¿Por qué Vladímir Putin utiliza la imagen de macho?

El presidente ruso explota un tipo de masculinidad

El presidente ruso explota un tipo de masculinidad

Varvara Grankova
La imagen pública del presidente ruso es la de un hombre fuerte y con mano dura.

Fuente: Varvara GrankovaFuente: Varvara Grankova

Vladímir Putin pronunció una de sus frases más conocidas cuando todavía no era presidente de Rusia. En 1999, entonces primer ministro, se expresó en unos términos muy elocuentes sobre la lucha contra el terrorismo cuando prometió que los servicios especiales “liquidarían a los terroristas aunque los pillaran en el retrete”. Estas fueron las primeras declaraciones escandalosas del líder ruso, pero no las últimas.

Un líder “brutal”

Putin se ha expresado duramente en sus declaraciones sobre muchos problemas, incluso en el ámbito internacional. “Se dan cuenta de lo que han hecho”, preguntó severamente desde la tribuna en la ONU en 2015 a los líderes occidentales, cuya política de “democratización” en Oriente Próximo, en su opinión, había provocado el surgimiento del Estado Islámico.

El pasado 17 de enero de 2017, comentando los rumores acerca de que Rusia tenía información comprometedora sobre Donald Trump, que presuntamente había contratado los servicios de prostitutas en Moscú, el presidente de Rusia declaró que quienes habían inventado el rumor eran “peores que prostitutas”.

Putin no se limita a la retórica. Durante los años de su presidencia Rusia y todo el mundo han visto a Putin en una gran cantidad de imágenes en las que ha hecho alarde de sus habilidades como judoca, ha pilotado un caza, ha disparado pistolas y rifles, ha conducido motocicletas y coches de carreras.

Además, Putin ha tenido ocasión de disparar un somnífero a un tigre, cabalgar medio desnudo, volar por los aires junto a grullas siberianas y sumergirse en las profundidades del Mar Negro, donde encontró dos ánforas antiguas. (El secretario de prensa de Putin, Dmitri Peskov, acabó reconociendo que unos arqueólogos habían colocado las ánforas previamente). No todos los presidentes pueden alardear de tener una vida tan variopinta.

El origen está en el pasado

A juzgar por los recuerdos de los antiguos vecinos de Putin en Leningrado, el presidente nunca fue lo que se dice una mosquita muerta. “Era un niño muy inquieto. Para qué ocultarlo, siempre estaba haciendo gamberradas”, recuerda en una entrevista para Moskovski Komsomólets Serguéi Bogdánov, amigo de la infancia del futuro político. El propio Putin reconoce que su personalidad está marcada por su infancia, una época en la que tuvo que pelear en varias ocasiones y demostrar su fuerza. “Hace 50 años, la calle de Leningrado me enseñó una cosa: Si la pelea es inevitable, hay que golpear primero”, decía el político en 2015.

Valeri Solovéi, politólogo y profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú, opina que es en su pasado donde yace la causa de su amor hacia la imagen de macho. “Putin creció en la calle, rodeado de gamberros, por decirlo sin ambages –declara Solovéi a RBTH-. En este ambiente reinaba un marcado culto a la masculinidad, y mostrar esta masculinidad se consideraba algo de buen gusto”.

Más tarde, recuerda Solovéi, Putin sirvió en el KGB durante 16 años (1975-1991). Según el politólogo, en el ámbito de los servicios especiales, como en el ámbito militar, también se valora especialmente la masculinidad, incluidas sus manifestaciones físicas. Esto también influyó en Putin.

Todo el mundo lo adora

La popularidad de Putin en Rusia no deja lugar a dudas: en diciembre de 2016 el índice de aprobación de su trabajo ascendió, según el Centro Ruso de Estudio la Opinión Pública (VTsIOM), a un 86 %. Valeri Solovéi asegura que la imagen de fuerza del presidente es una de las claves de su éxito, y que Putin es perfectamente consciente de ello.

“Putin da la imagen de ser un líder fuerte, un hombre de verdad –comenta el politólogo-. Siempre que tiene ocasión, le gusta mostrar los atributos externos de esta imagen: su porte y su complexión física”.