Los peligros y excesos del checheno Kadírov

Tras años de presencia en el espacio mediático ruso, el presidente de la República de Chechenia, Ramzán Kadírov, ha creado una imagen de líder duro y rígido, con tendencia a la suntuosidad y a realizar declaraciones bastante alejadas de la corrección política. Sus salidas de todo no solo guardan relación con una región aislada de Rusia, sino más bien con todo el país.

 

Dibujado por Tatiana Perelíguina

Ramzán Kadírov (Tsentorói, 1976) es el presidente de  Chechenia desde 2007. Hijo del anterior presidente, Ajmat Kadírov, asesinado en un atentado terrorista. Accedió al cargo con el aval de Putin y desde su cargo ha luchado contra los independentistas. Cuenta con los kadírovstsi, tropas de hasta 3.000 hombres que están bajo su mandato personal. Ha recibido numerosas quejas por violaciones de los derechos humanos. Es presidente del club de fútbol Terek Grozni.

Si se observa detenidamente el comportamiento del líder checheno, resulta difícil no darse cuenta de que este sobrepasa persistentemente las funciones que le designa su cargo. El líder de la república norcaucásica manifiesta en su discurso cierta animadversión hacia Occidente, interpreta libremente las normas constitucionales y tiene una retórica hipertrófica, en ocasiones, con pinceladas de parodia. 

A primera vista, cuesta encontrar un líder regional ruso más leal al presidente que Ramzán Kadírov. Muchos turistas de Grozni no comparan la ciudad con las capitales vecinas del Cáucaso, sino con los países del Golfo Pérsico o con los ‘dragones’ asiáticos.

Sin embargo, toda esta aparente prosperidad se basa en la concesión de un estatus especial a Chechenia, gracias al cual la república no solo obtiene privilegios financieros y administrativos, sino también libertad ideológica y la descentralización parcial de la fuerza del Estado en este territorio.

Una vez construida la ‘vertical del poder' chechena, se sucedieron los intentos de exportar este modelo (en uno u otro formato) a todo el panorama nacional. La crisis en Ucrania y el aumento de la ‘predisposición bélica’ en el interior de la Federación de Rusia se han convertido en el pretexto ideal para este tipo de cambio, pero la verdadera razón del mismo tiene unas raíces mucho más profundas.Concretamente, la estrategia de ‘soberanía externalizada’ que se ha aplicado a Chechenia desde el inicio de la década del 2000.

Sin embargo, las implicaciones estratégicas de este enfoque no son la entrada de Rusia en Chechenia, sino la ‘chechenización’ del país. Hipotéticamente, Ramzán Kadírov podría tomar partida en varios de los tableros políticos de la Federación, y lo haría en el papel de líder de todo el Cáucaso, de portavoz de los musulmanes rusos a nivel federal. Sin embargo, una observación más detallada deja entrever que estos escenarios esconden un gran número de defectos y conflictos potenciales.

En lo que respecta al Cáucaso, Chechenia tiene serias confrontaciones con sus vecinos desde hace tiempo. Entre ellas podemos citar la disputa por la frontera administrativa con Ingushetia y la cuestión sobre la recuperación del distrito de Aujóvski, en Daguestán, cuya población es mayoritariamente chechena.

En este sentido, resulta poco prudente nombrar portavoces de todo el Cáucaso a los dirigentes chechenos.

Si, por otro lado, hablamos de la carrera federal de Kadírov, es imposible no darse cuenta de que los altos cargos del gobierno central acumulan desde hace años cierto malestar debido a las licencias que se toma el presidente de Chechenia en su territorio. Un ejemplo de ello fueron las críticas al líder checheno lanzadas desde el Ministerio del Interior de Rusia tras un reciente incidente en Grozni, en el que tropezaron los intereses de Kadírov con los del ministerio.

Por esta razón, hoy es prioridad encauzar la energía del presidente checheno hacia unos objetivos concretos. Una misión que requiere de una estrategia bien planificada y que esconde ciertos riesgos, aunque no afrontarla podría resultar igual de peligroso, ya que en tal caso la administración militar aprobada en un sujeto de la Federación de Rusia corre el riesgo de dejar de ser la excepción para convertirse en la regla.

Serguéi Markedónov es profesor en la Universidad Estatal Rusa de Humanidades.

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Independientemente de la actitud desafiante y las ambiciones políticas del presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, el Kremlin parece que trata de ignorar sus declaraciones y calmar la situación. ¿Por qué Moscú actúa de esta manera?

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