Oriente Próximo, una plataforma para un nuevo "reinicio" entre Rusia y EE UU

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

El acuerdo alcanzado en Ginebra con Irán para la detención de su programa nuclear puede abrir el camino para un nuevo "reinicio" de toda la situación de Oriente Próximo e incluso más allá de sus fronteras.

El Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Javad Zafir, volvió de Ginebra como un héroe nacional por haber firmado este histórico documento. Miles de iraníes salieron a las calles de la capital para celebrar lo que la mayoría considera una indiscutible victoria diplomática de su país. De acuerdo con este documento Irán no solo mantiene su derecho a la "energía atómica civil", sino que obtiene la posibilidad de reanudar la exportación de oro y productos petrolíferos, así como de realizar toda una serie de operaciones financieras en los mercados internacionales.

A cambio de esta considerable suavización de las sanciones, la República Islámica está dispuesta a detener su programa de creación de armas nucleares. Teherán, por otro lado, no tiene planeado desmontar las centrifugadoras de sus fábricas de Fordo y Natanz. El presidente Hasán Rouhaní declaró en la televisión iraní que el acuerdo firmado en Ginebra mantendrá el derecho inalienable de su país al enriquecimiento de uranio, "y ningún país puede negar ni interpretar este derecho". En Teherán estas palabras gustaron, lo que no se puede decir de Tel Aviv o de Washington.

Hasta qué punto será importante el potencial del acuerdo quedará claro dentro de medio año, cuando el grupo de los seis mediadores (Rusia, China, EE UU, Francia, Gran Bretaña, Alemania) tiene planeado firmar un acuerdo de pleno valor con Teherán. El acuerdo de noviembre es un acuerdo provisional. "En Ginebra se ha alcanzado tan solo un éxito táctico"; comentó a Rusia Hoy Vladímir Evseyev, director del Centro de investigaciones sociopolíticas. "Las principales sanciones, incluidas las introducidas por la ONU, no han sido suprimidas e Irán todavía no ha aceptado el control total de sus complejos nucleares". 

Posición ventajosa

Sin embargo para el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, el resultado de las negociaciones ha sido sin duda positivo. En su opinión Rusia, para quien es importante mantener el equilibrio de intereses entre las partes, ha contribuido a la firma de un acuerdo acorde con sus intereses de política exterior.

Después de 34 años de enfrentamiento entre Washington y Teherán y diez años de lo que parecían infructuosas negociaciones con la comunidad internacional, ya eran pocos los que confiaban en el éxito.

"El principal valor del acuerdo de Ginebra es que sienta unas bases de confianza que tanto les ha faltado a las partes durante todos estos años de negociaciones", explica el profesor Vladímir Sazhin del Instituto de estudios orientales de la Academia de Ciencias de Rusia. "Es extremadamente importante que el programa nuclear iraní será más transparente gracias al acuerdo sin precedentes de monitorización estricta y control diario sobre las instalaciones nucleares iraníes". 

A contracorriente

La iniciativa de Rouhaní de "reiniciar" las relaciones con los EE UU fue aceptada positivamente por la administración Obama quien, como señala el politólogo Gleb Pavlovski presidente del Fondo de política efectiva, ha tomado un curso muy peligroso para el presidente norteamericano, ya que aliviar las relaciones con Irán no da mucha popularidad en los Estados Unidos. 

De acuerdo con una encuesta del periódico progubernamental israelí Ja-Yom, casi el 58 % de los israelíes consideran que con el acuerdo de Ginebra EEUU ha causado un grave daño a los intereses nacionales de Israel. La víspera del acuerdo de Ginebra, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu viajó a Moscú, evidentemente con la esperanza de influir sobre la postura de "los seis", no a través de su principal aliado estratégico, sino mediante otro de los principales protagonistas en Oriente Próximo: Rusia. En el "Primer Canal", el principal medio de comunicación ruso, dijo literalmente que el acuerdo de Ginebra "tiene defectos" y que la República Islámica detiene su programa nuclear solo "por las sanciones, las sanciones duras, con las que tiene que enfrentarse Irán y que el régimen y el pueblo quieren reducir".

Puntos de acercamiento

Hay que recordar que hace muy poco, gracias a los esfuerzos de Rusia y EE UU, Siria aceptó un control internacional sin precedentes sobre su arsenal de armas químicas y su total destrucción. A pesar de todos los pronósticos negativos de los escépticos occidentales el programa de control y reciclaje del armamento químico sirio sigue adelante de acuerdo con el calendario establecido.

En conjunción con el desarme químico sirio, el acuerdo con Irán sobre su programa nuclear puede aumentar sensiblemente las posibilidades de alcanzar el objetivo que durante mucho tiempo persigue Rusia y que recordó el ministro Lavrov después de la firma del acuerdo de Ginebra, la creación en Oriente Próximo de una zona libre de armas de destrucción masiva.

Pero hay otro objetivo no menos importante. El "reinicio" de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, que muchos se han apresurado a enterrar, obtiene una nueva oportunidad precisamente gracias al exitoso acuerdo en Oriente Próximo.

Esta experiencia muestra que "un reinicio total" sin una búsqueda de soluciones mutuamente aceptables sobre problemas internacionales concretos no tiene sentido. Sin embargo una búsqueda conjunta de estas soluciones llevaría precisamente al reforzamiento de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos y al restablecimiento de unas relaciones de confianza. Ahora ya se han creado las condiciones para este restablecimiento, tan solo queda aprovecharlas.

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