La ralentización económica global afecta al comercio entre Rusia y China

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La situación en el país asiático y los bajos precios del petróleo, entre los factores más destacados para alejarse del objetivo fijado: un intercambio de 200.000 millones de dólares para 2020.

La fuerte devaluación del rublo a finales de 2014 y principios de 2015 tuvo como resultado una considerable reducción de las importaciones. En la primera mitad del año el volumen total cayó en un 38,5%. En el mismo periodo, las exportaciones de China a Rusia se redujeron en un 36%.

 

El objetivo de llegar a los 200.000 millones de dólares en el comercio bilateral para 2020 resulta actualmente inalcanzable, debido a una serie de factores económicos, entre los que se encuentra el bajo precio del petróleo.

 

El rápido crecimiento del intercambio comercial entre los dos países desde 2004, se basaba en tres factores: una significativa mejora de las relaciones políticas, el aumento de los precios de la energía y de los artículos de consumo y la firma de diferentes acuerdos de suministro de gas y petróleo.

 

El resultado fue que el porcentaje de las importaciones chinas a Rusia, sobre el total de lo importado, se multiplicase por tres en diez años. Pasó del 5,8% en 2003 al 16,9% en 2013. En el mismo periodo de tiempo, las exportaciones rusas al gigante asiático decrecieron ligeramente, del 2,3% al 2%, sobre todo debido a que se componían básicamente de materias primas.

 

Para que Rusia pueda alcanzar el objetivo de exportar 100.000 millones a China para el 2020, se necesita que haya un aumento del 25% anual. Tanto en 2004-2005 como en 2010-2011 se produjo este espectacular crecimiento, pero en ambos casos fue a corto plazo y se basó en el aumento del volumen de exportación de materias primas y de los relativamente altos precios del petróleo.

 

A pesar del frenazo del crecimiento económico, China continuará necesitando grandes volúmenes de recursos naturales. Sin embargo, es posible que Rusia no cuente con los recursos tecnológicos adecuados para completar esta demanda.

 

Si se mantiene el ritmo de crecimiento de la economía china, aumentará su porcentaje en el PIB global, mientras que el estancamiento o las bajas tasas de crecimiento de la economía rusa provocarán una reducción de su porción en la economía global.

 

Serguéi Alexashenko es director del Centro del Grupo Analítico para el Desarrollo de la Escuela Superior de Economía y fue vicepresidente del Banco Central de Rusia en 1995-1998. 

 

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