Países del Ártico responsables de situación en la zona, Lavrov

El canciller de Rusia, Serguei Lavrov, aseguró hoy a propósito del aniversario 20 del Consejo Ártico que los países de esa ribera tienen una responsabilidad especial por la situación en la zona.

Lavrov asegura en un artículo publicado en Shared Voices Magazine que el desarrollo sostenido de esta región y la solución de los problemas que trascienden sus límites demanda la participación de otros actores internacionales.

Según el jefe de la diplomacia del Kremlin, un buen ejemplo del esfuerzo conjunto es la presencia de los países árticos y otros Estados en la implementación de las acciones previstas en el Documento Marco del Consejo para reducir las emisiones de carbono y gas metano con vista a mitigar el cambio climático.

Instó Lavrov a respaldar esas formas de cooperación internacional, reiteró que Moscú continuará fortaleciendo la cooperación mutuamente equitativa en la zona y su extensión a nuevas esferas de los nexos entre las naciones.

El ministro ruso calificó al Ártico como "nuestro hogar común", y subrayó que el deber de los miembros del Consejo consiste en preservarlo para las generaciones presentes y futuras.

Fundado en 1996 y presidido desde abril de 2015 por Washington, el Consejo Ártico quedó constituido en 1996 con la Declaración de Ottawa, Canadá, e incluye entre sus ocho miembros permanentes a Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia.

Hace 72 horas, el ministro de Recursos Naturales y Ecología de Rusia, Serguei Donskoi, confirmó que asistirá el 9 de febrero a la entrega formal de la solicitud de Moscú en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, de la ampliación de su jurisdicción en el Ártico.

En agosto último el estado eurasiático envió al organismo internacional una nueva petición de ampliar la frontera de su plataforma continental en esa zona mediante la unidad de sus límites en la cresta de la cordillera sumergida Lomonósov y otras formaciones de origen continental.

De ser satisfecha esa demanda, Rusia sumaría a sus límites marítimos en el Ártico un área de aproximadamente 1,2 millones de kilómetros cuadrados y extendería sus aguas territoriales a más de 350 millas marinas desde la costa.

En esta área, equivalente a la extensión de Alemania, Francia e Italia juntas, se estima que existen reservas de unos 100 mil millones de toneladas de petróleo y gas natural, es decir, entre el 25 y el 33 por ciento del volumen disponible a escala global.

Adicionalmente, según pronósticos, como resultado del deshielo provocado por el incremento de la temperatura global, en los próximos años esta vía reducirá en 23 por ciento la distancia de los viajes entre el Lejano Oriente de Rusia y Tokio o Nueva York.

Se calcula, asimismo, en decenas de miles de toneladas la existencia de diamantes, níquel, oro y estaño, que Dinamarca, Noruega, y muy en especialmente Estados Unidos y Canadá, disputan a Moscú.

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