Las obras del nuevo estadio del Zenit pueden sufrir nuevos retrasos

Las obras del nuevo estadio para el Zenit de San Petersburgo, que acogerá partidos de la Copa de Confederaciones en 2017 y del Mundial de fútbol en 2018, pueden sufrir nuevos retrasos por un conflicto entre la constructora y el Gobierno de la ciudad rusa que debe costear el proyecto.

El consorcio estatal ruso Transstrói -la enésima contrata en asumir la tarea de concluir un proyecto que se ha convertido en un "agujero negro" para constructoras y cientos de millones de dólares de las arcas públicas- denunció hoy impagos por parte de la administración regional que amenazan con paralizar las obras por falta de liquidez.

"La administración de la ciudad lo hace todo para torpedear la entrega de las obras en el plazo estipulado" para antes de que termine este año, señala un comunicado difundido por la filial de Transtroi encargada de las obras del estadio.

Según la constructora, las autoridades municipales no han abonado hasta ahora 1.000 millones de rublos por las obras ya ejecutadas, "lo que crear una colosal tensión por la falta de liquidez" y amenaza "con el inicio de huelgas en cualquier momento".

Pese a que la construcción del estadio ha estado salpicada de continuos retrasos, cambios de planificación y acusaciones de malversación de fondos públicos, el monto del contrato fue aumentado recientemente por otros 4.300 millones de rublos (67,7 millones de dólares).

Transtroi denuncia que esa última revisión del contrato "no se ha materializado" en nuevos fondos y se queja de que el contratante tampoco ha sufragado las pérdidas ocasionadas por la fuerte devaluación del rublo (que ha perdido prácticamente la mitad de su valor en un año y medio), que ha incrementado los costes del proyecto por la necesidad de importar maquinaria de obra.

El ministro de Deportes ruso, Vitali Mutkó, advirtió a las partes que "están condenadas a entenderse" y que el estadio debe estar listo para la Copa de Confederaciones.

"Las obras están bajo el control del Gobierno y del presidente (Vladímir Putin). Es un compromiso de nuestro país. Si no son capaces de ponerse de acuerdo, hablaremos de este asunto en otro ámbito", aseveró Mutkó en alusión a las responsabilidades que pueden recaer sobre las autoridades de San Petersburgo y la constructora.

El estadio de la antigua capital imperial, que se encuentra en la isla Krestovky y tendrá una capacidad de más de 66.000 espectadores, debe estar listo desde el punto de vista técnico a finales de 2016, según el contrato.

Las instalaciones, que se convertirán en la nueva casa del Zenit de San Petersburgo, albergarán varios partidos del Mundial Rusia 2018, entre ellos una de las semifinales.

Diseñado por el arquitecto japonés Kise Kurokawa, que falleció en 2007, será muy similar al Toyota Stadium de su país, obra del mismo arquitecto, y podría llevar al nombre de su patrocinador, el consorcio Gazprom, aunque parte de la afición se opone a ello.

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