Inician en San Petersburgo identificación de cuerpos por catástrofe

Un equipo de forenses, peritos criminalistas y familiares participaban hoy en el procedimiento de identificación de las víctimas de la catástrofe aérea del avión Airbus A321 en Egipto, con 224 personas a bordo. En una nave del ministerio de Situaciones de Emergencias fueron trasladados este lunes a la ciudad de San Petersburgo 144 cuerpos, de los 224 muertos en la tragedia ocurrida al amanecer del sábado en la península de Sinaí, territorio egipcio.

Según el vicetitular ministerial en la región de Leningrado, Alexéi Shupoenko, los cadáveres fueron sometidos primero a un procedimiento de investigación médica en la morgue.

Un equipo de 40 calificados forenses participa en la identificación de las primeras víctimas, junto con los familiares, a quienes les acompañan los psicólogos del servicio de emergencia de la defensa civil.

Son los especialistas más calificados que harán todo lo posible porque el examen transcurra rápido y profesional, comentó a la prensa el viceministro de Salud Igor Kagramanyan.

Los primeros restos (144) arribaron a San Petersburgo al amanecer de este lunes y se espera un segundo vuelo en la noche por el aeropuerto local de Pulkovo.

En la ciudad del Neva -segunda más importante de Rusia- continúan este lunes por segundo día las jornadas de luto, en memoria de los 127 pasajeros nacidos en la urbe. Oficialmente el Gobierno federal extendió el duelo hasta el martes.

De los 224 fallecidos en el accidente, tres ciudadanos eran de Ucrania y uno de Belarús, el resto originarios de nueve regiones de Rusia, junto con los siete tripulantes.

El vuelo 9268 de la aerolínea Kogalymavia se estrelló el sábado en la península de Sinaí, cuando cubría la ruta desde el balneario egipcio de Sharm El Sheikh a San Petersburgo. Analistas y autoridades catalogan el accidente como el más grande en la historia de la aviación civil de Rusia.

Se barajan tres versiones fundamentales del accidente del Airbus A321, en explotación hace más de 18 años. Expertos del Comité Internacional de la Aviación de Rusia adelantaron de manera preliminar que la nave comenzó a desintegrarse en el aire debido a una despresurización explosiva, por el desplome de la presión a tan elevada altura.

El origen del problema pudo haber sido una explosión local en el compartimento del equipaje, grietas por desgaste en el fuselaje o una avería en el motor, citó el periódico Kommersant.

Según informaciones de la agencia Interfax, la tripulación no emitió señales de socorro ni comunicó problemas en el vuelo, ni tampoco solicitó aterrizaje de emergencia.

Publicador originalmente en Prensa Latina

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