Sobre lo sagrado en la literatura rusa

Dibujado por Tatiana Perelíguina

Dibujado por Tatiana Perelíguina

El exministro de Cultura reflexiona acerca de las relaciones entre arte y realidad y sobre las peculiaridades de la literatura rusa.

Mucha gente en Rusia se lamenta y dice que en la Rusia actual falta buena literatura, pero se dice  esto sin dar demasiadas justificaciones. La literatura contemporánea rusa, incluyendo la que se escribe en las diferentes lenguas del país, refleja el nivel nacional de autoinspección. La idea de que un país carece de buena literatura ha estado presente desde tiempos inmemoriales, y estoy seguro de que también existía en época de Pushkin.

Por otro lado, son habituales las discusiones acerca de la relación entre el arte y la realidad.  A menudo se citaEl inspector de Gógol donde se dice "no culpes al espejo si tu rostro es deforme". Esta frase se utiliza habitualmente para afirmar que la literatura puede ser muy cercana a la vida, aunque por su propia naturaleza la imagen de un espejo contendrá una visión alterada de la realidad.  

El arte y la literatura son una expresión sensual de la existencia extrasensorial. Por eso el espejo que el autor coloca encima del "largo camino de la vida" siempre posee algún tipo de cualidad mágica. No tiene sentido pedirle a una obra de arte que sea completamente fiel a la vida. Ni tan siquiera a la prosa que dice basarse en eventos reales. Al fin y al cabo, no esperamos que las composiciones musicales se correspondan con la voz humana.

Alexander von Benckendorff, director de la policía secreta zarista, avisó a Pushkin de que en sus escritos debía recordar siempre que "Rusia tiene un pasado glorioso, un bonito presente y un futuro que va más allá incluso de las más atrevidas interpretaciones". Hay críticos modernos que comparten esta opinión y para ellos el "realismo fantástico" de Gógol, Dostoievski y Saltykov-Shchedrin es inaceptable. Yo no estoy de acuerdo, el arte distorsiona la realidad, incluso cuando crea una imagen clara y elevada de la misma.

En Guerra y paz, Lev Tolstói creó su propia versión de la batalla de Borodinó, que había sido motivo de debate entre militares e historiadores durante décadas. Lo que prueba esta novela es que una obra de arte puede reemplazar a la realidad en la conciencia pública, incluirla y recrearla en algo más auténtico y tangible. Esa es la esencia de la creatividad.

La literatura busca una verdad más alta y dotar de mayor sentido a la vida, de modo que no le interesan las representaciones de hechos. El historiador y escritor formalista Yuri Tyniánov explicó su acercamiento a la ficción histórica de la siguiente manera: "Comienzo donde terminan los documentos". Creo que esto es exactamente lo que un escritor de prosa actual debería hacer. Recomiendo leer la novel Asam de Vladímir Makanin, que en mi opinión es el mejor libro sobre la guerra de Chechenia, y os daréis cuenta de que estoy en lo cierto.

Cada vez que pienso en la "simpatía universal" que despierta la literatura rusa, en su importancia en las humanidades, recuerdo lo que decía Thomas Mann. Estaba cautivado por la gran literatura europea, pero destacaba en especial la literatura rusa del siglo XIX, a la que describía como "sagrada".

Una actitud sagrada hacia el mundo, hacia el misterio de la vida, es lo que en última instancia dota a la literatura rusa de una moralidad superior que ha servido como guía al pueblo ruso en su difícil camino por la historia, un camino lleno de sufrimiento, pérdidas y una esperanza que no muere.

A menudo recuerdo al filósofo Vasili Rozánov, que escribió que necesitamos una vida bella y útil en vez de una gran literatura. Pero somos rusos, y en definitiva lo que queremos son las dos: una gran literatura y una gran vida.

Mijaíl Shvydkói es el enviado presidencial para la cooperación cultural internacional. Fue ministro de Cultura en 2000-2004.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Rossiyskaya Gazeta. 

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