¿Preparan la salida de Putin los emigrantes rusos?

Mijaíl Jodorkovski y Evgueni Chichvarkin durante la conferencia.

Mijaíl Jodorkovski y Evgueni Chichvarkin durante la conferencia.

Vitaliy Belousov/RIA Novosti
Dos millonarios, Mijaíl Jodorkovski y Evgueni Chichvarkin, preparan desde Londres una revolución en Rusia, según sus propias declaraciones. No obstante, en lugar de emprender acciones al respecto esperan que el gobierno cometa errores. Medio año antes de las elecciones parlamentarias se ha intensificado la actividad no solo del gobierno, sino también de sus opositores.

Derrocar a Putin, establecer un gobierno temporal y luego ya veremos. En un pequeño escenario aparecen sentados frente a frente dos emigrantes rusos, dos empresarios con ambiciones de revolucionarios: Mijaíl Jodorkovski y Evgueni Chichvarkin. El primero es un antiguo magnate del sector petrolero, el segundo es el también antiguo propietario de la mayor cadena de tiendas de teléfonos móviles de Rusia.

Se encuentran en Londres, pero su público está en Moscú, entre ellos existe un “puente mediático”. Tres días antes de su creación, el 15 de abril, en la página web de la organización Rusia Abierta (fundada por Jodorkovski) se publicó su anuncio-manifiesto: “Nuestro objetivo es conseguir, en un plazo relativamente corto desde el punto de vista histórico, la salida de Putin y sus amigos del poder, iniciar un proceso político en Rusia y garantizar las primeras elecciones absolutamente abiertas y limpias de la historia de nuestro país”.

Ni Chichvarkin ni Jodorkovski han vuelto a Rusia desde que se marcharon. Pero ahora están convencidos de que la revolución es inevitable, de que serán los emigrantes, ellos mismos, quienes la llevarán a cabo. “Nunca había pensado en dedicarme a la política”, reconoce tímidamente Chichvarkin.

Quiénes son los “revolucionarios” de Londres

“Contaba con 55 millones de compradores, mi empresa prestaba servicio a un tercio de la población del país”, recuerda Evgueni Chichvarkin, sentado en un escenario con traje a cuadros y un largo pendiente en una de sus orejas.

En 1997 creó un imperio llamado Evroset y en 2008 se organizó un registro en sus oficinas centrales y se imputó a Chichvarkin en un proceso penal por secuestro y extorsión. El propio millonario asegura que no fue más que una medida de presión para robarle su empresa. Finalmente vendió Evroset y se marchó al extranjero, donde se dedica a la venta de vinos exclusivos.

“¿De qué conocemos a Chichvarkin? Tiene fama de excéntrico, tanto en su vida como en asuntos políticos”, comenta Alexéi Zudin, politólogo y miembro del consejo de expertos del Instituto de Estudios Socioeconómicos y Políticos. Este exitoso empresario es famoso por su comportamiento y su forma de vestir extravagante, aunque se trata de una figura menos importante que el magnate del petróleo, “es un tipo bastante raro”, añade Zudin.

Tras el cambio de poder en Ucrania, Chichvarkin intentó conseguir el puesto de ministro de Economía, pero no lo logró. En 2015 los medios de comunicación le adjudicaban el puesto de director de Ukrnafta, la mayor compañía de petróleo y gas de Ucrania (tampoco lo consiguió). Ahora declara desde este escenario en Londres que Ucrania espera la llegada de un nuevo Maidán y que “no hay que temer” a las revoluciones de colores. Jodorkovski sonríe condescendiente.

El antiguo director de Yukos tampoco quería dedicarse a la política después de pasar diez años en la cárcel y beneficiarse de una amnistía,  pero tras las Olimpiadas en Sochi, según Jodorkovski, la política del gobierno se ha vuelto mucho más dura. En aquel momento, Jodorkovski comenzó a hablar de revolución desde Londres y en Rusia se reabrió la investigación de un caso de 1998 en el que se le acusa de complicidad de un asesinato.

Cómo lograrán expulsar a Putin

Lo cierto es que Jodorkovski no ha anunciado nada distinto a sus anteriores declaraciones: las próximas elecciones a la Duma Estatal, que se celebran en septiembre de esta año, no serán las definitivas, el cambio de gobierno no llegará en 2018, la revolución está prevista para 2024 “o unos años antes”.

Chichvarkin opina que para expulsar al gobierno hay que trabajar con iniciativas educativas y recordaba que el cambio de poder en la República Checa en 1989 comenzó precisamente con una manifestación de profesores.

Los politólogos se limitan a encogerse de hombros: estas declaraciones son “pura insensatez”. Es extraño ver al propio Jodorkovski, siempre serio y sensato, compartiendo escenario con Chichvarkin. ¿Son conscientes de ello los “revolucionarios” de Londres? Probablemente. Pero en vísperas de un nuevo ciclo electoral es importante consolidar posiciones.

Si las cosas transcurren con normalidad, perfecto, si hay alguna turbulencia, “siempre podrán decir que lo han intentado”, opina Mijaíl Rémizov, presidente del Instituto de Estrategia Nacional.

Además, ellos saben que si no puedes actuar a lo grande, siempre puedes crear pequeñas polémicas informativas a nivel local y esperar errores del gobierno. Según cómo transcurran los acontecimientos, serán capaces, si no de desatar los nervios, al menos sí de meter ruido, según opina el presidente de la Fundación INDEM, Gueorgui Satárov. Pero para que esto sea posible, deben darse muchos factores a la vez.

El sistema político en Rusia es extraordinariamente estable actualmente, y la crisis interna es una cuestión que depende muy poco de los emigrantes políticos, resumen los expertos.

En estos momentos es perfectamente posible prohibir cualquier actividad relacionada con las empresas de Jodorkovski y de su protegido en Rusia (una hora antes de la inauguración del puente, la cámara alta del Parlamento permitió ilegalizar la organización Rusia Abierta). Y es que los empresarios utilizan abiertamente para definirse la desafortunada expresión “fuerzas anticonstitucionales”.

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