El Estado Islámico se ha convertido en la principal amenaza para el mundo

Dibujado por Konstantín Máler

Dibujado por Konstantín Máler

Los extremistas se expanden en una región asolada por una gran cantidad de problemas. El antiguo ministro de Exteriores ruso analiza las causas de la expansión del Estado Islámico y señala la responsabilidad de EE UU, en concreto, su desastrosa política respecto a Siria e Irak. Sin embargo, la lucha contra el terrorismo debería ser una tarea que cuente con el apoyo internacional y del Consejo de Seguridad de la ONU.

En el contexto actual considero una auténtica amenaza la existencia del grupo insurgente Estado Islámico (EI), y su tendencia a expandirse, cuyo nombre original es Estado Islámico de Irak y el Levante.

Es una amalgama de diversas corrientes, cada una de las cuales, por separado, no representaba hasta el momento un peligro a gran escala. Se considera que la base del EI son radicales suníes del "triángulo" de Irak. A ellos se unieron militantes del antiguo gobierno baasista (partido de tendencia panárabe y socialista liderado por Sadam Husein), que crearon, después de la ocupación estadounidense de Irak, una serie de organizaciones clandestinas. Esto ha reforzado la capacidad combativa del Estado Islámico, aunque la relación con los exbaasistas, cuya concepción del mundo no coincide del todo con la ideología del EI, no está asegurada en el futuro.

Biografía

Yevgueni Primakov nació en Kiev en 1929. Fue ministro de Relaciones Exteriores de Rusia desde enero de 1996 hasta septiembre de 1998. Su política pragmática para defender los intereses rusos frente a la expansión de la OTAN fue respetada internacionalmente. El 12 de septiembre de 1998 Yeltsin lo nombró Presidente del Gobierno y fue destituido el 12 de mayo de 1999.

Las unidades del EI, integradas en su mayoría por terroristas desbocados que adoptan colores religiosos, se dirigieron apresuradamente a Siria, llegando a ocupar allí una posición de liderazgo entre los opositores al gobierno alauita de Bashar Al-Asad. En Siria reclutaron a nuevos adeptos. Tras desarrollar músculo, el EI, de manera inesperado para muchos, pasó a la ofensiva en Irak, donde en cuestión de unos días se hizo con el control de un tercio del país.

Toda esta cadena de expansión y de desfile triunfal del EI es resultado, en muchos aspectos, de la política de los Estados Unidos, que invadieron Irak, y de las políticas aplicadas por las fuerzas de ocupación estadounidenses. La intervención de los Estados Unidos sumió a Irak en el caos, desequilibrando por completo la situación en un país donde empezaban a tener lugar enfrentamientos sangrientos entre los representantes de las dos ramas principales del islam, los chiíes y los sunís.

La lucha del régimen de Sadam Husein, representante principalmente de la minoría suní, se libraba contra los chiíes con anterioridad a la ocupación estadounidense de Irak. Pero los enfrentamientos entre ellos, que a veces adoptaban formas virulentas, no estaban basados en controversias religiosas.

El recrudecimiento de los actuales enfrentamientos entre sunís y chiíes en Irak se debe al apoyo claramente expresado de los Estados Unidos a los chiíes para expulsar a los suníes de la estructura de poder. Precisamente en este contexto se empezó a hacer más hincapié en las controversias religiosas de ambas ramas, pues discrepan en materia de rito, un hecho que resulta difícil refutar a los apologistas de la política de los Estados Unidos.

Tampoco es posible justificar el hecho de que la política miope, por decirlo suavemente, de Washington contribuyó a armar a esos mismos terroristas radicales que luego volvieron sus armas contra los Estados Unidos.

Si no se examina a fondo la cuestión, podría dar la impresión de que no hubo nada malo en que las fuerzas de ocupación estadounidenses invirtieran recursos bastante sustanciosos en armar destacamentos suníes de autodefensa, tratando de expulsar, con su ayuda, a Al-Qaeda del triangulo suní. No obstante, simplemente los engañaron al prometer a los miembros de estas organizaciones tribales toda una serie de puestos en el ejército regular iraquí.

Un papel aún más negativo desempeñó el apoyo de Washington a las fuerzas que libraban una lucha armada con el fin de derrocar el régimen existente en Siria. Las declaraciones respecto a que los Estados Unidos y sus aliados no armaron a EI sino a otro grupo más moderado -el Ejército Libre Sirio- carecen de fundamento.

Esta es la lógica de la postura estadounidense: solucionar problemas que atañen a otros países sin pensar en el mañana.

Otro dato importante: el desequilibrio de la situación en Irak contribuyó a la ‘lustración’ de los miembros del partido Baaz, que tuvo lugar tras el derrocamiento de Sadam Husein.

Los servicios de inteligencia y el nuevamente constituido ejército iraquí se revelaron totalmente incapaces. Por cierto, los combatientes se habían apoderado del armamento abandonado por el ejército: vehículos blindados, tanques, piezas de artillería y otras armas de guerra también concedidas en su tiempo por los Estados Unidos y sus aliados.

¿Cuál es el riesgo concreto del Estado Islámico?

El primer lugar, habiéndose declarado una fuerza victoriosa, el EI se ha convertido en un imán que atrae a toda una serie de organizaciones extremistas islámicas. Esta agrupación se convierte en un centro global que aglutina a los radicales islámicos más implacables.

Por otro lado, el número de combatientes aumenta a pasos agigantados, incluida la adhesión de yihadistas islámicos procedentes de Oriente Medio, del Norte de África, Europa, América y Australia. Al EI, como a un “equipo de vencedores”, se han unido muchos miembros del Ejército Libre Sirio o del Frente Al-Nusra, vinculado con Al Qaeda. Según datos de la CIA, tres meses después de que EI autoproclamara el califato, tras haber conquistado la segunda ciudad por tamaño de Irak -Mosul-, así como otros territorios,  el número de combatientes del Estado Islámico se triplicó, alcanzando los 30.000 efectivos.

La tercera amenaza es que, habiendo asumido el control de de la industria y refinería petrolera de la región de Mosul, el EI mpezó a autofinanciarse. El petróleo se vende a turcos, jordanos, sirios y otros compradores más opacos que no han respondido a los llamamientos de Washington.

Asimismo, la plataforma ideológica del EI para crear un califato que abarque todos los territorios de población musulmana cuenta con muchos partidarios. Sin embargo, un número de países árabes se han unido a los Estados que han declarado su determinación a oponer resistencia al grupo EI. Así que no hay uniformidad de pensamiento en el mundo árabe.

Los Estados Unidos comenzaron a lanzar ataques aéreos contra las fuerzas de EI en Irak. A esto le siguieron ataques en territorio sirio sin el consentimiento del gobierno de Damasco. Esto no sólo es contrario al derecho internacional, sino también un motivo de preocupación, como si estas operaciones se pudieran llevar a cabo sin una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU

En conjunto, la situación es bastante grave y, sin duda, exige la unión de los Estados, en primer lugar de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, en lucha contra el grupo EI. Ninguna divergencia, ni siquiera por la cuestión ucraniana, debe resultar un escollo para la lucha contra el terrorismo internacional.

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Artículo publicado originalmente en ruso en Rossiyskaya Gazeta.