¿Qué nos enseña la inesperada amistad entre el tigre Amur y la cabra Timur?

tiger Amur and goat Timur

tiger Amur and goat Timur

Yuri Smityuk/TASS
Desde hace varias semanas, el tigre Amur y la cabra Timur, que debía servir de almuerzo del depredador, se ha convertido en buenos amigos. En el parque safari de Primorie en el que viven los inseparables amigos, pronto se instalarán cámaras web para que todos puedan observar cómo evoluciona su relación. RBTH explica qué podemos aprender de estos animales salvajes.

1. Saber dar el primer paso

Foto: Yuri Smityuk / TASSFoto: Yuri Smityuk / TASS

Lo primero que llama la atención es el valor de la cabra Timur. Por lo visto, ni siquiera se le pasó por la cabeza la idea de que le habían llevado hasta el tigre en calidad de víctima. La iniciativa, el valor y la sociabilidad de Timur permitieron cambiar el guión previsto de su relación con Amur, transformándola de gastronómica en amistosa.

2. Curiosidad y apertura hacia lo nuevo

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La buena disposición hacia nuevos contactos y experiencias fue el punto de partida de esta conmovedora historia, ya que su amistad surgió precisamente gracias a la curiosidad y el interés mutuo de ambos animales.

3. Descaro

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Sin andarse con miramientos ni remilgos, la cabra Timur echó a su compañero del lugar donde  dormía. Tras ocupar el lecho de su amigo, la cabra disfruta de su estatus de dueño de la caseta, mientras que el tigre tiene que pasar la noche en el tejado y de día busca refugio en los recovecos del parque safari.

4. Tolerancia

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El tigre Amur, amante de la libertad, debe compartir cada día su territorio con quien ayer estaba destinado a ser su almuerzo y hoy ya es el legítimo amo del parque. Por supuesto, algunas rabietas son inevitables, pero en general, parece que Amur controla bien sus emociones.

5. Perdonarlo todo

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Si Amur no repara en Timur, éste, a pesar de tener que quedarse solo, no se ofende en absoluto por la falta de atención de su amigo. Al contrario, luego vigila protectoramente el sueño del tigre.

6. Falta de prejuicios

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Del amor al odio hay solo un paso. Timur y Amur se han convertido en un ejemplo que demuestra que esta ley funciona también a la inversa. A veces así es como sucede: en tu enemigo natural puedes encontrar a tu mejor amigo.

En cualquier caso, confiamos en que la metamorfosis inversa de la cabra —de amigo a almuerzo— no se produzca.

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