Los dilemas y los retos de la seguridad de los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi 2014

Dibujado por Serguéi Yolkin

Dibujado por Serguéi Yolkin

Se trata de una zona cercana a áreas conflictivas del Cáucaso Norte y fronteriza con Abjazia. Independientemente de las diferencias estratégicas, será necesaria la cooperación internacional con otros servicios de seguridad.

 

Dibujado por Serguéi Yolkin

En febrero del 2014 Sochi, el centro turístico ruso del mar Negro, albergará los XXII Juegos Olímpicos de Invierno. Para Rusia, estos juegos no solo pondrán a prueba los logros deportivos, sino que también serán testigo de su regreso a las 'grandes ligas' de la política mundial tras la difícil transición del sistema soviético a nuevas realidades. Para poder tener éxito, es necesario abordar una serie de tareas complejas.

Entra las más importantes se han considerado la mejora de las infraestructuras de transporte (el problema de la congestión del tráfico en la localidad es comparable a la situación en Moscú y otras grandes ciudades), el medioambiente (proyectos de construcción a gran escala contaminaron el entorno habitable para las personas y animales), la preservación de la tradición turística (el estatus olímpico de Sochi aumenta significativamente el costo de los servicios y crea problemas importantes para las pequeñas y medianas empresas que trabajan en esta área) y, por supuesto, la seguridad.

En contraste con las anteriores capitales de los Juegos Olímpicos de verano y de invierno (Vancouver, Turín, Londres, Pekín), Sochi se encuentra próxima a una región conflcitiva: el Cáucaso Norte. Está situada a tan solo a 100 kilómetros de de Karacháyevo-Cherkesia y a unos 200 kilómetros de Kabardino-Balkaria. Si hace un par de décadas, Kabardino-Balkaria se llamó la 'bella durmiente' del Cáucaso por su calma, actualmente esta república aparece frecuentemente en las noticias a causa de ataques terroristas y sabotajes.

En este sentido, vale la pena señalar que la amenaza de los yihadistas del Cáucaso Norte de frustrar los Juegos de invierno en la costa del mar Negro apareció casi inmediatamente después de que el COI nombrara en Guatemala a Rusia como sede olímpica.

Además, la región de Sochi tiene acceso a la frontera con Abjazia, república reconocida por Rusia y motivo de disputa con Georgia. De modo que para Tbilisi se trata de una frontera entre Rusia y Georgia, mientras que para Moscú la frontera es entre Rusia y Abjazia, cuya independencia reconoció en agosto del 2008. En contraste con las repúblicas del Cáucaso del Norte, este territorio entre estados es parcialmente reconocido como un lugar con mayor nivel de estabilidad, aunque tampoco hay aquí motivos para un exceso de confianza.

Por otro lado, no se debe descartar un factor como la actividad criminal. Baste recordar el intento de asesinato el año pasado del líder de Abjazia, Alexander Ankvab. Y aunque el islamismo radical no tiene fuertes raíces en Abjazia ni recursos de influencia, en mayo del año pasado se descubrió en su territorio una supuesta célula llamada del movimiento Dzhamat, cuyos miembros fueron sospechosos de la preparación de un ataque terrorista durante la preparación de los Juegos Olímpicos de Sochi.

Zona cercana a Georgia 

Actualmente las relaciones entre Rusia y Georgia están en proceso de normalización, a diferencia de la situación en los últimos años. 

El Comité Olímpico georgiano votó unánimemente para participar en los próximos Juegos de Invierno, y el primer ministro, Bidzina Ivanishvili dijo que el deporte debe estar separado de la política. Sin embargo, las sospechas mutuas permanecen, y el nivel de confianza entre las partes deja mucho que desear, por no hablar de los puntos de vista diametralmente opuestos sobre el estatuto de Abjazia y Osetia del Sur.

En este sentido, no es casualidad la atención que las autoridades rusas están concediendo a la seguridad en Sochi. En diciembre del 2007 se adoptó una ley federal específica "Sobre la organización y celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno y los Juegos Paralímpicos". El presidente recibió amplia autoridad para la introducción de zonas controladas y restringidas, así como para establecer restricciones a la entrada y el aumento de las medidas de seguridad. Ya se han gastado fondos importantes y se  gastarán más en complejos de defensa de las áreas marinas y costeras así como de las zonas montañosas. 

Sin embargo, independientemente de la calidad de los servicios de seguridad rusos, es evidente que será difícil de lograr el efecto deseado sin una amplia consulta con los colegas de otros países (especialmente Estados Unidos, que enviará una de las delegaciones más grandes), y con entidades privadas involucradas en la seguridad en los Juegos de Londres o Vancouver. 

Y es que esta es la cuestión más importante: la comprensión de los beneficios estratégicos de esta cooperación por encima de las diferencias tácticas existentes. Cualquier ataque en los Juegos de Sochi o un escenario similar al de Munich 1972 no solo sería un golpe para Rusia y su reputación sino que supondría un desafío a la seguridad internacional en su conjunto, la evidencia de su extrema vulnerabilidad y su ineficiencia. 

Serguéi Markedónov, es investigador visitante del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington D.C. en EE UU.