Cuatro mitos sobre la inmigración

Inmigrantes en el campo de Goilánovo de Moscú.

Inmigrantes en el campo de Goilánovo de Moscú.

Andréi Stenin / RIA Novosti
Un estudio llevado a cabo por el Centro de Investigaciones sobre Migración en Moscú en 2013, titulado “La defensa de los derechos de los moscovitas en condiciones de inmigración masiva”, permite valorar muchos de los mitos que circulan hoy sobre el papel de los inmigrantes en el mercado laboral de la capital.

Primer mito: los inmigrantes están expulsando a los trabajadores locales

Un 40% de los rusos encuestados declara que los inmigrantes “ocupan puestos de trabajo que podría ocupar la población local”. No obstante, únicamente un 7% ha experimentado realmente una situación en la que el empleador ha preferido contratar a un inmigrante en lugar de un moscovita.

Por lo general, se trata de puestos de trabajo no cualificados, que en aquel momento abundaban debido a las vacantes que abrió el Banco Ruso en Moscú (el día 1 de octubre de 2013 se abrió un total de 175.000 vacantes de trabajo, de ellas 8.195 para puestos de limpieza, 698 para mensajeros, 5649 para transportistas y 4019 para conserjes).

Al parecer, el problema reside en el hecho de que los moscovitas no están lo suficientemente informados sobre estas vacantes o no están dispuestos a aceptar el salario propuesto por estos trabajos (que oscila entre los 20.000 y los 25.000 rublos- unos 300-375 dólares).

Cabe señalar que un elevado porcentaje de los moscovitas encuestados (de 17 al 26 %) se declara dispuesto a trabajar como conserjes, fontaneros, conductores del transporte público o enfermeras, etc. No obstante, un análisis del nivel de la formación y del tipo de ocupación de quienes han dado esta respuesta deja dudas respecto a sus verdaderas intenciones. Entre estos “posibles conserjes” casi dos tercios poseen formación profesional (de grado medio y superior): un 27% son especialistas, un 29% son trabajadores cualificados, un 5% son directores de subdivisión, un 4% son empresarios e incluso un 1% son altos directivos.

La cifra real de los moscovitas que verdaderamente están dispuestos a aspirar a una vacante de conserje es muy baja: un 4% son trabajadores no cualificados, un 2% son estudiantes y un 3% son desempleados que buscan trabajo. Incluso en las actuales condiciones de crisis, el número de vacantes para conserjes se ha duplicado hasta alcanzar la cantidad de 8.000 puestos.

Segundo mito: los inmigrantes son una carga desmesurada para la sanidad de Moscú

Según datos oficiales del departamento de Sanidad de Moscú, los gastos de este departamento en ciudadanos que no cuentan con el Seguro Médico Obligatorio (es decir, los inmigrantes extranjeros, ya que todos los inmigrantes rusos de las regiones poseen esta póliza), ascienden a unos 2.000 millones de rublos al año (30 millones de dólares). Por un lado, esta cifra puede parecer demasiado elevada. Por otro, sólo los fondos recibidos en el presupuesto de Moscú por la venta de permisos a inmigrantes ascendieron en 2014 a más de 6.000 millones de rublos (90 millones de dólares).

Otra cuestión es que estos fondos no vayan a parar al presupuesto de sanidad, y que los gastos de las instituciones sanitarias en los inmigrantes no siempre se compensen. No obstante, el 1 de enero de 2015 esta situación cambió: ahora cada inmigrante que reciba el permiso de trabajo en Rusia está obligado a contratar una póliza del seguro médico voluntario, que cubre los servicios de asistencia primaria y de urgencias.

En general, los inmigrantes acuden con muy poca frecuencia a las instituciones sanitarias, suelen hacerlo en casos de extrema necesidad, y en la mayoría de los casos de forma privada (un 63% de los inmigrantes encuestados no han utilizado nunca los servicios sanitarios, mientras que un 30% lo ha hecho por la vía privada).

Tercer mito: los inmigrantes prefieren vivir en el país sin papeles

Durante la encuesta, los moscovitas informan sobre si alquilan viviendas a inmigrantes: cerca de un 5% responde afirmativamente (cerca de un 7% sufre dificultades económicas). Pero únicamente un 13% de los rusos que han alquilado viviendas en algún momento accedieron a empadronar a los inmigrantes en su casa.

En Rusia, un inmigrante no puede empadronarse sin el consentimiento del arrendador ruso. Más de un 40% de los inmigrantes encuestados que no están empadronados en Moscú declaran que su empleador o casero se han negado a empadronarlos. Por lo tanto, la estancia sin papeles de los inmigrantes en Rusia es en gran medida el resultado de la reticencia de los moscovitas de formalizar sus relaciones con los inmigrantes.

Lo mismo puede decirse de la firma de contratos laborales para inmigrantes en el servicio doméstico: un 83% de los moscovitas se limitan al acuerdo verbal con inmigrantes a la hora de contratarlos.

Artículo publicado originalmente en ruso RBC Daily. 

Lea más

La necesidad de la inmigración >>>

La aventura de ser africano en Moscú >>>

 

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.

Más historias fascinantes en la página de Facebook de Russia Beyond.