La “alianza del oro negro” ante una prueba de fuego

Las autoridades aseguran que los acuerdos seguirán en vigor, pero algunos expertos independientes temen que la oposición venezolana revise los acuerdos de Chávez y otorgue los contratos más interesantes a las compañías americanas.

Haz click en la imagen para aumentarla. Dibujado por Niyaz Karim

El día de la triste noticia de la muerte de Hugo Chávez  Denís Mánturov, ministro de Industria y Comercio de Rusia, uno de los tres altos funcionarios rusos a los que el presidente Vladímir Putin confió la representación de Rusia en las negociaciones con el líder venezolano, aseguraba a la prensa que los posibles cambios en Caracas no deberían influir en los acuerdos y contratos ruso-venezolanos.

“Hemos firmado contratos con el estado, por lo que existen obligaciones federales por parte de nuestros socios venezolanos, yo no veo ningún peligro. Esperamos, en caso de un cambio de gobierno, seguir manteniendo unas relaciones cálidas y constructivas con este país”, subrayaba Mánturov.

Las compañías rusas son bienvenidas en Caracas desde hace tiempo. La cooperación con Venezuela se desarrolla en prácticamente todos los ámbitos: desde el suministro de flores hasta el de aviación militar. Venezuela ocupa el segundo lugar después de India en compras de armamento ruso  y Rosoboronexport estimaba el volumen total de acuerdos alcanzados hacia principios de 2013 en 11.000 millones de dólares.

El analista jefe de Ricom-Trust, Vladislav Zhukovski, estima el importe total de los proyectos de inversión rusos en Venezuela en unos 22.000-25.000 millones de dólares, aunque otros expertos han llegado a nombrar cifras de hasta 30.000 millones de dólares.

En el ámbito civil la cooperación es todavía más amplia. Venezuela fue el primer país latinoamericano en crear un banco conjunto con Rusia. Este proyecto fue aprobado en 2009 y a mediados del año pasado Hugo Chávez informaba de que los dividendos ya habían alcanzado los 5 millones de dólares.

Rusia y Venezuela firmaron cinco documentos sobre el desarrollo de proyectos de gas y petróleo, sobre la creación de nuevas empresas de servicios y sobre la compra de equipos de perforación rusos, entre ellos plataformas petrolíferas marinas. Para la creación de una de estas empresas se negoció la participación de la compañía rusa Uralmash. También se anunció la posibilidad de la fabricación de 50 unidades de perforación.

También participan contratistas rusos en la construcción de los típicos bloques de pisos de Caracas. El proyecto incluye la creación de infraestructuras y la organización de nueve empresas conjuntas de fabricación de materiales de construcción. Existen negociaciones sobre la construcción de una central nuclear interrumpidas a causa de la tragedia de Fukushima

Aunque entre todos estos proyectos los más avanzados son los de las corporaciones estatales rusas Rosneft y Rostejnologii. No es casualidad que los directores de estas compañías, Ígor Sechin (representante especial del presidente) y Serguéi Chemezov, fueran nombrados junto con Mánturov delegados del líder ruso Vladímir Putin para participar en las negociaciones con Hugo Chávez.

La primera de estas compañías ha cerrado un gran número de acuerdos con compañías venezolanas y controla hasta un 40%  del Consorcio Nacional Petrolero, que se dedicará a la explotación del yacimiento Junín-6  en Venezuela. En cuanto a la segunda, además del suministro de armamento ha conseguido introducir en el mercado venezolano producción de sus filiales civiles. Por ejemplo, en junio de 2012 se alcanzó un acuerdo sobre la venta a Venezuela de autobuses de pasajeros con chasis KAMAZ (Rostejnologii es el principal accionista de esta compañía). Los constructores rusos desarrollaron especialmente para el mercado latinoamericano un chasis completamente adaptado a las condiciones naturales de la zona.

Durante los últimos 11 años Caracas ha sido uno de los socios estratégicos más importantes de Moscú en el continente latinoamericano. "Sin duda, la muerte de Chávez introducirá determinados cambios en los planes del Kremlin: debido a los riesgos políticos y económicos, las principales compañías rusas de petróleo y gas intentarán congelar los acuerdos de inversión alcanzados, ya que es del todo improbable que el relevo de Hugo Chávez pase a manos de su compañero Nicolás Maduro", - opina el experto.

En estos momentos todo el mundo se pregunta qué pasará ahora, según opina Iván Kibardin, especialista principal de la sección de valores de Intercommerz Bank. Kibardin recuerda que en las últimas elecciones Hugo Chávez obtuvo una ventaja relativamente pequeña, de aproximadamente un 9%. “Si la oposición llega al poder, existe un alto porcentaje de probabilidad de que la situación política y, en consecuencia, la situación económica, cambien. En este caso se verán posiblemente perjudicados los contratos de suministro de armamento y las futuras inversiones en este país se volverán más complicadas”, declara Kibardin, añadiendo que “la alianza del oro negro” entre las compañías petroleras rusas y Venezuela no tiene nada que temer, ya que todos entienden que será necesaria por lo menos durante los próximos diez años.

Si Nicolás Maduro se convierte en el próximo gobernante de Venezuela, el analista asegura que todo se quedará tal y como está. “No habrá un segundo Chávez. Y seguramente las relaciones con los Estados Unidos prosperarán al tiempo que Rusia mantiene su pedestal económico”, asegura el experto.

El director del Fondo Nacional de Seguridad Energética, Konstantín Simónov, se muestra más pesimista que los demás expertos.  Simónov asegura que únicamente en dos casos podría Rusia seguir participando en los proyectos venezolanos: si gana las elecciones un político próximo a Chávez o si los militares llegan al poder como consecuencia de que el poder actual y la oposición no logren ponerse de acuerdo.

Si por el contrario gana la oposición, las compañías rusas tendrán que abandonar Venezuela, según opina Simónov, y las compañías norteamericanas ocuparán el lugar de estas. “Chávez expulsó a todas las compañías estadounidenses de su país sin pagarles ninguna compensación. Si la oposición gana las elecciones, se acabó, adiós al dinero ruso. Será una repetición del caso de Libia, donde la amistad con Gadafi llevó a que se detuvieran todos los proyectos”, señala el experto.

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