Cómo planificar una crisis desde arriba

Jugarse la estabilidad y la reputación de todo el sistema financiero europeo, las decenas de miles de millones que van a marcharse, hundir la economía de un país de la Unión Europea y la zona euro para ‘enseñarle los cuernos’ a unos cuantos miles de rusos y de ingleses, e incluso a empresas rusas ligadas al Estado es, en efecto, absurdo. Así que vuelvo a repetirlo: parece que esto no va con Rusia.

 

Dibujado por Alekséi Iorsh. Haz click en la imagen para aumentarla

No tengo ninguna información secreta sobre lo que en realidad se esconde detrás del ultimátum presentado inesperadamente a Chipre por el Eurogrupo y que exige el establecimiento de un impuesto a los depósitos, o en palabras más simples, una expropiación parcial para recibir los créditos europeos sin los cuales no sería posible salvar el sistema bancario. Y este, junto con la industria turística, constituye la economía de Chipre. 

Pero sí tengo una hipótesis que difiere de la mayoría de las interpretaciones. Primero hablaré sobre las interpretaciones que se han oído en nuestra prensa y en la extranjera. Dicen que este impuesto va dirigido contra el 'dinero negro' ruso y de baja fiscalidad. Es posible, pero muy parcial. Creo que la mayoría de ese dinero ya ha sido retirado. 

Otra cosa es que vayan a sufrir los titulares de ahorros cuyos activos se encuentran congelados y que pueden perderlos. Pero estos no son solo rusos. Hay muchos ingleses, otros europeos –incluido alemanes–, israelíes. 

Algunos expertos, incluidos nuestros dirigentes, dicen que el esquema propuesto para resolver el problema de solvencia de los bancos chipriotas a través de una expropiación parcial de los activos que se guardan en sus cuentas no solo es absurdo, sino injusto, poco profesional y peligroso. 

Alexéi Kudrin, nuestro experto financiero más importante, afirma que el principal culpable de la crisis chipriota es la UE y los reguladores europeos que no supieron o no quisieron solucionar oportunamente los problemas de deuda de la isla.

Estoy de acuerdo con casi todos los juicios. Aun así, voy a dudar de la completa falta de profesionalismo de los dirigentes del Eurogrupo, del comité ejecutivo de la zona euro donde los alemanes son el primer violín. 

Las exigencias de imponer un gravamen a los depósitos son efectivamente absurdas y poco profesionales si van orientadas a salvar el sistema bancario y la economía de Chipre. Cuando los parlamentarios chipriotas aprobaron la imposición de tales medidas, consumando su haraquiri político, el sistema bancario del país se vio sentenciado. Y la causa ha sido el propio ultimátum. 

Los bancos están basados en la confianza. Los chipriotas han aprobado el impuesto confiscatorio, lo que significa que la confianza en el sistema bancario chipriota se ha perdido irremediablemente y no se va a restaurar en un futuro previsible, incluso si Europa y el FMI ayudan a los bancos chipriotas.  

Y esto es imposible que no lo supieran los economistas del Eurogrupo. De alguna forma han desmantelado el sistema conscientemente. Y a sabiendas de que se está perjudicando la reputación de todo el sistema bancario de la UE, por lo que habrá que pagar un caudal ingente de activos a otros bancos, sobre todo asiáticos. 

Jugarse la estabilidad y la reputación de todo el sistema financiero europeo, las decenas de miles de millones que van a marcharse, hundir la economía de un país de la Unión Europea y la zona euro para ‘enseñarle los cuernos’ a unos cuantos miles de rusos y de ingleses, e incluso a empresas rusas ligadas al Estado es, en efecto, absurdo. Así que vuelvo a repetirlo: parece que esto va con Rusia. 

Si mi hipótesis es correcta y nosotros tenemos algo que ver con el derribo premeditado del sistema bancario chipriota ya en bancarrota y, por consiguiente, de toda la economía, ¿por qué?

Voy a arriesgarme a suponer que estamos ante un ejemplo relativamente menos doloroso para toda Europa, pero catastrófico para los chipriotas, para demostrar qué sucederá si los países de la zona sur renuncian al régimen de economía severa y, de facto, al control financiero externo. 

Chipre es una isla de apenas 800.000 habitantes. No es Grecia, cuya explosión amenaza la estabilidad política de todos los Balcanes. Ni mucho menos Italia o España. Y si los chipriotas no aceptan, lo que es bastante probable, el ultimátum y la implantación de facto del control exterior, que tampoco les ha prometido nada bueno, entonces habrá que prepararse para la salida de Chipre de la zona euro y, probablemente después, de otros países. 

De esta forma, la caída de Chipre puede hacer que se expulse a otros países de la zona euro, a demostrar con un ejemplo a qué se están condenando los ciudadanos del sur al dar su consentimiento a jugar según unas reglas propuestas desde el exterior. 

Al presentar esta hipótesis, no busco culpar a Alemania y a los países que hacen piña a su alrededor de un imperialismo desalmado. Esto puede ser el inicio de una verdadera y cruel batalla por conservar Europa. Y es necesario salvarla. Yo hubiera hecho lo mismo si estuviese en el lugar de los alemanes. 

Ahora hablemos un poco de nuestra política. No se ofendan. Si otros europeos nos hubieran pedido consejo, no hubiera habido ni precipitación ni cualquier esperanza en un control posterior de la crisis. 

¿Merece la pena que nosotros rescatemos Chipre o sus bancos? No vamos a sacar nada molestando a los alemanes, perderemos aún más. La concesión unilateral de créditos o el rescate de los activos bancarios sería una simple pérdida de dinero. Y tampoco ayudará a los chipriotas. 

Serguéi Karagánov es el presidente de honor del Presidium del Consejo de Política Exterior y de Defensa. 

 Versión abrevidada. Publicado originalmente en ruso en Rossíyskaya Gazeta