De la moral y la imagen de Rusia en el mundo árabe

Dibujado por Javier Aguilar

Dibujado por Javier Aguilar

Tras los sucesos en Siria, la imagen de Rusia en el mundo árabe ha salido muy perjudicada. Aunque conviene reflexionar hasta que punto es cierto lo que se repite a menudo en las calles de los países árabes.

La postura oficial de Rusia en relación a los acontecimientos en Siria cuenta con un fuerte rechazo por parte de muchos árabes. En el mundo árabe las manifestaciones contra el régimen gobernante en Siria se consideran un levantamiento popular pero Rusia no ve esos acontecimientos como la lucha del pueblo sirio a favor de sus derechos y está convencida de que las acciones armadas antigubernamentales son el resultado de la política de Occidente, que persigue sus propios intereses en ese país. 

Cómo no recordar aquí que, efectivamente, durante muchas décadas Occidente no se ha preocupado ni un sólo día de las necesidades del desdichado pueblo árabe, que establecía y mantenía estrechas relaciones con gobernantes que le eran leales, y a quiénes cambiaba al ver las primeras señales que mostraban que se estaban convirtiendo en “material gastado”.

Como respuesta a la falta de voluntad de Moscú de seguir los enfoques y valoraciones occidentales de lo que sucede en Siria, en la blogosfera árabe, en los medios de comunicación y en muchos sitios de internet se ha desatado una auténtica campaña de condena. Sus iniciadores y los activistas de las redes sociales advierten que pronto habrá cambios radicales en ese país árabe. Hacen hincapié en el incremento del islamismo radical que presuntamente recibe cada vez más apoyo de la población siria.

Acusan a Rusia de hostilidad hacia el islam y los musulmanes y también de exportar al mundo “valores inmorales”. En varios medios de internet árabes escriben que “Moscú es capaz de abastecernos solo de chicas de vida ligera”. Tales consignas, sencillas y que se memorizan con facilidad, se oyen en boca de una parte de los opositores en numerosos programas televisivos.

Es bastante difícil estar de acuerdo con la afirmación que dice lo único que ha llegado a los países árabes desde Rusia en las últimas décadas es un ejército de atractivas chicas rubias. Muchos de los países de la región deben el florecimiento de su economía a la ayuda técnica que recibieron precisamente de ese país. Pero no es posible convencer a quién no desea saber la verdad. 

Incluso si aceptáramos tales acusaciones hacia Rusia, que en realidad son absurdas, habría que plantearse al mismo tiempo una pregunta: ¿además de petróleo y gas, qué exportan a Occidente los países árabes? Estarán de acuerdo en que lo primero que viene a la cabeza es el fundamentalismo islámico y de la orientación más radical. Nuestro producto principal de exportación es el aumento del terrorismo que no deja a un lado ni al propio correligionario.

Intentemos comparar el peligro de estos “productos de exportación”. Históricamente ha existido  prostitución en el mundo árabe y siempre se había supeditado a las leyes de la oferta y de la demanda. Se trata de un acuerdo en el que participan dos partes. 

En muchos países árabes se convirtió en semi-oficial y se utiliza de forma activa por parte de los servicios de seguridad como un medio de control de ciudadanos sospechosos o dudosos. Los turistas extranjeros a menudo se convierten en víctimas de encuentros íntimos bajo la observación de aparatos de audio y vídeo de los servicios secretos, que se preocupan por conservar la integridad y el orden de los sitios que precisamente están adaptados para esto.

En cierto sentido la exportación de la prostitución no merece tanta condena como la del terrorismo ya que las “sacerdotisas del amor” no se recubren con textos sagrados y no obligan a nadie a seguir una vez y para siempre el que reconocen como camino justo. Además, los predicadores e imanes de las mezquitas publican fatuas sobre la falta de fe y el permiso para asesinar a los infieles. Y a veces incluso a los creyentes.

El pecado de adulterio es un pecado en relación con uno mismo; el bandido que ha matado a un niño inocente o ha mutilado a la madre de una familia numerosa ha pecado ante los otros. ¿Qué provecho se saca del arrepentimiento si ya no se puede devolver la vida a los inocentes muertos? No se puede lavar la sangre con la redención.

Sí, en los países del mundo árabe es posible encontrar chicas rubias del norte. Pero tampoco hay que olvidar que no todas las chicas que hablan en ruso son ciudadanas de Rusia. En ruso habla mucha gente procedente de países actualmente independientes que en su día formaron parte de la Unión Soviética.

Al mismo tiempo, existe una gran cantidad de chicas árabes que, por muy doloroso que sea reconocerlo, comercian con su cuerpo con mucho éxito y compiten en igualdad con las “colegas” que han llegado de otros países. Es impúdico culpar a Moscú de la “exportación inmoral” a países del mundo árabe, esto significa destacar de forma subjetiva unos argumentos particulares del complejo mosaico de relaciones con Rusia que en realidad no reflejan el verdadero estado de unas relaciones complejas y fructíferas entre el mundo árabe y este gran país. 

Alaa Omar, observador independiente de diferentes medios de comunicación árabes

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