Techo de cristal para las mujeres rusas

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En octubre se publicó un ranking de la presencia femenina en la esfera empresarial en Rusia basado en los resultados de 2014. Únicamente en 25 casos las mujeres ocupan puestos de director general en las 500 empresas top de Rusia. La representación de las mujeres en cargos dirigentes del gobierno todavía es menor, solo un 6%. Los expertos destacan que en Rusia las mujeres trabajan más en la pequeña empresa, en esferas en las que el nivel de ingresos no es alto.

El ranking publicado en octubre de las mujeres en las empresas rusas según los resultados de 2014 lo elaboró la publicación RBC. Según los datos de la revista, sólo hay 25 mujeres que ocupen el cargo de director general o similar en las 500 empresas top de Rusia.

La inmensa mayoría estas directoras ejecutivas en el mundo empresarial ruso trabaja en el sector privado. Sólo hay dos casos en que lideren compañías estatales. En el gobierno la representación de mujeres que ocupan altos cargos todavía es inferior: una vice primera ministra y una ministra entre 30 miembros del gobierno.

Dificultades para entrar en la gran empresa

Natalia Korostileva, profesora de la Academia rusa de economía nacional y servicio estatal de la presidencia, explica que el ranking muestra hechos reales que indican que en Rusia hay muchas menos mujeres jefes que hombres en el sector empresarial.

“En Europa las mujeres empezaron a ascender socialmente a los puestos directivos a partir de mediados del siglo XX, mientras que en Rusia este proceso empezó a mediados de los años 90”, explica Korostileva. “Las rusas trabajan más en el sector de la pequeña empresa que se considera que tiene menos beneficios económicos: sectores sociales, servicios, organización de eventos y el arte”, explica esta experta.

Según Korostileva, las mujeres se decantan menos hacia los negocios ya que muchas no disponen del capital inicial para empezar. “Empiezan el negocio con el dinero del marido o de un patrocinador, no tanto con créditos”, explica esta profesora.

Directoras y fotógrafas

La jefa de la Escuela de improvisación interpretativa de Moscú, Elena Kantil, explica que decidió empezar su propio negocio al terminar la educación superior de teatro. “Al principio trabajaba en una escuela teatral como pedagoga formando actores. Después entendí que quería ser más libre y por eso decidí abrir mi propia escuela teatral”, explica. Kantil resalta que tras casi diez años dirigiendo una escuela teatral no se ha sentido ni una vez discriminada por su sexo. “Ser mujer nunca ha sido un obstáculo ser mujer para dedicarme a los negocios. Los alumnos vienen a aprender de un maestro y les da igual de qué sexo sea”, destaca Kantil.

Según la jefa de una agencia inmobiliaria especializada en casas en el campo, Albina Maltseva, tiene éxito en los negocios aquel que tiene un aspecto presentable, aquel a quien en el sentido literal no daría miedo confiarle las llaves de casa. “Es importante como vas vestido, en qué has llegado a la cita, cómo te vendes, qué motivación tienes en el trabajo. Precisamente todo depende de esto”, destaca la agente inmobiliaria.

“Si no inspiras confianza en el cliente, no habrá venta, y tu negocio se hundirá. Y la confianza se forma en función de muchos factores pero el sexo no juega un papel clave”, resume Maltseva.

Discriminación indirecta

Leontii Bizov, del Instituto de Sociología de la Academia Rusa de las Ciencias, explica el porqué por un lado hay pocas mujeres directivas en la esfera de los negocios y, por otro lado, aquellas que trabajan en este sector nunca se sienten discriminadas por ser mujeres.

“Las mujeres que se sienten bien en el sector empresarial son las que tienen rasgos de carácter considerados masculinos. Tienen muy desarrollada la voluntad, la dureza, la insistencia, la capacidad de sumergirse en el trabajo con una entrega absoluta”, argumenta el sociólogo.

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