Putin y Obama buscan puntos de encuentro

Dibujado por Elkin

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Rusia no tiene intención de cambiar de opinión respecto a Siria. Esto quedó claro tras el encuentro de Vladímir Putin con Barack Obama durante la cumbre del G8 en Irlanda del Norte. Se mantienen también las diferencias irreconciliables sobre el escudo antimisiles nortamericano en Europa. Aun así, los líderes de Rusia y Estados Unidos intentan encontrar una agenda positiva para la cumbre bilateral que se celebra en Moscú los días 3 y 4 de septiembre.

Según informa el servicio de prensa del Kremlin, “uno de los temas principales de las negociaciones (en Irlanda del Norte) ha sido el problema sirio”.

Tras las negociaciones con el presidente norteamericano, Putin se pronunciaba sobre el conflicto de Siria de forma bastante delicada: “Nuestras posiciones no coinciden en todo, pero tenemos la intención común de acabar con la violencia, frenar el número de víctimas en Siria y solucionar el conflicto por medios pacíficos, incluidas las negociaciones en Ginebra”. 

Obama confirma estas declaraciones: “En lo que referente a Siria tenemos algunas diferencias en nuestros puntos de vista”.

De todos modos, cabe señalar que la víspera de la cumbre, Moscú hacía unas duras declaraciones en las que afirmaba que las pruebas sobre el uso de armas químicas por parte de las tropas gubernamentales sirias son inconsistentes, añadiendo que estas declaraciones de Estados Unidos no eran más que una excusa para comenzar un apoyo militar abierto a los enemigos de Asad.

Según Putin, la venta de armas a los insurgentes “no tiene nada que ver con los valores humanitarios que Europa lleva predicando durante siglos”.

Queda claro que Putin está dispuesto a insistir en su rechazo a la intervención militar en el conflicto sirio incluso ante la posición consolidada del resto de líderes del G8 con Estados Unidos a la cabeza. Y a pesar de que toda esta discusión parece girar en torno a la salida del poder del presidente sirio Bashar Asad, en la base de los razonamientos de Moscú sigue habiendo un rechazo fundamental a los cambios de régimen mediante la presión militar exterior, como sucedió en el caso de Yugoslavia, Libia o Irak, no importa cuán odiosos llegaran a ser sus líderes.

A juzgar por las declaraciones de los dirigentes de Rusia y Estados Unidos, tampoco se ha avanzado ni un solo paso en materia de estabilidad estratégica.

“Realmente deberíamos trabajar para reducir la tensión, para continuar una labor que comenzó cuando firmamos el nuevo acuerdo sobre el tratado START”, declaraba Obama a la prensa tras el encuentro, aludiendo al hecho de que es hora de continuar las negociaciones sobre el desarme nuclear.

Sin embargo, Moscú declaraba en marzo que unas negociaciones sobre este tema son impensables si no se soluciona antes el problema del escudo antimisiles en Europa que preocupa tanto a Rusia. Además, el Kremlin está dispuesto a negociar el desarme únicamente en base a un acuerdo multilateral y en el contexto de un equilibrio global de las fuerzas de armamento convencional, táctico y estratégico.

Por ahora, Obama no está dispuesto a cambiar de este modo su idea de un mundo sin armamento nuclear

Al mismo tiempo, el encuentro de Putin y Obama ha sido sin duda un paso hacia adelante en comparación con su última reunión en Los Cabos, México, en el marco de la cumbre del G20 hace un año.

Entonces, de acuerdo con su declaración conjunta, Moscú ponía fin a la idea del reinicio de las relaciones bilaterales propuesta por Obama. No es normal estar reiniciando un sistema constantemente, eso es señal de que algo no funciona, explicaba metafóricamente la situación el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov.

Sin embargo, como el hardware (los presidentes de Rusia y Estados Unidos) sigue igual, ha surgido una evidente necesidad de un nuevo software, de una nueva agenda.

En la declaración conjunta sobre este último encuentro se señala que Rusia y Estados Unidos “han alcanzado una comprensión mutua y han desarrollado una agenda positiva en las relaciones de ambos países”. 

Nuevas vías de contacto

En particular, se trata de contactos regulares entre el presidente del gobierno de Rusia, Dmitri Medvédev, y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, en materia de ampliación del comercio y la inversión, así como el inicio de un diálogo en formato 'dos más dos' entre los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa para estudiar cuestiones de estabilidad estratégica.

En las relaciones bilaterales ya ha habido encuentros de este tipo, pero algunos, como la cooperación en el ámbito de la seguridad cibernética, son nuevos.

Estados Unidos y Rusia han acordado la organización de un canal de comunicación entre grupos de repuesta operativa a incidentes informáticos entre sus Centros de Reducción de Riesgo Nuclear y funcionarios de alto nivel. Este es un paso más en la gestación de un código de conducta en el campo de la informática entre estados.

La urgencia de este tema se hizo patente después de que Estados Unidos reconociera oficialmente el desarrollo y la aplicación de programas informáticos militares en Oriente Próximo, especialmente contra Irán.

Finalmente, se ha confirmado que se incrementará la colaboración en la lucha contra el terrorismo internacional, en el contexto de los atentados terroristas de Boston y Majachkalá.

No obstante, esto es apenas un esbozo de la nueva agenda. Todo esto lo podrán discutir los líderes de estas dos potencias durante la visita oficial a Moscú del presidente de Estados Unidos los días 3 y 4 de septiembre.

Las negociaciones se celebrarán la víspera de la cumbre del G20 en San Petersburgo. Por cierto, allí Putin estará igual de solo en su posición respecto a Siria que en la cumbre de G8 recién celebrada en Irlanda del Norte.