¿Bajará el precio del petróleo por el acuerdo con Irán?

Dibujado por Alexéi Iorsh

Dibujado por Alexéi Iorsh

El histórico acuerdo que frena el acceso de los iraníes a la bomba atómica a cambio de levantar sanciones. ¿Qué implicaciones tendrá en el mercado del petróleo internacional y en las exportaciones rusas?

El petróleo baja más de un 2% tras alcanzarse el acuerdo con Irán. El petróleo Brent para entrega en septiembre se negoció a 57,04 USD por barril, desplomándose un 1,92% o 1,11 USD durante la mañana de la jornada de negociación en Europa tras registrar mínimos intradía en 56,96 USD, su cota más baja desde el 8 de julio.

En términos absolutos, la reducción de las exportaciones de petróleo iraní a causa de las sanciones no tiene un volumen muy elevado. Los iraníes han perdido alrededor de un millón de barriles, unos 50 millones de toneladas, al día de exportaciones a causa del embargo y otras medidas restrictivas.

La mitad de estas pérdidas han sido por la negativa de los países europeos a comprar petróleo iraní, y la otra mitad por el descenso de las adquisiciones por parte de los consumidores asiáticos. La región de Asia Pacífico era la principal área de venta de petróleo iraní antes del embargo (un 70% de las ventas) y durante el periodo de sanciones se ha incrementado (alrededor del 95%).

Lo que es más, en Asia no pueden 'abandonar' este petróleo, a pesar de su lealtad a los socios occidentales. La demanda de oro negro en la región de Asia Pacífico ha crecido de manera constante y será capaz de absorber los suministros adicionales provenientes tanto de Irán como de Rusia.

Por su parte, la situación es más compleja, pero dado el volumen de suministro de petróleo y derivados que van de Rusia a Europa (alrededor de 250 millones de toneladas al año), los mayores suministros de Irán (25 millones de toneladas anuales) no implican que haya un potencial de reemplazo significativo.

De hecho, no fue Rusia la que ocupó el puesto del petróleo iraní sino que lo hicieron otros países de Oriente Medio como Libia, Irak y Arabia Saudí. De modo que son estos países los que tendrán que empezarse a preocupar ya son ellos los que tienen que mantener la tasa de producción establecida por la OPEP.

En general, el petróleo iraní es comparable al ruso en costes de producción, ambos se sitúan alrededor de los 20-25 dólares por barril. Sin embargo, los productores rusos tienen que desarrollarse en ámbitos cada vez más complejos y los costes podrían subir hasta 30 dólares el barril, o incluso más.

Con el tiempo esta situación será cada vez más complicada. Sin embargo, el mayor rival en este ámbito es Irak, que tiene un potencial para aumentar la producción a largo plazo mayor que la gran mayoría de los países de Oriente Próximo, incluido Irán.

Por lo que respecta al gas, Irán no puede ser considerado como un rival de Rusia, ya que apenas exporta este recurso, a excepción de ciertos suministros a Turquía (algo menos de 10.000 millones de metros cúbicos al año) que sirven para el consumo local. Existen proyectos de exportación, pero todavía están en fase de desarrollo. Es por esta causa que el embargo no se aplicó al suministro de gas.

Existe el riesgo de una caída de los precios del petróleo provocada por la retirada de sanciones contra Irán. Mientras tanto, las reservas de petróleo y derivados se encuentran a niveles altos y hay una sobreabundancia en el mercado mundial. Según la Agencia Internacional de Energía, en 2015 el exceso de oferta podría estar en medio millón de barriles diarios, aunque se espera que descienda o incluso desaparezca para finales de año.

Un millón de barriles adicional cada día en el mercado, a no ser que haya un descenso en otros países de la OPEP, puede suponer una nueva amenaza a este equilibrio. Con el tiempo, el mercado mundial se deshará de este exceso debido al aumento del consumo, aunque el retorno del petróleo iraní puede hacer que esto se retrase algún año más. 

Sin embargo, la economía rusa cuenta con industrias, cuyos representantes podrían estar interesados en el levantamiento de las sanciones. En primer lugar aquellos que ya comercian con Irán; exportadores de grano, madera, metales y determinada maquinaria así como importadores de alimentos. Las sanciones financieras entorpecen el comercio y aumentan los costes.

Alexander Kurdin, director de departamento de Estudios Estratégicos de Energía en el Centro de Análisis del Gobierno de la Federación de Rusia.

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