación superior: el corrupto prototípico

La Fiscalía General publica documento con las características

La Fiscalía General publica documento con las características

Kommersant
Los especialistas de la Academia de la Fiscalía General han trazado los rasgos generales de las personas que ofrecen sobornos como de las que los aceptan. Suelen ser hombres mayores de 30 años, con educación universitaria, y a los cuales sus jefes tienen en alta estima.

Según la descripción elaborada por la Academia de la Fiscalía General, el perfil prototípico de quienes reciben y dan sobornos en Rusia es de un hombre entre 35 y 55 años. Como normal general se trata de personas con educación universitaria y con altos cargos en los órganos de poder ejecutivo municipal. También, con menos frecuencia, a nivel regional.

Según han concluido los especialistas, al intentar aceptar un soborno, los desleales empleados públicos intentan quitarse la culpa lo máximo posible y piden que sean los subordinados  quienes cumplan con las correspondientes tareas.

Al mismo tiempo, antes de que se descubran los delitos — con frecuencia estos empleados no suelen tener faltas graves — sus superiores los han tenido en alta estima.

Los corruptos suelen ostentar altos cargos en organizaciones comerciales, explican en la Fiscalía General. A veces son personas que no trabajan en la misma compañía en nombre de la cual ofrecen el soborno.

“Estos individuos con frecuencia están afiliados con los altos cargos de la organización proveedora y actúan por orden de estos”, afirma el comunicado de prensa de la Fiscalía General.

El órgano de supervisión también ha trazado lo que caracteriza a los autores del cohecho. La persona que ofrece un soborno suele ser también un hombre de entre 35 y 55 años.

“Se observan más jóvenes menores de 35 años que en el grupo anteriormente descrito. Asimismo, al igual que los primeros, los que ofrecen sobornos también tenían, en general, educación universitaria”, se lee en los documentos de la Fiscalía.

Entre los autores de sobornos raramente se encuentran trabajadores autónomos. En general, los dadores de estas “dádivas” provienen de altos cargos o fundadores de organizaciones comerciales; con menos frecuencia de los trabajadores de dichas organizaciones o sus representantes.

La inmensa mayoría de ambos grupos está compuesta por ciudadanos rusos.

Del total de personas autores de tales delitos, el porcentaje de extranjeros durante 2015 supuso un 4,6%.

En lo que se refiere al importe medio de soborno en Rusia, según el Fiscal General de Rusia, Yuri Chaika, en 2015 fue de 212.000 rublos (3.000 euros), cuando el año anterior  dicha cifra suponía 193.000 rublos (2.700 euros).

Artículo publicado originalmente en ruso en Gazeta.ru.

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