Cómo ha reaccionado el Kremlin a las protestas en las calles

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Qué ha ocurrido una semana después de la manifestación más multitudinaria de los últimos cinco años y qué consecuencias ha tenido.

Fuente: Komsomolskaya Pravda/Global Look PressFuente: Komsomolskaya Pravda/Global Look Press

El domingo varias decenas de personas, entre ellas varios menores de edad, fueron detenidas en el centro de Moscú por participar en protestas no autorizadas. Los detenidos son miembros de la organización llamada "Nueva Oposición", que incluye a grupos nacionalistas sin vinculación con la oposición extraparlamentaria. Habían convocado una marcha sin permiso del Ayuntamiento. En un intento de prevenir protestas no autorizadas como las celebradas el día 26, la policía acordonó la plaza del Manezh, situada cerca del Kremlin y se instalaron detectores de metales en la entrada de la Plaza Roja.

 

Las protestas contra la corrupción que tuvieron lugar en numerosas ciudades rusas el pasado 26 de marzo hacen que las autoridades tengan que reaccionar. Los ciudadanos indignados esperan respuestas a su manifestación de descontento y las élites intentan formular estas respuestas.

Tras una espera de cinco días, Vladímir Putin declaró: “El problema [de la corrupción] se ha reducido últimamente. Considero que no es correcto que algunas fuerzas políticas intenten utilizar esta cuestión como instrumento para promocionarse, en vez de para mejorar la situación en el país”.

Pocos días antes de esto, el secretario de prensa del presidente, Dmitri Peskov dio a entender que en el Kremlin mantienen una actitud “serena” hacia las protestas, calificadas de “provocación de la oposición”. Por otro lado, en las declaraciones del Kremlin no apareció el nombre del primer ministro Dmitri Medvédev. La oposición acusa al primer ministro de corrupción y las protestas se organizaron por el descontento que generó un video sobre una supuesta trama ciudadano del político.

El propio primer ministro decidió no hacer comentarios y según sus propias palabras en las redes sociales, el día de las protestas estuvo esquiando. El resto de representantes del gobierno prefirieron actuar basándose en sus propias convicciones y objetivos.

Qué dicen las élites sobre las protestas

Los primeros en exigir que se investigue la relación del primer ministro con las dachas secretas y el castillo en la Toscana fueron los comunistas, que presentaron una denuncia ante los órganos competentes, que aún no ha obtenido respuesta.

Muchos manifestantes llevaban patos de hule, haciendo referencia a una afirmación de que Medvédev tiene una casa de patos hecha a la medida en una de sus lujosas propiedades. Fuente: Global Look PressMuchos manifestantes llevaban patos de hule, haciendo referencia a una afirmación de que Medvédev tiene una casa de patos hecha a la medida en una de sus lujosas propiedades. Fuente: Global Look Press

Tras ellos, Serguéi Mirónov, líder de Rusia Justa -partido de la oposición parlamentaria- realizó un llamamiento a que se dieran explicaciones. El 29 de marzo se pronunció el senador Viacheslav Marjáiev, que propuso a la Fiscalía General iniciar inmediatamente una investigación sobre los ingresos del primer ministro. “¿Seguiremos callados o tomaremos algunas medidas, aunque sea a nivel de los legisladores?”, dijo dirigiéndose al resto de senadores. La presidenta de la Cámara, Valentina Matvienko, no dio ninguna instrucción al respecto porque hubo “un error formal”. Aunque añadió que “el gobierno no debe limitarse a constatar o a hacer ver que no ocurre nada”, e instó a iniciar reuniones “para resolver estos temas”.

Las protestas hicieron que la senadora Yelena Mizúlina, conocida como coautora de leyes sobre la prohibición de la adopción de huérfanos rusos por estadounidenses o las sanciones por realizar “propaganda de la homosexualidad”, dirigiese su atención a los programas escolares. La senadora afirma que en algunas escuelas, en lugar de lecciones de patriotismo se dan lecciones de lucha contra la corrupción. Afirma que enseñan a los escolares los indicadores internacionales, donde Rusia “por supuesto, está muy abajo, junto con Uzbekistán” y “eso es una tendencia muy peligrosa”, afirmó.

Mientras tanto, en varias universidades rusas, los profesores hacen campaña contra las protestas entre los estudiantes. Afirman que “las manifestaciones no cambiarán absolutamente nada” y que su organizador, Alexéi Navalni, “cumple órdenes de la embajada estadounidense”.

Por su parte, el Ministerio de Defensa comenzó a hablar activamente de la olvidada pero activa organización 'Yunarmia', creada bajo los auspicios del gobierno, y en la que se da formación patriótica.

Qué ha cambiado tras las protestas

Desde una perspectiva externa, la reacción de las autoridades ante las manifestaciones deja clara una cosa: no las habían previsto y, por lo tanto, no han podido formular una respuesta consolidada. “La diferencias de opinión lo confirman. Una parte de la élite guarda silencio, otra se pronuncia a favor de nuevas medidas prohibitivas, y una tercera, por el contrario, habla de suavizarlas”, dice a RBTH Rostislav Turovski, del Centro de Estrategias Políticas.

No obstante, la táctica del gobierno de ignorar la cuestión sigue siendo la más ventajosa, según indica el experto. Es normal que no se le conceda en público mucha importancia a las acciones de protesta, a fin de no atraer aún más atención hacia ellas.

“Nuestro sistema está construido de tal modo que si una persona es inocente pero empieza a justificarse, la opinión pública considera que seguramente esté involucrado en algo”, opinó Viacheslav Smirnov,  director del Instituto de Sociología Política, en Kommersant FM.

El politólogo cercano al Kremlin Alexéi Mujin considera que hasta que los órganos competentes no se pronuncien al respecto, Dmitri Medvédev puede hacer lo que quiera. “Si quiere hablar de este tema, que hable, y si no, puede ignorarlo”.

Vladímir Putin. Fuente: ZUMA Press/Global Look PressVladímir Putin. Fuente: ZUMA Press/Global Look Press

“Los diputados se encuentran en ese período en el que deben recordar al electorado su existencia. Reflexionan y ponen al primer ministro en una situación muy incómoda”, explica Mujin.

Los expertos están convencidos de que nadie presentará su dimisión. Putin, el hombre más poderoso del país, no toma decisiones sobre la composición del gobierno por presión de la calle, ni del extranjero. Las consecuencias políticas de la protesta, la más multitudinaria desde 2012, ya se han producido, aunque por ahora no se oiga hablar de ellas. La primera afecta al futuro político de Medvédev.

Lo ocurrido “influye en las opciones de Medvédev para continuar al frente del gobierno tras las elecciones de 2018. Reduce las posibilidades de que continúe en el cargo”, explica a RBTH el presidente del Instituto de Estrategia Nacional, Mijaíl Rémizov. La segunda consecuencia es que ya no será posible realizar las próximas elecciones presidenciales en un escenario de inercia, como se planeaba. Ahora será necesario reaccionar a la protesta con una agenda propia.

Turovski considera que las expectativas de la lucha contra la corrupción serán satisfechas con detenciones sonadas. Es posible que ello se utilice en la lucha entre élites, pero tendrá el aspecto de ser precisamente esa operación de limpieza reclamada por la sociedad. “Es una de las posibles opciones, aunque ni mucho menos la mejor”, opina Rémizov.

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