Putin y Trump examinaron posibles zonas de desescalada en Siria

Los presidentes de Rusia y EEUU, Vladímir Putin y Donald Trump, examinaron zonas en Siria donde se puede bajar la tensión, comunicó el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson.

"Hemos tenido una discusión muy larga sobre otras áreas en Siria donde podemos continuar trabajando juntos para la desescalada", dijo Tillerson citado por el diario The Washington Post.

Este viernes Putin y Trump se reunieron en los márgenes de la cumbre del G20, que se celebra los días 7 y 8 de julio en la ciudad alemana de Hamburgo. El encuentro duró más de dos horas.

El 4 de mayo Rusia, Turquía e Irán anunciaron la creación de cuatro zonas de distensión en el país árabe.

Las áreas abarcan la provincia de Idlib, parte de las vecinas Latakia, Alepo y Hama, parte del norte de la provincia de Homs, Guta Oriental y determinadas zonas del sur de Siria, en las provincias de Deraa y Al Quneitra.

Siria vive desde marzo de 2011 un conflicto armado en el que las tropas gubernamentales se enfrentan a grupos armados de la oposición y a organizaciones terroristas.

Las hostilidades causaron entre 300.000 y 400.000 muertos, según estimaciones de la ONU. 

Lavrov sobre las elecciones de EE UU

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que el presidente de EEUU, Donald Trump, reunido este viernes con el líder ruso, Vladímir Putin, calificó de extraña la situación con la supuesta injerencia rusa en las elecciones de EEUU.

"El presidente Trump (...) dijo que esta campaña adquiere un carácter bastante extraño porque durante los meses que se han hecho estas acusaciones, no fue presentada prueba alguna", dijo Lavrov.

Añadió que "el presidente Trump dijo que escuchó las declaraciones claras del presidente Putin de que no es verdad, y que las autoridades rusas no intervinieron, y que acepta estas declaraciones".

La Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU, la CIA y el FBI publicaron en enero un informe acusando a Moscú de haber orquestado una campaña de influencia para minar la confianza en el proceso democrático en EEUU y reducir las opciones de la candidata demócrata en las presidenciales de 2016.

Esta campaña de influencia, según el informe, habría sido aprobada al más alto nivel e incluyó hackeos, filtraciones y uso de medios de información y redes sociales pero no repercutió en el conteo de votos.

Tanto el Kremlin como el Ministerio de Exteriores ruso negaron rotundamente la implicación de Rusia en los supuestos ciberataques en las elecciones en EEUU.

Hasta la fecha, el Gobierno de EEUU no ha presentado ninguna prueba que confirme la responsabilidad de Moscú en esos supuestos ataques informáticos. 

Trump y Putin hablan lenguajes políticos distintos

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