Revuelo en Rusia con el videojuego 'Company of Heroes 2'

La prohibición de la venta en Rusia de un videojuego canadiense sobre el Ejército Rojo pone de manifiesto que los creadores de videojuegos no son conscientes aún de su responsabilidad como forjadores de la visión de mundo y de la historia.

La compañía 1S-SoftClub ha dejado de comercializar en Rusia el videojuego Company of Heroes 2, producido por el estudio canadiense Relic Entertainment. Este juego de estrategia en tiempo real tiene como telón de fondo los acontecimientos que tuvieron lugar en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial: el jugador tiene que liderar las tropas del Ejército Rojo que repelen a los efectivos  militares de la Alemania nazi.

Sin embargo, otros detalles controvertidos se entrelazan en la trama del juego. Como en otros juegos de estrategia, se puede crear rápidamente un gran número de 'reclutas' baratos (en términos de recursos convencionales de juego) y lanzarlos a la batalla. Pero ante cualquier tentativa de retirada, estas unidades reciben los disparos de sus propios destacamentos del NKVD.

En uno de los episodios del videojuego, un comandante mata a sangre fría a un centinela que ha abandonado su puesto de guardia para salvar a un oficial. ¿Y cuál es el motivo? “No deberías haber dejado tu puesto”. Estos aspectos polémicos y claramente poco fidedignos de los que está repleto el juego ha provocado la indignación de numerosos usuarios rusos.

Semejantes argumentos y enfoques también han suscitado una reacción airada entre los veteranos de guerra. “Nunca corrimos huyendo del fuego de ametralladora que, presuntamente, se disparaba a nuestra espalda. Combatíamos por la Patria», declara Iván Karnaujov, veterano de la Gran Guerra Patriótica y combatiente en la batalla de Moscú y de Kursk, en una entrevista publicada en el periódico Samarskie Izvestia.

Yevgueni Bazhenov, un popular videobloguero conocido con el sobrenombre de BadComedian, ha grabado un vídeo  en el que analiza en detalle, pero sin olvidar el sentido del humor, los errores objetivos y los momentos ambiguos del juego durante más de media hora.

A la recogida de firmas que ha impulsado para que se prohíba la comercialización del juego en Rusia ya se han sumado más de 20.000 personas. 

En 2009, se produjo una situación parecida con la versión rusa de Call of Duty: Modern Warfare 2. El episodio titulado “No ruso” tuvo que ser eliminado: en él, el jugador formaba parte de un grupo de terroristas rusos que disparaban a civiles indefensos en el aeropuerto de Sheremétievo. 

Sin embargo, aquella historia se distinguía de la de Company of Heroes 2 por varias razones. En primer lugar, el jugador podía negarse a disparar y limitarse a seguir a los bandidos (éste adoptaba el papel de agente especial encubierto que se había infiltrado en una célula terrorista).

En segundo lugar, además de “rusos malos”, en el juego también había “rusos buenos” que ayudaban activamente a sus colegas estadounidenses y británicos de los servicios secretos. Por último, era sólo un episodio más del juego, no la base de toda la trama, como sucede en Company of Heroes 2.

Además, lo más importante es que los autores de Call of Duty no pretendían crear una obra histórica que fuera fiel a los hechos. El uso de estereotipos, teorías de la conspiración y la distorsión de los acontecimientos eran una parte consustancial de la saga Call of Duty, mientras que el estudio Relic Entertainment sigue asegurando que el juego se ajusta a los hechos y a los datos históricos.

Los videojuegos han empezado a tener un papel destacado en la cultura de masas, alcanzando el mismo nivel de interés del que gozaban hasta hace poco las películas que eran éxito de taquilla y las obras literarias superventas.

Además, teniendo en cuenta la interactividad y el carácter adictivo de este medio, es posible afirmar que la importancia de los videojuegos sólo puede ir en aumento. En la actualidad, estos juegos, junto con los libros y las películas, contribuyen a conformar la visión de mundo de niños y adultos, así como a reforzar o desmontar estereotipos. Así, es natural que los creadores de videojuegos tengan que asumir cierta responsabilidad por su trabajo.

Los videojuegos, además, cada vez se vuelven más realistas. En Company of Heroes 2, se utiliza el sistema ColdTech que simula el frío extremo del invierno ruso: los soldados se congelan, se producen repentinas tormentas de nieve, el hielo y la nieve “reaccionan” al fuego de las tropas.

Pero en términos de contenido cultural e ideológico, la mayoría de videojuegos están todavía al nivel de un adolescente maximalista que atraviesa un periodo de “transición”. Los videojuegos están marcados por cierto espíritu de rebelión, vandalismo y permisividad. Y, en principio, no hay nada malo en ello.

Sin embargo, situaciones similares a lo ocurrido con Company of Heroes 2 demuestran que ya es hora de que este nuevo sector de la industria del entretenimiento empiece a seguir unas reglas determinadas, las mismas a las que se someten sus “hermanos mayores”, como los medios de comunicación y el cine.

Al menos, las productoras de videojuegos no deberían pretender que se ciñen al rigor histórico cuando están sacando de contexto los acontecimientos. La gente juega a los videojuegos y eso no está mal. Lo importante es que los juegos no se pongan a jugar con la gente, manipulando sus mentes.