Llega el momento de cumplir las amenazas

Autor: Konstantin Maler

Autor: Konstantin Maler

El G7 planea continuar reuniéndose sin Rusia, sus líderes amenazan con una respuesta contundente a la anexión de Crimea que puede llevar a un aislamiento internacional completo de Rusia. ¿Hasta qué punto es esto real?

Todosehacumplido. Las esperanzas de Occidente respecto a las votaciones en Crimea, sus tácticas y apuestas se han venido abajo. Ahora, sus amenazas deberán hacerse realidad. Y por ahora no ha habido ninguna sanción real contra Rusia, una superpotencia nuclear que ocupa la mayor parte de Eurasia, mantiene su influencia en todo el mundo y posee unas gigantes reservas de recursos.

¿Es posible que las advertencias de aislamiento de Rusia se cumplan? Por supuesto, un aislamiento total es imposible. En primer lugar, no se puede ignorar a un país tan grande e importante. En segundo lugar, el hecho de que Occidente imponga unas sanciones extremadamente duras, incluso en su propio perjuicio, no es comparable a un bloqueo mundial. La mayor parte de la humanidad (en Asia, Oriente Próximo y Latinoamérica) observa conteniendo la respiración cómo alguien planta cara a la dominación estadounidense por primera vez desde los años 80.

Moscú no recibirá un apoyo formal de nadie a la anexión de Crimea. Sean como sean las relaciones de China, Brasil o incluso Irán con Ucrania, a nadie le conviene formar parte de un precedente de expulsión de una parte del territorio de un estado reconocido por la ONU.

Sin embargo, el hecho de que Rusia pueda pasar a desempeñar un papel realmente independiente en la escena internacional, sin tener en cuenta la respuesta de Occidente, interesa a muchos. Esto puede cambiar el equilibrio actual de poderes. AntePekín, porejemplo, seabrennumerosasposibilidades. 

Es posible que haya una movilización antirrusa, sobre todo porque Occidente, por primera vez en 25 años, se ha topado con una negativa a jugar según las reglas establecidas tras la Guerra Fría.

Habrá sanciones en detrimento de la economía rusa y, en este sentido, existen muchas opciones.

Pero hay otro escenario posible. La primera reacción será, por supuesto, muy dura. Si Rusia cambia realmente su orientación hacia el Este, los estrategas más realistas comenzarán a contemplar esta cuestión de un modo distinto. Deberán plantearse qué es más importante, conseguir el control sobre Ucrania, que está lejos de ocupar los primeros puestos en el sistema de prioridades estadounidense, o no permitir una alianza ruso-china, lo cual supondría una seria amenaza para la posición de Estados Unidos. Y entonces podría resultar de pronto que una Ucrania libre ya no es algo tan indudable valioso para Occidente.



Fiódor Lukiánov es presidente del Consejo de Política Exterior y de Defensa.

Artículo abreviado. Publicado originalmente en ruso en Kommersant

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Autor: Konstantin Maler

Posibles consecuencias del aluvión de sanciones a Rusia

Vladímir Kólosov, en exclusiva para RBTH

Es pronto para mostrarse optimista sobre las posibles sanciones de Occidente. A decir verdad, estas amplias medidas sancionadoras contra un país tan extenso y tan integrado en la economía global no tienen precedentes. Y el reto lanzado por Rusia al orden geopolítico mundial establecido tras la caída de la Unión Soviética es realmente crítico y se convertirá, sin lugar a dudas, en un factor de cohesión occidental.

Es muy probable que las sanciones contra Rusia no tengan efecto inmediatamente: unas medidas tan serias llevan mucho tiempo y pueden tener un coste elevado en Occidente. Del mismo modo que en los años 80 del siglo pasado, Estados Unidos y sus aliados puede que provoquen la caída de los precios mundiales del petróleo, el gas y otras materias primas, generando varias tendencias objetivas en la economía de los países desarrollados (como la reducción de su capacidad energética y material o la diversificación de las fuentes de energía). La UE intentará acelerar las ya aprobadas medidas de búsqueda de proveedores alternativos de hidrocarburos y la construcción de terminales para la llegada de buques portacontenedores de gas licuado desde Estados Unidos, el Norte de África y otras regiones.

Estos factores políticos influirán en gran medida en algunos ámbitos de las relaciones económicas exteriores muy importantes para Rusia desde el punto de vista político y económico, como la exportación de armamento y la cooperación científico-técnica (por ejemplo, la construcción en el extranjero de plantas de energía nuclear). Cabe esperar que los gobiernos de las potencias occidentales intensifiquen su presión sobre los socios existentes y potenciales de Rusia. En lo que respecta a los grandes proyectos de inversión por parte de importantes compañías extranjeras, no se descarta que estas se vean obligadas a olvidarse de ellos durante un largo tiempo.

Los cambios en la política de visados (oficiales y extraoficiales, como por ejemplo la creación de obstáculos en el procedimiento de solicitud de visados) podrían afectar no sólo a los funcionarios, sino también a los ciudadanos de a pie.  

Por último, la reorientación de la propia Rusia hacia el este también es un asunto complicado y muy costoso: para ampliar de manera significativa la exportación de recursos energéticos a China y otros países de la región del pacífico asiático es necesaria cierta infraestructura cuya construcción requerirá una enorme inversión. Hay que estar preparados para todas estas consecuencias.

 


Vladímir Kólosov es doctor en ciencias geográficas y director del Centro de Investigaciones Geopolíticas del Instituto de Geografía de la Academia Rusa de Ciencias. Es doctor honoris causa por la Universidad de Le Havre y presidente de la Unión Geográfica Internacional.