Vuelta a la senda del crecimiento: los cambios que necesita la economía rusa

Dibujado por Konstantín Máler

Dibujado por Konstantín Máler

La actuación económica de Rusia en 2013 fue poco satisfactoria y el Gobierno está preocupado para que no se repita en 2014. Lograr el objetivo de que el crecimiento vuelva al nivel del 3% requiere una serie de cambios fiscales y de política económica, así como progresos más rápidos en el programa de reformas.

Hasta la primavera no se espera que el debate sobre acciones específicas para estimular el crecimiento se intensifique. Durante los dos próximos meses, una única prioridad eclipsará todas las demás: que los JJ OO de Invierno en Sochi se desarrollen de manera eficiente y sin controversias.

Se espera que el crecimiento global en 2013 esté próximo al 1,4 %, en lugar del más de 3 % alcanzado en 2012, aunque se esperaba que en 2013 alcanzase esta misma cifra. 

El descenso del crecimiento se ha producido a pesar de que el país puede enorgullecerse de un balance económico positivo, con una deuda pública de solo el 10 % del PIB, las cuartas mayores reservas financieras del mundo y un déficit presupuestario muy pequeño. 

El problema es la falta de confianza entre los consumidores, los empresarios e inversores, mientras que las tasas de interés del crédito, especialmente al consumo y a pequeñas y medianas empresas, es demasiado alta. 

El presidente Vladímir Putin ha reconocido que la causa del actual parón en el crecimiento es el fracaso de algunos aspectos de la política interior, en lugar de un contagio de la crisis mundial. Se trata de un importante cambio de postura, que sugiere que ahora Putin se pondrá más bien de parte de aquellos que desde el Gobierno reclaman cambios fiscales y de política monetaria. 

Con esto en mente, la lista de deseos para el 2014 que un inversor enviaría al Gobierno incluiría:
• Mayor eficiencia en el gasto presupuestario y desvío de recursos desde áreas no productivas, como el gasto en defensa, hacia proyectos de impulso al crecimiento.

Sobre el tema de la eficiencia en el gasto, la Duma aprobó recientemente un presupuesto trianual revisado, pero que aún incluye demasiados fondos destinados a equipamiento militar y a otras áreas “secretas” no productivas. Pero hay un motivo para el optimismo: este presupuesto podría ser revisado para reasignar estos fondos a proyectos de estímulo al crecimiento, después de que el presidente Putin reconociese que el modelo de gasto actual es ineficiente y expresase su apoyo a los cambios.

• Recortes en el tipo de interés de referencia del Banco Central y una gran bajada en los tipos de interés medios en los préstamos de la banca comercial a la pequeña empresa.

La lucha para bajar los tipos de interés será dura. El Banco Central se opone a cualquier tipo de bajada en su tipo de interés de referencia, aunque la inflación alcance casi un 6 %. El consejero económico de la presidencia ha exigido recientemente una rebaja, como parte de un paquete de medidas de estímulo al crecimiento. En primavera, esta sin duda será una batalla clave.

• Incremento de la inversión en infraestructura.

Un método tradicional de impulsar la actividad económica es invertir en infraestructuras. Rusia necesita claramente expandir y modernizar muchas de sus infraestructuras y el catalizador podría ser el comienzo de los preparativos para el Mundial de la FIFA de 2018, que se celebrará en 18 ciudades. El Gobierno ha acordado poner a disposición dinero del Fondo Nacional de Inversiones.

• Una mayor determinación en el cumplimiento de las condiciones requeridas para ser miembro de la OCDE.

Entrar en la OCDE es una meta prioritaria. Para optar a ello, Rusia debería demostrar haber hecho progresos mucho mayores en la reducción de la corrupción y la burocracia, así como mejorar la legalidad. El Kremlin pretende llegar a ser miembro en los próximos dos años.

• Mejoras en la gestión empresarial, especialmente de las compañías estatales

Los bajos estándares de gestión empresarial son una de las principales razones por las que la prima de riesgo de algunas compañías estatales es tan alta. Pero parece que el mensaje de que “a estándares de calidad más altos, mejores valoraciones”, finalmente está llegando al Estado y a los accionistas mayoritarios. 

Chris Weafer es socio principal de Macro Advisory, una consultora de investigación con sede en Moscú.