Siria al borde de convertirse en una nueva Somalia

Dibujado por Niyaz Karim

Dibujado por Niyaz Karim

La conferencia de paz Ginebra 2, que pretendía lograr la regularización del problema sirio, se encuentra al borde del fracaso. Los representantes de la ONU —Rusia y EE UU— no han podido llegar a un acuerdo sobre la fecha de celebración de la conferencia, aunque esperan que se pueda realizar antes de que acabe el año, según anunció el martes el enviado especial de las Naciones Unidas y de la Liga de Árabe, Lajdar Brahimi.

Los participantes de las negociaciones previas, que tuvieron lugar en Ginebra, han sido bastante prudentes en sus declaraciones sobre las discrepancias mantenidas, entre las que se cita la participación de Irán en la próxima conferencia. Rusia está a favor y Estados Unidos en contra. También Arabia Saudí se ha posicionado en contra, aunque estos están implicados en el conflicto sirio al mismo nivel que Irán: mediante el apoyo a las partes en conflicto.

Estados Unidos, al parecer, no está dispuesto a aumentar la legitimidad y el prestigio internacional de Teherán, lo que le permitiría participar en la conferencia de paz de Siria.

Oficialmente, Irán no se adhirió al comunicado de Ginebra sobre Siria del año 2012, el cual constituye la base para los pasos ulteriores de la regularización política. Pero esto no es lo más importante. La oposición siria (o mejor dicho la parte de esta que entra abiertamente en conflicto con el régimen de al-Assad), que cuenta con el apoyo de Riad y con el reconocimiento de Occidente, rechaza la conferencia.

Estos subordinan su participación en Ginebra 2 a la condición de que el presidente sirio quede excluido del proceso de regularización política. Sin embargo, Mijaíl Bogdánov, viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia y uno de los principales intermediarios en la cuestión siria, señala que “hay dudas acerca de que todos deseen sinceramente la regularización política. Por supuesto que la oposición también ejerce presión, por no hablar de los guerrilleros ni de las agrupaciones terroristas radicales que solo abogan por el uso de la fuerza y por la continuación de la guerra. Pero, desgraciadamente, hay también fuerzas externas que están alimentando esos ánimos no solo política y moralmente, sino también con medios económicos”.

De acuerdo con el reparto de papeles establecido por la iniciativa ruso-estadounidense para la celebración de una conferencia de paz sobre Siria, Moscú debía asegurar la presencia de una delegación de Damasco y Estados Unidos la de una delegación del conjunto de la oposición. Al-Assad dio su consentimiento, mientras que en el lado estadounidense el asunto, sin lugar a dudas, se ha estancado.

Evidentemente, unificar a cientos de grandes y pequeñas agrupaciones, a menudo enfrentadas entre sí —en ocasiones, incluso combaten unas contra otras—, resulta una tarea extremadamente compleja.  Pero sin esta unificación será imposible alcanzar la paz en Siria.  

Gennadi Gatilov, otro viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia encargado de la cuestión siria, señala que EE UU “no puede ejercer la influencia necesaria para consolidar a la oposición… no solo hace falta un representante de esta, sino la participación del mayor número posible de fuerzas opositoras”, subrayó. Esto es lo que los norteamericanos, de momento, no han podido lograr”.

En opinión de Washington, la Coalición Nacional Siria deberá decidir en los próximos días si participa o no en Ginebra 2. Según una fuente anónima norteamericana, “la oposición siria ha tomado conciencia de que para poner fin cuanto antes al conflicto no hay más alternativa que la negociación política. Y ahora se observa en sus filas una actitud más comprometida que, por ejemplo, hace cuatro o cinco meses”. Los norteamericanos podrían conseguir dar un giro a la situación, pero no hay ninguna garantía de éxito.

Según parece, en previsión de un posible fracaso de sus socios estadounidenses en el proceso de regularización de la situación en Siria, Moscú está intentando crear una vía paralela que incluya la participación del sector de la oposición más inclinado a las negociaciones, en lugar de a la continuación de la guerra.

Los diplomáticos rusos han celebrado en Ginebra una serie de encuentros con el jefe de la sección extranjera del Comité Nacional Sirio de Coordinación, con los kurdos sirios, con Rifaat al-Assad —tío de Basher al-Assad adherido a la oposición—, y también con representantes de la coalición secular y democrática del pueblo sirio.

Probablemente sea el resultado de estos encuentros el que ha permitido a Mijaíl Bogdánov anunciar que Moscú está dispuesta a ofrecer una plataforma para una reunión entre el gobierno y la oposición de Siria con la participación de socios extranjeros. “Hemos aprovechado el encuentro de hoy para aclarar de una manera más objetiva y detallada nuestra iniciativa de establecer en Moscú contactos informales entre los representantes de la oposición y del gobierno sirios, con la participación de nuestros colegas estadounidenses y del equipo del enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe, Lajdar Brahimi”.

Mucho depende de las próximas dos semanas. El 25 de noviembre volverá a celebrarse en Ginebra un encuentro trilateral preparatorio entre los diplomáticos de los EE UU, de Rusia y de la ONU.

Mientras tanto, la situación humanitaria en Siria está empeorando rápidamente. Se ha señalado el final de este año como fecha límite para la celebración de la conferencia Ginebra 2 (un límite simbólico). Si se supera esta fecha, la indefensión de las fuerzas de paz podría dar lugar a una ‘somalización’ de Siria, es decir, a un colapso incontrolado del Estado.

“La situación es extremadamente negativa...”, subraya Brahimi.  “Una media de 6.000 personas abandona el país a diario; casi una tercera parte de la población de Siria ha pasado a ser refugiada o desplazada interna a causa del conflicto; la ONU habla ya de más de 9 millones de víctimas directas del conflicto, lo que equivale a casi la mitad de la población de Siria”.

Pero esto no es más que la situación actual, en el futuro se prevé una ‘somalización’. De hecho, el enviado especial de la ONU opina que la situación en Siria será más devastadora y prolongada que la de Somalia.