Darya Klishina, una rusa contra el mundo en el atletismo de Rio-2016

Para Darya Klishina disputar la final olímpica de salto largo entra una presión extra, pues es la única representante de Rusia en el atletismo de Rio de Janeiro-2016.

De hecho, la bicampeona europea ha confesado que se siente sola en el estadio Joao Havelange, donde a 67 de sus compatriotas les negaron estar por sospechas de haberse dopado.

'Es muy duro ser la única rusa aquí, normalmente competimos con un equipo grande, en el que todos nos apoyamos. Estoy nerviosa', admitió Klishina tras avanzar con un discreto salto de 6.64 metros.

Su presión es comprensible, porque 24 horas antes de debutar en Rio-2016, la Federación Internacional de Atletismo revocó su permiso para competir, aunque lo restituyó a tiempo para la prueba.

'He sufrido mucho stress en las pasadas semanas, pero no quiero hablar de eso', cortó la saltadora, que podría darle a Rusia su única medalla en el campo y pista de estos Juegos Olímpicos.

El Tribunal de Arbitraje Deportivo aceptó la reclamación de la deportista, que escapó al veto federativo porque residía en Estados Unidos, lejos del área de influencia del gobierno de Rusia.

Sin embargo, Klishina dista de ser una Yelena Isinbayeva, y son ínfimas sus posibilidades de superar a la serbia Ivana Spanovic, a la estadounidense Brittney Reese o a la alemana Malaika Mihambo.

Solo le queda persignarse, o convertir esa presión en incentivo para pegar el salto de su vida, y sacar la cara por los atletas rusos que todavía deben demostrar su inocencia.

Klishina acabó en la novena posición en salto en la competición celebrada este miércoles en los Juegos.

Solo pudo realizar un salto válido de 6.63 m en sus primeros tres intentos y se quedó sin pasar a la final, donde las ocho mejores se jugaron las medallas.

 

 

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