Reacciones de rusos y turcos al derribo de avión militar Su-24

Alexander Vilf/RIA Novosti
Los rusos se muestran indignados y perplejos por el ataque de las Fuerzas Aéreas turcas contra el Su-24 ruso. En Turquía, la crisis de las relaciones entre Moscú y Ankara también se ha convertido en el tema más debatido. Dos corresponsales de RBTH toman el pulso al estado de ánimo general en ambos países.

La reacción en Rusia

Solo pocas horas después de la aparición de la noticia sobre el derribo del bombardero ruso por parte de las Fuerzas Aéreas turcas varias personas se agruparon alrededor de la embajada de Turquía en Moscú. Por las redes sociales comenzó a circular una fotografía de María Katasonova, asistente de un diputado de la Duma Estatal, en la que sostiene una pancarta con la inscripción “Los pilotos que habéis derribado luchaban contra los terroristas para que no mueran nuestros civiles ni los vuestros”.

Al día siguiente se observaron varias acciones similares no sólo en Moscú, sino también en otras ciudades: en Kazán, en Stávropol y en San Petersburgo. En algunos lugares, estas concentraciones las han organizado agrupaciones sociales, en otros partidos políticos, mientras que algunos ciudadanos han acudido por iniciativa propia.

Las redes sociales rusas se han llenado de duras críticas contra Turquía. Justo después del incidente apareció el hashtag #LaVenganzaEsInevitable (una frase pronunciada por Vladímir Putin tras la catástrofe del Airbus A321 en Egipto) y #PuñaladaPorLaEspalda (así describía Putin las acciones de Turquía).

Con otro hashtag que también se ha vuelto muy popular, #NoVoyATurquía, los rusos animan a no contratar viajes a este país, uno de los principales destinos turísticos. Algunos expresan el temor de que a partir de ahora no sea posible visitar los principales lugares de interés. “Hace dos o tres años pensaba ‘¿Qué hay que ver en Egipto? Bueno, iremos algún día. ¿Qué ha pasado con él? Ya no se puede ir. Turquía, ¿quién no ha viajado a Turquía? Todo el mundo ha ido… menos yo”, escribe una joven con el apodo Milia N.

No obstante, hay quienes no comparten la agresividad general y comentan que les sigue gustando la idea de irse de vacaciones a Turquía. “Tenía pensado ir y voy a ir. Si el avión no se hubiera metido en el espacio aéreo de otro país, no lo habrían derribado. ¿Se han olvidado de que aquí en Rusia se derribó un avión de pasajeros coreano pensando que era un avión militar? Estas cosas pasan”, escribe Larisa K.

La reacción en Turquía

Durante dos días seguidos, en todas las calles de Estambul solo se oyen las palabras “Rusia” y “rusos”, “Putin” y “Siria”. En Şişli, un barrio de Estambul, Mustafa Kaya, empleado de la pastelería Sehri Simit comenta: “El gobierno de Rusia tiene la culpa de todo. Les advirtieron diez veces. Ahora Turquía y Rusia van a tener muchos problemas. Pero el pueblo no tiene la culpa de nada. Siempre he sentido respeto y cariño por ellos [los rusos] y seguiré sintiéndolo”.

En la conversación interviene el pensionista Murat Koç. “¿Para qué entra Rusia en Siria? ¿A quién bombardea? ¿Al Estado Islámico? Lo dudo mucho… ¡Miles de refugiados vienen a nuestros países, y no al suyo! Cuando pasó lo de Crimea, nosotros hicimos oídos sordos y no nos unimos a las sanciones contra Rusia. ¿Han oído lo que dijo ayer Putin? ¿¡Cómo puede acusarnos de apoyar al terrorismo!?”

Otro vecino, Ahmed (su nombre se ha cambiado), asiente: “No soy partidario del régimen de Erdoğan ni de su política en Siria. Él esperaba que al Asad se fuera, pero las cosas se han complicado. Para nosotros, Siria es un tema muy sensible. Rusia dice que ataca al Estado Islámico, pero nosotros no podemos saber con seguridad a quién está bombardeando. Todo es muy complicado y ambiguo. Pero yo espero que consigamos normalizar las relaciones y evitar un conflicto abierto”.

En Estambul viven varias decenas de miles de rusos a quienes la situación actual preocupa especialmente. Alina, nacida en Rusia y casada con un turco, comenta: “Mi marido y yo estábamos viendo las noticias. Pusimos un canal ruso. En él hablaban del incidente del avión derribado. Traduje todo y le comenté lo que decían y quién lo decía. Y él me respondió: “¡Todo eso es mentira! ¡Turquía ha hecho bien! Hemos protegido nuestras fronteras estatales”. Tuvimos una fuerte discusión por ello. Llevamos dos días sin hablar. Y eso que mi marido no es muy partidario de Erdoğan. Estamos viviendo unos momentos muy tensos. No sé qué va a pasar. Me parece terrible e indignante que haya podido suceder algo así”.

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