San Valentín pasa de moda en Rusia

Cada año son menos los rusos que celebran el Día de San Valentín, fiesta que muchos asocian con una cultura occidental convertida durante los últimos años en blanco de duras críticas por parte de la poderosa propaganda oficial.

Si hace diez años uno de cada dos adultos celebraba con su pareja el Día de los Enamorados, este año lo harán apenas uno de cada cinco, según una encuesta publicada por el portal ruso Superjob.

El mal momento que atraviesan las relaciones entre Rusia y Occidente tras la crisis de Ucrania ha dado alas a una propaganda abiertamente antioccidental, desplegada un día tras otro en la mayoría de los medios de comunicación rusos por políticos, periodistas y personalidades públicas.

"Creo que esa fiesta, al igual que Halloween, es basura espiritual traída a Rusia por los vientos de los años noventa. Cuanto más rápido nos deshagamos de esa basura, mejor", ha dicho estos días Serguéi Axiónov, líder de la anexada península de Crimea.

La Iglesia Ortodoxa Rusa, muy crítica con San Valentín por tratarse de una fiesta católica, ha promovido con fuerza su propia fecha reservada para los enamorados -8 de julio- Día de la Familia, el Amor y la Fidelidad.

El calendario ortodoxo recuerda ese día a sus santos Pedro y Fevronia, patrones de la familia y el matrimonio.

Según la leyenda, Pedro era príncipe de Múrom (en la actual región de Vladímir) y Fevronia, una campesina, por lo que en el siglo XIII en el que vivieron no lo tuvieron fácil.

Cuando Pedro heredó el trono del principado y los nobles de Múrom le exigieron que dejara a su mujer por su origen llano, el príncipe prefirió renunciar al reinado y abandonar la ciudad con Fevronia.

Una pareja de la ciudad siberiana de Novosibirsk salió hoy con su hijo a la calle vestidos con ropa tradicional rusa y con una pancarta que rezaba: "Nosotros celebramos el día de los enamorados el 8 de julio. ¡Recuerda tus tradiciones!".

"Queremos hacer llegar a la gente que los rusos tienen sus propias raíces, que se están perdiendo. En los colegios enseñan a los niños a recortar corazones por el 14 de febrero, pero yo no quisiera que mi hijo se educara en los valores católicos, porque somos una familia ortodoxa", dijo a medios locales el padre de esa familia.

Pese a todo, algunos se toman el Día de los Enamorados como un buen motivo para pasarlo bien y expresar sus sentimientos a la persona amada.

Una estación de esquí de la ciudad rusa de Sochi (mar Negro) celebra hoy San Valentín con un concurso al beso más largo que se ha propuesto batir el récord de Rusia.

Mientras, en Ufá, capital de la república de Bashkiria, también quieren batir un récord con motivo de San Valentín y para lograrlo han preparado el "chak-chak" (dulce oriental) más grande de Rusia, de una tonelada de peso.

"Con esta acción queremos poner el acento en las tradiciones culturales del pueblo bashkirio, para que en lugar de un corazón de papel los enamorados se regalen el chak-chak", dijo uno de los organizadores del acto.

En Moscú y, en menor medida, en San Petersburgo, el Día de los Enamorados goza de buena salud y se ha convertido en un filón para los comercios, que aprovechan la fiesta para aumentar sus ventas.

Flores y chocolates son el regalo por excelencia de la fecha, aunque muchos optan por invitar a su pareja a una cena romántica fuera de casa.

Y es que la mayoría de los rusos, al menos el 76 por ciento, quieren amar y ser amados, como demuestra la última encuesta del prestigioso Centro Levada.

Otro sondeo, publicado por el oficial Centro de Investigaciones de la Opinión Pública, señala que el 71 por ciento de los rusos condena las infidelidades, aunque otro 20 por ciento de los encuestados no ve problema alguno en "echar una cana al aire".

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