Moscú revive su historia precristiana con la "Batalla de las mil espadas"

Vikingos, antiguos rusos, bálticos y nómadas esteparios se disputaban las vastas tierras de la actual Rusia europea en los albores del segundo milenio, entre los siglos IX y XI, una época revivida este fin de semana en Moscú por una ambiciosa reconstrucción histórica.

La reserva natural de Kolómenskoye -cuna de mitos y leyendas de la Rusia feudal en pleno Moscú, testigo de grandes victorias y dolorosas derrotas- ha sido el escenario de la "Batalla de las mil espadas", en la que un millar de aficionados a la historia medieval se convirtieron por un día en protagonistas de su época favorita.

La casi incesante lluvia que se ha instalado estos días sobre la capital rusa no fue un obstáculo para que miles de moscovitas se acercaran a Kolómenskoye para presenciar la batalla y para conocer de cerca las costumbres de los distintos pueblos que habitaron hace siglos estas tierras.

La típica guerra de la época, reconstruida en la reserva moscovita, empieza cuando un pariente lejano del rey ruso se propone hacerse con el trono y con ayuda de los vikingos invade las tierras que quiere conquistar, mientras que el legítimo monarca debe llamar a sus aliados europeos y a los nómadas de las estepas para defender su posición.

Medio millar de guerreros en cada bando habría sido una gran batalla para la Rusia del siglo X, muy lejos aún de ser un Estado unido, habitada por pueblos paganos y salpicada por pequeños reinos continuamente enfrentados entre sí.

Las investigaciones históricas indican que batallas de esa envergadura eran poco habituales en esa época, ya que incluso el vencedor salía de la guerra debilitado, con muchos de sus hombres muertos en el enfrentamiento, lo que hacía su reinado vulnerable ante otros enemigos.

Decenas de clubes de toda Rusia especializados en las reconstrucciones participaron en el evento, el más grande de la historia según los organizadores del festival "Tiempos y Épocas" que se celebra estos días en Moscú.

Las armaduras, cascos y escudos, incluso las espadas de los "guerreros" son de metal para dar autenticidad a la reconstrucción, aunque con las lógicas medidas de seguridad para evitar desgracias.

Las espadas y las hachas no están afiladas, mientras que las puntas de las lanzas están protegidas con fundas de cuero.

El festival, que se celebra desde hace cinco años cada 12 de junio con motivo del Día de Rusia, también ofrece un recorrido por la vida de los pueblos que rodeaban hace mil añosa los rusos.

En el campamento de los vikingos, que según algunos estudios están en el origen de los pueblos eslavos, se exhibieron las manualidades, las artes de guerra y las ceremonias religiosas de los nórdicos.

A su lado, los pueblos bálticos y ugrofineses mostraron sus habilidades cazadoras y ganaderas, el pulido del ámbar y el cincelado de sus joyas metálicas.

Rusia celebra hoy con actos festivos por todo el país su fiesta nacional, el Día de Rusia, que conmemora la proclamación de su soberanía dentro de la antigua URSS en 1990.

El 12 de junio de 1990, el I Congreso de Diputados del Pueblo de Rusia, en ese entonces una de las quince repúblicas de la Unión Soviética, adoptó la declaración de soberanía estatal, decisión que asestó un golpe demoledor a la integridad del imperio comunista, disuelto un año y medio más tarde.

La declaración, similar a las adoptadas por otras repúblicas, refrendaba la primacía de la legislación rusa sobre la soviética, con lo que de hecho convirtió en una figura decorativa al entonces presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov.

Exactamente un año después, en 12 de junio de 1991, se celebraron las primeras elecciones presidenciales de Rusia, aún integrada en la URSS, en las que Boris Yeltsin arrasaba en las urnas y se convertía en el primer presidente del país.

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